Enric Mas, durante una etapa de La Vuelta.

Enric Mas, durante una etapa de La Vuelta. EFE

La Vuelta

Enric Mas aguanta el primero de los tres asaltos de Roglic y mantiene la distancia por el liderato de La Vuelta

Dunbar se impuso a Buitrago en Peñas Blancas en una etapa que le sirve a Enric Mas para acariciar su primera Gran Vuelta.

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Enric Mas dio este viernes un paso de gigante hacia la conquista de la Vuelta a España. En una etapa de montaña marcada en rojo desde Vélez-Málaga hasta Peñas Blancas, el corredor de Movistar no sufrió ante el ataque de Roglic y cerró la antepenúltima etapa manteniendo su 1:37 de ventaja sobre el esloveno. [Así hemos vivido la etapa]

Todavía queda tela por cortar. Una etapa de alta montaña el sábado y la última del domingo en Granada que no será un paseo, pero las sensaciones que está dejando el ciclista mallorquín en esta Vuelta son de mucha entereza.

Todo lo contrario a Roglic. El de Bora no mostró estar físicamente un punto por encima de su rival y tan solo intentó un ataque a 2 kilómetros de meta que fue neutralizado prácticamente de inmediato.

El ganador de la etapa fue Edward Dunbar. El irlandés gestionó de forma brillante toda la etapa y la ascensión en Peñas Blancas arrancándole las pegatinas a Buitrago en los últimos 500 metros logrando su tercera victoria en una Gran Vuelta.

Conato de rebelión

La jornada arrancó con el guion habitual de las etapas de la tercera semana: una lucha encarnizada por filtrar corredores en la escapada. Tras una hora de constante desgaste, se formó una avanzadilla numerosa y de mucha calidad.

El pelotón, comandado por un Movistar que no quería sorpresas prematuras, levantó el pie del acelerador y otorgó un margen más que suficiente para que la victoria se disputara por delante.

Sin embargo, la aparente tranquilidad del grupo principal saltó por los aires gracias a Richard Carapaz. Fiel a su estilo combativo e inconformista, el ecuatoriano intentó dinamitar la carrera desde lejos, lanzando un órdago en uno de los repechos previos a la gran ascensión del día.

El movimiento generó momentos de tensión, pero la alianza táctica entre Movistar y el Red Bull-Bora-Hansgrohe sofocó rápidamente el incendio, reintegrando el orden antes de llegar a las faldas del puerto de Estepona.

Una vez en las duras rampas de Peñas Blancas, la carrera se rompió en dos frentes. En la cabeza, la fuga comenzó a desgranarse por pura selección natural. Buitrago se mostró como el más ambicioso, encadenando varias aceleraciones que asfixiaron a sus compañeros de fuga.

Parecía tener la etapa en el bolsillo, pero por detrás venía un calculador Edward Dunbar. El irlandés supo sufrir a su ritmo, cazó al colombiano dentro del último kilómetro y ejecutó su letal cambio de ritmo a 500 metros para alzar los brazos en solitario.

Mientras tanto, en el grupo de los 'gallos', la batalla esperada se quedó en una escaramuza. El fuerte ritmo de aproximación dejó solos a los líderes, pero nadie quiso destapar sus cartas hasta ese arreón final de Roglic a dos kilómetros de la cima.

Mas se soldó a su rueda sin pestañear, transmitiendo una sensación de superioridad aplastante que neutralizó cualquier esperanza del esloveno de recortar la general. El mallorquín ha superado el primer gran escollo; ahora, todas las miradas apuntan a la batalla del sábado.