Nuevo capitulo en la triste historia del Reus, en este caso el presidente del club Xavier Llastarri ha emitido una carta donde presenta su dimisión y explica toda la situación por la que atravesó el club desde que llegó a la presidencia.

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Parecía que una vez formalizados los pagos con los jugadores, el equipo cogía un nuevo rumbo, pero el pasado jueves los futbolistas cansados de mentiras volvían a emitir un comunicado en el que explicaban que solo una parte de la plantilla había cobrado y que volvían a demandar al club.

Xavier Llastarri harto de toda esta situación en la que asegura que no esta dispuesto a escuchar más insultos y amenazas ni hacia él ni hacia su familia, opta por la dimisión.  El ya expresidente quiso relajar a la afición y trabajadores del club afirmando que la venta del club está cerrada y la continuidad del equipo asegurada.

Carta de Xavier Llastarri

Estimados accionistas, abonados, aficionados y amigos,

Creo que ha llegado el momento de tomar una de las decisiones más difíciles de mi trayectoria como Presidente y, al mismo tiempo, compartir con todos vosotros unas reflexiones personales. Y como no poco hacerlo con todos vosotros personalmente, he decidido hacerlas públicas mediante esta carta.

Llevo muchos años en el club. Soy de Reus y del Reus y siempre he hecho lo que he creído que era lo mejor, tanto por el CF Reus como para la ciudad de Reus.

Hace 6 años, con la reciente entrada de la Junta de nuevo al club, comprobamos que tanto el primer equipo como las categorías inferiores-fútbol base son deficitarias y que, difícilmente, se podrán atender los gastos más allá del primer mes.

Por otra parte, desde el consistorio, se nos comunica que la subvención al fútbol base se reduciría a menos del 50% de lo que se daba antes. Nada que decir, ya que eran tiempos difíciles para todos.

Tampoco las empresas del territorio, en plena crisis, nos podían ofrecer una esponsorización suficiente, a pesar de la buena voluntad de algunas, a las que siempre estaremos agradecidos.

Con este panorama, se nos presenta una persona, el señor Joan Oliver, dispuesto a invertir en el club en un proyecto a largo plazo y ambicioso, que quería consolidar el club a la categoría a la Segunda B y, después, intentar dar el salto a Segunda A. Todo esto implicaba hacer una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) donde el inversor fuera el máximo accionista y, al mismo tiempo, preparar jurídicamente el club para que, en caso de ascenso, la SAD es un requisito indispensable.

Lógicamente, se nos abría una puerta inmensa para resolver los problemas del momento y para pensar en un proyecto muy ambicioso. Como creo que hubiera hecho cualquier presidente, el valoré y convoqué una Asamblea General de Socios para explicar cómo estaba la situación, dar detalles del proyecto y poner a votación entre todos los socios si se quería constituir o no una SAD.

El resultado fue abrumador: 260 votos a favor, 14 en contra y 3 en blanco. Por lo tanto, los socios decidieron apostar por hacer la SAD, en un proyecto que consideraron estimulante, y pasar de ser socios abonados, que es lo que requiere una SAD. Cabe decir que algunos socios, incluso, decidieron adquirir acciones de la nueva SAD.

La verdad es que la hicimos acertar todos, ya que el resultado no podía ser mejor. En dos años, el equipo logra lo inimaginable tanto por el club como para la ciudad de Reus. Tener un equipo militante en la Segunda División A con todo lo que ello representa: ver equipos en el Estadio que sólo habíamos visto por la televisión, una fuente de ingresos para la ciudad de millones de euros, una imagen sin precio del club y de la ciudad y hacer un salto de calidad en todos los aspectos.

En las dos primeras temporadas en el fútbol profesional, el todo fue cojonudo. Fueron dos temporadas admirables por unos novatos como nosotros, aunque, como era lógico (al ser los más pequeños en presupuesto, de estadio, de abonados, etc.), con algún que otro problema económico, pero que se trampeaba como se podía para poder seguir adelante.

Y así hasta que llega esta temporada, la 2018-2019, en la que LaLiga se pone más dura que nunca por la experiencia de lo que había pasado con anterioridad en otros equipos de Segunda División A.

A partir de aquí, LaLiga adopta una postura rígida: no aceptan nuestras previsiones presupuestarias y nos exige un depósito de 3 millones de euros antes del 31 de agosto para poder inscribir jugadores y tener un límite salarial como el que propone el club . No se consiguen ese dinero y el resto ya la sabemos todos.

Estos últimos días, las denuncias de los jugadores para llevar tres meses sin cobrar (igual que el resto de personal, entrenadores, coordinadores, filial, fútbol base, oficinas, comercio, etc.) nos han llevado al borde de la desaparición. Estaban en su derecho, pero el presidente no sólo piensa en los jugadores, sino en TODO el personal del club sin dejarme a nadie, en proveedores y en el club en sí. Para que las personas pasamos por el club, pero el club debe trascender las personas.

Actualmente, cuando la continuidad del club está garantizada, puedo detenerme, respirar y compartir estas reflexiones.

He tenido que vivir con muchas incógnitas, nervios y noches sin dormir, imagino que igual que el resto de consejeros. Pero a mí me ha tocado aguantar cosas que van más allá de la crítica de la masa social. Insultos hacia mi persona y mis hijos, acusaciones sin fundamento, acoso en mi domicilio ... que creo que no tengo que soportar.

Quienes compramos acciones del club en su día, no lo hicimos con ánimo de ganar dinero, sino de seguir formando parte de la institución. En mi caso, sin embargo, acepté -junto con mi compañero Francisco Sabaté- formar parte del Consejo de Administración, a pesar de estar en minoría y no disponer de una capacidad efectiva de decidir. Pero entendí que había de ser, a pesar de ser consciente de que esto podría suponer asumir responsabilidades económicas, al igual que los otros cuatro consejeros. Todo esto queda eclipsado por los gritos y los insultos.

En estos momentos, creo que ha llegado la hora de dar un paso al lado y dejar el club. No estoy dispuesto a seguir escuchando inmerecidamente insultos y amenazas contra mí y mi familia, que ya ha sufrido bastante mi ausencia durante todos estos años que he estado en el CF Reus. Por tanto, el partido de este domingo contra el CA Osasuna será mi último partido como presidente del CF Reus Deportiu.

Quiero agradecer a TODO el personal del club su dedicación y entrega, así como a los miembros de la Comisión de Supervisión, que son los ex compañeros la Junta Directiva anterior, todo lo que han hecho por el CF Reus Deportiu.

Me hubiera gustado que mi despedida fuera de otro modo, pero las circunstancias son las que son y hay que afrontarlas.

Gracias a todos, buenas fiestas y ¡viva el CF Reus!

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