El duelo de un padre de familia orgulloso ha acabado. Vuelve a la Selección un entrenador con una trayectoria intachable. Lejos de toda la polémica, Luis Enrique regresa a los banquillos donde ha desarrollado una carrera de gran nivel. Además, trae consigo su carácter ganador y una experiencia que pocos técnicos atesoran a nivel mundial.

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La primera parte de la noticia es una alegría inmensa después de verse obligado a dar un paso a un lado para atender un problema familiar que no es sencillo superar. La segunda es un ejercicio de responsabilidad, ya que el elegido para dirigir a la Selección tras el desastre del último Mundial fue él. Y la tercera es que, dejando a un lado el buen trabajo del que fuera su segundo entrenador, Robert Moreno, Luis Enrique supone un salto de nivel por lo demostrado en su trayectoria.

"No es lo mismo Luis Enrique entrenador que Robert Moreno entrenador", dijo Rubiales en la rueda de prensa de este martes. Era el líder del proyecto y único deseo del presidente de la Federación era que volviera a su cargo. Así ha acabado siendo en medio de otra crisis de imagen para la Selección y que se ha costado la 'cabeza' de Robert. Luis Enrique firmará para la Eurocopa 2020 y el Mundial de Catar 2022, como recalcó Rubiales.

El sargento del vestuario

La imagen que más trascendió de Luis Enrique al llegar al banquillo de España fue la de los andamios para tener todo controlado. El asturiano impuso una disciplina de trabajo que impresionó a los jugadores y a los seguidores y, hasta el frenazo de la Nations Cup, parecía que funcionaba.

Fue el único borrón de su trayectoria con el equipo nacional. Tras eso empezó con buen pie la fase de clasificación para la Eurocopa, con una victoria ante Noruega. Fueron siete encuentros los que dirigió a la Selección en los que dejó claro que no se iba a casar con ningún jugador y que iba a llevar siempre a los que mejor estuvieran. 

Con él, no hubo convocado alguno que fuera 'titularísimo' en los siete encuentros. Aunque David De Gea disputó seis de los siete partidos, justo cuando tuvo que echarse a un lado, comenzó a confiar en Kepa Arrizabalaga. El centro del campo que más usó fue el que formaban Sergio Busquets, Dani Ceballos y Saúl Ñíguez y quedó abierto el elegido para ser el acompañante de Sergio Ramos en la zaga. Dudas que tendrá que aclarar ahora en su regreso en los próximos amistosos después de que la Selección confirmase su clasificación para la Eurocopa.

Luis Enrique y Robert Moreno

Atesora experiencia

Antes de llegar a dirigir a España, Luis Enrique ya contaba con una gran trayectoria a nivel de clubes. Empezando en las categorías inferiores del Barça, se curtiría primero en Italia. Un país al que ha estado muy vinculado desde ese codazo de Tassotti. Fue en la Roma donde tuvo una primera experiencia que duró menos de una temporada.

Después, Vigo le acogería en 2013 para tratar de imponer ese estilo Barça por el que tanto apuestan en el sur de Galicia. En el Celta disfrutaría solo de una temporada en la que llevó hasta una meritoria novena plaza a un equipo que venía de pelear hasta la última jornada por no bajar. Esto le llevó a que el equipo blaugrana confiase en él para volver a la élite tras una temporada en la que solo ganaron la Supercopa de España.

Con él a los mandos, el Barça consiguió una Champions League, dos Ligas y tres Copa del Rey, con triplete incluido en la 2014/2015, en el que ha sido, hasta ahora, su cenit en los banquillos. Consiguió que el tridente que conformaban Leo Messi, Luis Suárez y Neymar funcionase a las mil maravillas hasta la marcha del brasileño al PSG y lo convirtió en uno de los mejores de la historia.

Sergio Ramos y Luis Enrique EFE

Siempre polémico

Ese carácter que le acompaña también le ha llevado a estar siempre en el ojo del huracán. El asturiano ha dejado grandes momentos en las ruedas de prensa. Ya fuera contra la prensa, con sus jugadores o con una supuesta mala relación con Leo Messi, Luis Enrique no dejaba títere con cabeza siempre que ha tenido un micrófono delante. Eso sí, no daba entrevistas personalizadas nunca y rehuía de utilizar los medios como altavoz para cuestiones personales.

El marco que dejó ya como jugador podía presagiar esta circunstancia. No hay que olvidar que dejó el Real Madrid por el Barça, y eso trae consigo que seas enemigo público número uno del equipo que te hizo crecer. Tras eso siempre presumió de ser culé, porque para eso siempre ha sido claro. Si algo compartían Robert Moreno y él, es que siempre han ido de cara ante los problemas, aunque en este regreso a la selección hay muchas dudas de la actitud de los principales actores.

[Más información: Robert Moreno, de salvador de la Selección a 'desahuciado' por Rubiales antes de la Eurocopa]