Cristiano Ronaldo sigue reinando en Italia. El atacante portugués fichó por la Juventus de Turín el pasado verano, procedente del Real Madrid a cambio de algo más de cien millones de euros. Pese a que le costó arrancar -no vio puerta como bianconero en sus tres primeros partidos, ha vuelto a demostrar porqué ha ganado en cinco ocasiones el Balón de Oro -trofeo entregado al mejor jugador del mundo-.

En la Serie A -la liga italiana- suma ya once tantos, igualando así al polaco Krzysztof Piatek, del Génova, como máximo goleador de la competición. El último de ellos llegó este sábado 15 de diciembre, ante el Torino, desde el punto de penalti. Sin embargo, no todo son luces, y este gol, que dio la victoria a la Vecchia Signora en el derbi de Turín, ha sido más comentado por su polémica celebración que por su ejecución.

Una celebración fuera de lugar

Corría el minuto 70 de partido cuando el delantero croata Mario Mandzukic fue derribado por el portero uruguayo Salvador Ichazo tras una mala cesión del italiano Simone Zaza. El colegiado señaló el punto de penalti, y Cristiano no falló desde los once metros. Nada más marcar fue directo a por Ichazo y le empujó con el pecho. Parece que ambos jugadores tenían cuentas pendientes.

Sea como fuere, Cristiano fue amonestado con amarilla por su feo gesto, lo que no impidió que su equipo se hiciera con la victoria. Eso sí, al acabar el encuentro, el atacante tuvo palabras de elogio para el guardameta: "Ichazo estivo bien al adivinar el lado, pero la pelota entró y me alegro".

"Fue un partido complicado, jugamos en un campo difícil contra un adversario también difícil. Creo que hicimos un buen encuentro y merecimos ganar", señaló la estrella de la Juventus, que con esta victoria continúa invicta y al frente de la clasificación con quince partidos ganados y tan solo un empate, a uno frente el Génova. 

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