Este miércoles caía la primera gran bomba en el fútbol europeo. Francia decidía dar la temporada 2019/2020 de sus dos grandes ligas por terminadas. No se volverá a ver rodar un balón por un campo en el país galo hasta que haya garantías para disputar la 2020/2021. Los aficionados franceses no disfrutarán del arte del balompié hasta, probablemente, septiembre de este año.

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El jueves llegaba la onda de choque que provocó dicha explosión con la ratificación de que el París Saint-Germain sería proclamado como campeón, Marsella y Stade Rennais irán a la Champions League, Lille, Niza y Stade de Reims a la Europa League. Eso sí, en vez de tres solo habrá dos descensos, los del Amiens y el Toulouse, que cambiarán sus plazas con Lorient, campeón de la Ligue-2, y el Lens.

La crisis del coronavirus ha paralizado a todo el mundo del deporte, pero la primera víctima real y que ha dejado un gran calado en la sociedad es la competición francesa. La drástica decisión del Gobierno galo ha seguido la línea de Holanda y Bélgica, pero el resultado de estas dos ligas menores no ha puesto en jaque el pensamiento en el resto de las grandes como sí lo ha hecho la Ligue-1.

Neymar y Marquinhos celebran un gol del PSG ante el Borussia Dortmund Reuters

Neymar, Mbappé, Di María, Keylor Navas, Thiago Silva... todos han sido campeones desde el confinamiento, una circunstancia que se convertiría en guerra probablemente en otros países. Las autoridades francesas aprovecharon las libertades que UEFA estaba dando a la hora de dar por cancelada una competición para aumentar el confinamiento deportivo profesional hasta septiembre. Aunque hay razones para entender la decisión, también hay consecuencias muy graves.

Las cifras no cesan

Francia está a punto de superar a España en las cifras de fallecidos. El país galo suma 24.376 fallecidos, mientras las cifras de casos no paran de crecer y ya están por encima de los 130.000. Aunque las comparaciones entre los países son complicadas por el hecho de que cada estado cuenta de una forma distinta sus casos y sus muertes, la realidad es que la situación más allá de los Pirineos no es fácil.

Macron anunció esta semana una prolongación del confinamiento estricto hasta el 11 de mayo, mientras que el primer ministro Edouard Phillippe también desveló la fase de desescalada que se llevará a cabo después de esa fecha. Dentro de ese plan para que se vuelva a reactivar la actividad no ha entrado el fútbol, aunque los profesionales sí tenía previsto que pudieran regresar a la normalidad en las próximas fechas.

El gobierno, implacable

Aunque se consensuó la decisión, fue una directriz del Gobierno. Fue Phillippe el encargado de salir en público a decretar por finalizada la competición, no la ministra de Deportes, Roxana Maracienanu, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Noël Le Graët, o la presidenta de la LFPNathalie Boy de la Tour, que solo pudieron acatar la decisión y ver cuál era la mejor vía para terminar la competición de forma justa.

Emmanuel Macron, presidente de Francia, y detrás el primer ministro, Edouard Philippe. Reuters

El Gobierno francés no ha querido especular, no ha sido paciente como lo están siendo en Italia, Inglaterra, Alemania y España. Mientras a pocos kilómetros en el país germano se habla de una vuelta a mediados de mayo, los galos tomaban la decisión de que no volviera a haber fútbol profesional hasta la siguiente temporada. Aunque esas cifras que se comentaban antes pueden justificar la decisión, el problema económico puede ser grave después de esta decisión.

Los derechos televisivos

El fútbol francés ya ha dicho adiós al dinero que aún le quedaba por cobrar de los derechos de televisión esta temporada. Canal+ ha rescindido su contrato por el tiempo que restaba su vinculación con la liga de fútbol francesa y no pagará el resto del dinero pactado. Además, tampoco se espera que BeIN Sports, la empresa que comercializaba los derechos para el extranjero, cumpla con los pagos pendientes.

Esta cuestión provocaría una grieta de 278 millones de euros a los clubes de la Ligue-1. Las entidades tendrán que llegar a acuerdos con sus jugadores para bajar sus salarios para garantizar que ningún equipo sufra económicamente. Esto está por decidirse en futuras reuniones programadas entre los diferentes entes del fútbol francés. En cualquier caso, el Gobierno ha dado prioridad a la salud por delante del dinero.

El caso de Junior Sambia

Francia ha sido el país en el que un jugador de la máxima división lo ha pasado peor por el Covid-19. Junior Sambia tuvo que ser inducido en coma por culpa de los síntomas del coronavirus. Aunque poco a poco se está recuperando y ya ha salido de esa situación crítica, el jugador del Montpellier era un caso que puso todas las alarmas en el fútbol francés.

Junior Sambia, jugador del Montpellier REUTERS

La Federación y el organismo que rige la Ligue-1 veían lo que sucedía con Sambia y temían que en una vuelta a la competición alguien se contagiara y pasara por la misma situación. La mala imagen que se podía crear con respecto a la competición era un riesgo. Aún así, en principio, estaban convencidos de asumirlo hasta que el Gobierno tomó la decisión de cancelar la temporada.

La situación de la clasificación

Este mandato ha sido más fácil de gestionar por parte de Boy de la Tour y Le Graët debido a que las dos principales competiciones de fútbol en Francia tenían unas clasificaciones bastantes claras. El Toulouse solo sumaba 13 puntos, por lo que su descenso ya estaba casi asegurado. Por su parte, el PSG estaba 12 puntos por encima y con un partido menos con respecto al segundo clasificado, el Olympique de Marsella. Su título estaba justificado aunque quedaran 30 puntos por disputarse.

Los segundos estaban seis puntos por encima del Rennes, que, a su vez, solo se situaba un punto por delante del Lille. Estos ya se quedaron sin Champions League, una cuestión que podría provocar las quejas de este equipo. Algo así ha sucedido con el Olympique de Lyon, que solo estaba un punto por detrás de Stade de Reims y Niza, clasificados para la Europa League. El otro descendido, el Amiens, tenía más opciones que el Toulouse de permanecer en la Ligue-1. Estaba a cuatro puntos del Nimes, que se libra de la promoción de descenso.

La imposibilidad de cambiar el formato

El conjunto de Lyon ha sido el primero en quejarse de la decisión de terminar la temporada en vez de terminarla cuando se pueda volver a los estadios. Su presidente, Jean-Michel Aulas propuso un sistema de playoff para resolver la temporada sobre el campo. De hecho, ya anunciado que solicitará una indemnización millonaria por los daños que provocará esta decisión a su equipo. También Toulouse y Amiens reclamarán que aún tenían opciones de salvarse.

La propuesta constaba de tres fases. La primera implicaría a los clubes que se encuentran entre las posiciones 10 y 15 de la clasificación tomando la que dejó la jornada 28, o sea, Angers, Estrasburgo, Burdeos, Nantes, Brest y Metz. Estos seis equipos jugarían entre sí, los tres ganadores pasarían a otras eliminatorias con equipos que estaban por encima en la tabla y los tres perdedores a un play-off de descenso con los cinco equipos que se sitúan en las posiciones 16 a 20, Dijon, Saint-Etienne, Nimes, Amiens y Toulouse.

La segunda tendría 12 participantes y se dividiría en cuatro grupos de tres equipos que jugarían una vez entre sí. PSG, Olympique de Marsella, Rennes y Lille serían los cabezas de serie y Reims, Niza, Olympique de Lyon, Montpellier, Monaco y los tres clasificados completarían esta ronda.

La última fase tendría a los dos primeros de cada grupo en un playoff final con cuartos, semifinales, final de consolación y final. El campeón, el finalista y el ganador del partido por el tercer y cuarto puesto, irían a la Champions, mientras que el perdedor y otros dos equipos irían a la Europa League.

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