Robert Lewandowski, si nada se tuerce, va a finalizar el 2020 con una dinámica muy diferente a la que está marcando un año para el olvido. Entre la pandemia del coronarivus, las catástrofes mundiales y una crisis económica que está golpeando duramente el mundo del fútbol, se erige una figura única que vive un buen momento. Lewandowski es diferente.

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El delantero del Bayern Múnich está cuajando grandes datos individuales y, pese a sus 32 años, se ha vuelto a establecer entre los delanteros más en forma del continente. Pero, por si fuera poco, ha acompañado esos buenos números en el terreno de juego con una esperada calma deportiva. Un cúmulo de noticias positivas que hacen bien a uno de los nombres con más respeto ganado en el fútbol continental.

El '9' por excelencia de la Bundesliga ya acumula 10 goles en su cuenta particular. Números cosechados en apenas cinco partidos disputados y con poco más de 350 minutos en sus piernas. Datazos que acompaña con tres asistencias y partidos de gran nivel donde, contra todo pronóstico, se queda sin ver puerta. El ejemplo más reciente, el del duelo ante el Atlético en la Champions donde lo buscó, pero no encontró.

Lewandowski celebrando con el Bayern Reuters

El bienestar de Lewandowski va más allá. Y es que lejos del césped también cuenta con razones para estar feliz. El conflicto con Cezary Kucharski, su representante hasta 2018, está más cerca de acabar y con él como gran damnificado. La Fiscalía de Varsovia le ve como víctima de una extorsión del que fuera su representante. Medios alemanes como Der Spiegel indican que Kucharski quería 20 millones de euros a cambio de su silencio. Un requerimiento que no tenía ningún fundamento legal y que ha acabado con el agente detenido y con Lewandowski algo contento.

Primeros roces

La pugna entre Lewandowski y su antiguo representante llama la atención. No es la primera vez, ni tampoco la última que ocurra en el mundo del deporte. Sin embargo, sí que resulta llamativo que la relación de dos personas que han trabajado mano a mano y en la que se ha confiado el futuro profesional de una de las partes acabe con la Justicia intentando poner paz. 

Kucharski fue quien le llevó, en lo que le correspondía, al estrellato. Una colaboración que empezó a fraguarse en 2008. Y no sería hasta 2018 cuando la relación de representante y representado se acabara rompiendo. Todo por un engaño de este primero sobre Robert Lewandowski tiempo atrás y que acabó por colmar la relación entre ambos. El fichaje por el Bayern fue uno de los detonantes.

Lewandowski y su mujer Anna Instagram (@_rl9)

Lewandowski se convirtió, gracias a su explosión en el Dortmund, en el delantero más preciado del continente. El Real Madrid le quiso y hasta le envió una oferta. El Bayern Múnich, siempre nutriéndose de las estrellas de la Bundesliga, también trabajó en su llegada. Y finalmente, en el año 2014, el histórico club de Múnich se hizo con sus servicios en una incorporación que se mantiene hoy en día.

Lewandowski estaba de acuerdo y firmó el contrato. Sin embargo, cuando fue a rubricarlo detectó que los datos no coincidían con los que su representante le había trasladado. Kucharski, junto al también representante Maik Barthel, prometió cuatro años de contrato y 15 millones de euros anuales, pero la realidad era que la vinculación sería por cinco años y 14 'kilos' por temporada. Un pequeño grano de arena millonario que acabaría con una confianza necesaria entre las partes.

Malversación y pacto

Una vez con su relación completamente rota, comenzó la batalla legal. Quién tenía razón, quién ganaba el relato, quién quedaba como el culpable. Incógnitas que se tenían que resolver y que están cerca de hacerlo tras el último dictamen de la Fiscalía de Varsovia. Lewandowski sigue marcando y Kucharski está detenido en Polonia. 

Los fiscales han dejado claro que "las exigencias monetarias" realizadas por el exagente "no tenían ninguna base en las relaciones contractuales" entre ambas partes. Los 20 millones de euros que Kucharski estaba reclamando al jugador no eran por una deuda pendiente, sino por su silencio. Así lo ha constatado Der Spiegel.

El periódico germano, una de las referencias del país, ha constatado que durante los últimos meses tanto Lewandowski como Kucharski han estado en contacto. Querían llegar a un pacto, al menos uno de los dos. Por ello, se abrieron algunas negociaciones para intentar acabar con el conflicto sin llegar a mayores. La defensa de Lewandowski es que ha sufrido una extorsión. La postura de Kucharski es que tanto el jugador como su mujer desviaron fondos de RL Management, la empresa que ambos compartían, a su cuenta particular.

Según este, que también llegó a presentar una denuncia tal y como revela el semanario alemán, la pareja había malversado fondos de la empresa para su uso y disfrute personal. Quería una indemnización de 9 millones de euros. De ahí que los dos intentaran llegar a un acuerdo lejos de la justicia y que, tras romperse las negociaciones, el asunto haya explotado en los juzgados polacos.

La opción del Madrid

La relación de Lewandowski con el Real Madrid es inevitable. Principalmente porque de haber llegado al cuadro merengue, su historia en el Bayern no existiría. Y esa posibilidad estuvo muy cerca. Tanto que el club blanco incluso envió al jugador el contrato que iba a firmar de madridista con datos tan concretos como el salario o las actividades que tenía prohibidas para preservar su buen estado de forma.

Lewandowski besando el trofeo de la Champions League Reuters

Lewandowski, de no haber firmado por el Bayern, habría cobrado algo más de ocho millones de euros por temporada en la capital española durante seis años. No podría realizar deportes de riesgo, pero recibiría una prima superior a los 10 'kilos' en 2015 por haber cerrado el fichaje. Datos y cifras que quedaron plasmadas en un papel revelado hace meses, pero que no se llegaron a concretar.

Esa negociación la llevó a cabo Kucharski, que en temporadas posteriores volvió a la capital para negociar una posible operación. Y es que, a pesar de haber acordado el fichaje por el Bayern en 2015, un año después el representante se acercó a Madrid para poder tratar la operación. Fue al Santiago Bernabéu durante un partido del equipo merengue e hizo saltar las alarmas en Múnich sobre un posible traspaso. Algo que tampoco llegó a mayores.

En 2018, cuando Lewandowski decidió apartarse de Kucharski, su llegada al Real Madrid también salió a escena. Los desencuentros entre ambos se desconocían. Pocos tenían constancia de esas polémicas del polaco con su agente. Por ello, el hecho de cambiar a Kucharski por Pini Zahavi se vio como todo un guiño al Real Madrid. Su nuevo agente, además, fomentó con sus declaraciones y gestos una posible incorporación a la plantilla blanca. Como todo lo que ha rodeado al '9' con el Madrid, quedó en el aire.

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