El delegado del RCD Espanyol, José María Calzón, se ha visto envuelto en una de las mayores polémicas racistas de los últimos tiempos en el fútbol español. Pese a sus 40 años de experiencia, que le convierten en la persona más longeva que lleva a cabo esa función, llamó a un aficionado del Girona "negro de mierda".

Noticias relacionadas

En la actualidad, muchos jugadores y leyendas del fútbol han expresado sus sentimientos acerca de todos los insultos racistas que se han escuchado en campos como el del Cagliari, hacia Kean, o en Macedonia, con Sterling y Rose como objetivos.

La carta de José María Calzón

"Mediante este escrito quiero anunciar públicamente que he puesto mi cargo, como delegado del primer equipo, a disposición de nuestro Consejo de Administración y así lo he comunicado por escrito.

Creo que, en estos momentos, es lo mejor para la entidad a la que he servido con toda mi ilusión y profesionalidad durante los últimos 40 años. No puedo ocultar mi decepción por los hechos que se produjeron antes del partido del pasado sábado en el estadio de Montilivi que me incomodan extraordinariamente y que contaminan mis cuatro décadas de trabajo en un club tan relevante e histórico como el RCD Espanyol. Me entristece enormemente lo sucedido y nunca, nunca, nunca hubiera podido imaginar que me sucedería algo así y cayera en semejante error.

Vaya por delante que me equivoqué con mi acción, que lo siento y que asumo poner mi cargo a disposición del Consejo de Administración del RCD Espanyol de Barcelona, pero también me gustaría poder explicar que esa misma mañana, al acabar el partido, fui a disculparme ante la persona ofendida, pero ni entonces ni en los repetidos intentos posteriores, ni a título individual ni mediante las gestiones que ha hecho el club, he tenido respuesta. Insisto en que me equivoqué y lo lamento profundamente. Es la primera vez en estos 40 años que he perdido la compostura y he contestado a los insultos que recibimos en cuanto bajamos del autocar del equipo, pero también es la primera vez, en todos estos años, que he notado un 'recibimiento' tan voluntariamente crispado, hostil y ofensivo de los aficionados locales.

He de reconocer que durante los últimos meses he vivido una situación personal y familiar muy dura que me ha afectado muy profundamente. A pesar de todo, he seguido trabajando a diario pero he ido delegando mis funciones en otras personas del club, de manera que desde principio de temporada ya no he actuado como delegado del primer equipo en los desplazamientos. En ese sentido, puntualizo que acudí a Montilivi como empleado del club y ocupé la localidad que se me asignó en el palco presidencial.

Me gustaría dejar muy claro, igualmente, que jamás he tenido comportamientos racistas. Nada más lejos de la realidad. He tratado con respecto y educación en estos 40 años a futbolistas, entrenadores, árbitros y gente de todas las nacionalidades, orígenes o religiones. Me considero un afortunado por haber convivido con futbolistas como N'Kono, Kameni, Eto'o, Caicedo, Diop, Bikey, Wakaso, Feddal, Hadji y muchos otros que me han confesado su cariño y a los que sigo admirando y conservando una amistad que ni la distancia ni los años han podido romper.

Creo que no he de añadir nada más y que, para mi fortuna, sólo los que realmente me conocen pueden enjuiciarme y valorar toda mi trayectoria personal y profesional. Nunca quise ser el centro de atención de nada y mucho menos por un episodio tan desafortunado.

Un abrazo y Visca l'Espanyol!!!"

[Más información: El Espanyol se defiende de los ataques por su polémica con Anna Frank]