Faiq Bolkiah es un completo desconocido. Puede caminar sin que nadie lo pare por Inglaterra, viaja sin que le agobien y acude a jugar al fútbol sin tener que pasar por el filtro moral de la firma de autógrafos. Es decir, es uno más en la calle y en el campo. Jugador del filial del Leicester, busca un hueco en la Premier League por gusto y no por necesidad. Su cuenta la tiene repleta de dinero y sus vicios completamente satisfechos. De hecho, el día que muera su tío, el Sultán de Brunéi (Hassanal Bolkiah), heredará 20.000 millones de dólares y, si desea, podría reunir a los mejores jugadores del mundo en el jardín de su casa para echar una ‘pachanga’. Al fin y al cabo, sin haber ganado ningún Balón de Oro, ya es más rico que Cristiano Ronaldo y Messi.

Él, en realidad, nació en Los Ángeles, pero su familia y su riqueza provienen de Brunéi, país de 400.000 habitantes que se independizó de Reino Unido en 1984. Su familia es de allí y sus orígenes también los tiene allí. Por eso, sin ni siquiera llegar a la Premier League, es internacional en el país regido por su tío Hassanal Bolkiah, cabeza de Estado y de Gobierno. Un monarca que pertenece a la misma dinastía que mueve los hilos interrumpidamente del país desde el siglo XIV y que posee una fortuna incalculable y una colección de 5.000 vehículos privados (varios de ellos Rolls-Royce).

Toda esta ostentación ha convertido a Faiq Bolkiah en una de las personas más famosas. Su familia rivaliza en popularidad con Awang Alak Betatar, el descubridor de su país y el hombre que lo bautizó: la leyenda cuenta que cuando llegó dijo Baru nah (traducido significa “eso es” o “eso”). De ahí el nombre de Brunéi con el que se conoce hoy en día a uno de los 49 países del sudeste asiático.

Faiq Bolkiah, durante un partido con el Leicester.



La vida de Faiq Bolkiah, en cambio, está lejos de Brunéi. Él no quiere ostentar ningún cargo político, pero sí sueña con jugar al fútbol al máximo nivel. De hecho, cumple las condiciones para hacerlo. A sus 19 años, ha pasado por el Newbury, el Southampton, el Arsenal y el Chelsea. Ahora, milita en el Leicester y juega con el filial. No quiere dinero, pero sí un futuro ligado al balón.



Pero, mientras todo eso ocurre, disfruta. Así se lo ha enseñado su padre, que se gastó 17 millones de euros en que Michael Jackson diera un concierto privado para él. El mismo que tiene 2.500 coches y le deja a su hijo que conduzca todos los que quiera. Esa es la razón por la que Faiq Bolkiah ha llegado a gastar 35 millones de dólares en un mes en la compra de coches, relojes y accesorios de oro blanco. Además, también tiene tigres y leopardos.



Esa es la realidad de Faiq Bolkiah, el futbolista que, antes de pegar una patada, ya tenía más dinero que Cristiano Ronaldo, Messi y Neymar. Ahora, la única duda que queda es si aumentará su poder adquisitivo como futbolista o acabará invirtiendo su dinero en el deporte rey. Dependerá, en cualquier caso, de sus dotes a la hora de manejar la pelota. Lo que sí tiene con total seguridad es una plaza en la selección de Brunéi. ¡Larga vida a su tío!

Faiq Bolkiah con su tigre.

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