En el año 2008 comenzó la etapa más gloriosa de la selección española de fútbol. La conquista de la Eurocopa de Austria y Suiza fue la primera de muchas alegrías que convirtieron al combinado nacional en toda una referencia a nivel mundial. El segundo campeonato de Europa vino acompañado de la primera estrella, en 2010, un campeonato del mundo en Sudáfrica que fue histórico y que fue protagonizado por una generación irrepetible que tuvo su continuidad en 2012. En Polonia y Ucrania llegó el triplete, una nueva Eurocopa que supuso el broche de oro a cuatro años para la historia.

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Pero entonces volvió un ocaso que era una especie de tradición antes de alcanzar toda esta gloria, el de una selección que caía a las primeras de cambio, con un equipo agotado física y generacionalmente y que volvió a protagonizar varios fracasos hasta este domingo, cuando se certificó un nuevo traspié, el primero de Luis Enrique como seleccionador, esta vez en la recién estrenada UEFA Nations League.

El 2-3 ante Inglaterra y el 3-2 ante Croacia el pasado viernes dejaba a la Selección tocada, al borde de un abismo por el que se precipitó este domingo tras la victoria de Inglaterra ante la subcampeona del mundo. España estaba fuera, otra vez, una pésima racha que dura desde el 4-0 de Juan Mata ante Italia, en la final de la Eurocopa de 2012.

La Eurocopa de 2012, la última alegría de España. REUTERS

De la Confederaciones a Rusia, pasando por Brasil y Francia

Tras el histórico triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa vino la Copa Confederaciones un año más tarde. El escenario era inmejorable, la cuna del 'jogo bonito'. Brasil citaba a la mejor selección del mundo en un torneo en el que España se paseó hasta la final, donde la anfitriona le dio el primer baño de realidad al equipo de Del Bosque. Un 3-0 que fue el primer gran tropiezo después de ganarlo todo.

En 2014, de nuevo Brasil, esta vez en un nuevo Mundial. España defendía trono, pero la imagen de la Selección en suelo carioca fue pobrísima, con una goleada en su estreno ante Holanda (1-5) y una eliminación en la fase de grupos que todavía escuece.

Después vino un golpe aún más duro, la marcha de jugadores que fueron una pieza fundamental en la hegemonía de España. Los Xavi, Puyol o Xabi Alonso dejaron su lugar a la savia nueva, un relevo generacional que tampoco sirvió para paliar el segundo descalabro consecutivo.

Ramos, con el gesto torcido tras la última derrota de España. REUTERS

En 2016 llegó la Eurocopa en Francia, una nueva oportunidad para redimirse y demostrar que España tenía la espalda cubierta con los que venían empujando desde atrás. El resultado fue el mismo, los de Del Bosque no pasaron de octavos e Italia se cobró la venganza de 2012.

En Rusia llegó la estocada. Con Lopetegui en el banquillo y una España que llegaba a la cita mundialista con pleno de victorias desde que el vasco se hizo con el puesto (14 victorias y 6 empates).

La ilusión estaba servida con los Saúl, Kepa, Rodrigo u Odriozola. Pero llegó el drama. Luis Rubiales echó sin piedad a Lopetegui cuando éste anuncio su llegada al Real Madrid, dos días antes del estreno mundialista. El trágico desenlace todavía perdura. España sufrió para acceder a octavos y murió ante la anfitriona desde el punto de penalti. La papeleta fue para un Hierro que poco pudo hacer para levantar a un vestuario tocado tras la marcha de su timón.

Luis Enrique, ilusión renovada y nuevo tropiezo

Tras más de un año de retiro Luis Enrique volvió a sentarse en los banquillos para hacerse cargo del combinado nacional. La revolución del asturiano llegó desde el primer día. A las ya anunciadas marchas de Andrés Iniesta, Gerard Piqué y David Silva de la Selección se sumó la no convocatoria de Jordi Alba y la llegada de grandes novedades como Marcos Alonso, Dani Ceballos o Sergio Roberto, entre otros.

Luis Enrique da instrucciones a los suyos en el partido ante Croacia. REUTERS

La nueva España de 'Lucho' se estrenó de forma brillante en la UEFA Nations League. Victoria ante Inglaterra, Croacia y Gales. Una buena racha que croatas e ingleses se encargaron de empañar y un nuevo batacazo que se produjo este domingo tras la victoria de Inglaterra en la última jornada de la fase de grupos del torneo y que apeaba a España.

2018 acabará para la Selección como los últimos seis años y los de Luis Enrique no volverán a lo serio hasta marzo de 2019, cuando comience la fase de clasificación de cara a la Eurocopa 2020 que se disputará a lo largo de 12 países. Cuatro meses por delante y una misión por delante, recuperar la competitividad y lavar la mala imagen de una selección que tanto ha dado pero que permanece en paradero desconocido desde 2012.

[Más información: Isco, capitán de la Selección con tan solo 35 partidos]