Se acabó lo que se daba en los mares de Europa. Qué casualidad. Otro año que se hunde el barco justo cuando no está el capitán, como contra el Ajax en el Bernabéu. Todos sabemos que seguramente Ramos no sea el mejor central del mundo, su exceso de ímpetu y sus ínfulas de delantero así lo atestiguan. Pero si hay una cosa clara es que con él, el equipo juega mejor que sin él. Y si no que se lo pregunten a Raphael Varane, pareja de baile del central del Madrid, nueve de cada diez partidos.

Hoy habrá dianas virtuales en media España con la cara del joven campeón del mundo, que a pesar de tener cuatro Champions League en su mochila, ayer en Manchester, parecía haberse tomado una sobredosis de "dormidinas". Está claro que el francés no es la alegría de la huerta, pero quizá jugar al lado de Militao le diera un plus de responsabilidad al que no estaba acostumbrado. T

ampoco sería justo decir que fue todo culpa del central, que conste en acta, porque no salió el Madrid mandando como acostumbra, ni mucho menos como requería el envite europeo. Guardiola y Lillo, estudiosos del rival donde los haya, decidieron jugar solo en sesenta metros, apretaron a la defensa a sabiendas de que sin Ramos y Marcelo el Madrid no tiene tanta soltura para sacar el balón. Bingo.

El entrenador de Santpedor sigue fiel a su máxima, si no quieres encajar goles tienes que tener la pelota tú. Así fue. El partido se empezó a jugar sin pulsaciones. De hecho por un momento, incluso me pareció ver tocando la pelota en el centro del campo a Busquets y a Xavi, pero no, eran Rodri y Gündogan.

Varane intenta llegar al balón en una acción con Gabriel Jesús EFE

Solo fue una ilusión óptica porque Casemiro no existía, no mandaba, no templaba. Mediada la segunda parte, caprichos del destino, otra vez Varane, cedió mal para su portero y Gabriel Jesús hizo el segundo. Crónica de una muerte anunciada, día García Márquez. El Real Madrid se ahogó en la orilla, entre los gritos de auxilio de Ramos desde la grada y la dulce resaca de haber ganado la liga española. Guardiola sigue surcando las olas de Europa levemente resarcido de aquel incendio indómito en las semifinales de Múnich.

Yo a pesar de todo no puedo irme de vacaciones sin antes dejar claro que Raphael Varane es un central como la copa de un pino, jamás diré lo contrario, un jugador excelente en su puesto, porque todos sabemos que centrales buenos hay muy pocos. Además, acaba de cumplir 27 años. Sus errores crasos vistiendo la camiseta blanca, como los de hoy, se pueden contar con los dedos de una mano.

Aún tembloroso, en sala de prensa, el joven asumía que la derrota era solamente suya y de nadie más. Nada que decir. Palmadita en la espalda y de vacaciones que pronto empieza La Liga. La Champions es así, un día tonto y te vas a casa. Por eso al final solo gana uno.

Además todos sabemos que sin esos dos errores de Varane tampoco el Madrid hubiera pasado la eliminatoria. ¿No?.