Kirolbet Baskonia se proclamó campeón de Liga Endesa 10 años después. Los de Dusko Ivanovic vencieron al todopoderoso Barça en una final agónica que se resolvió con una canasta de Luca Vildoza a tres segundos del final y con el posterior fallo de Higgins sobre la bocina. Este triunfo provocó una alegría mal entendida en parte de la afición baskonita. 

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La fiesta en Vitoria fue tremenda. Un festival de inseguridad, ausencia de medidas sanitarias, descontrol y caos en medio de miles de aficionados alcoholizados y repletos de vengalas que tiñeron la ciudad no solo de sus colores blaugranas, si no también de miedo y riesgo a posibles contagios. 

En los tiempos que corren, tras tres meses de estado de alarma, confinamiento y desescalada, resulta alarmante ver como a parte de la sociedad se el olvida el riesgo que se sigue corriendo en las calles, sin usar mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad, apelotonándose en multitud para celebrar un título que no vale una vida. 

La situación vivida en Vitoria fue tan dantesca, que ya en el descanso cuando todavía el Barcelona mandaba en el marcador por 39-33, la gente se había echado a las calles dejado imágenes que dan pánico ver en la época del coronavirus. 

Sin embargo, la locura y el descontrol no se quedó ahí, si no que se multiplicó cuando Kirolbet Baskonia alzó su merecido título. Vitoria se convirtió en el epicentro del desfase, de la falta de civismo y de la ausencia de conciencia y memoria con los momentos tan terribles que ha atravesado el global de la sociedad española. 

Imágenes que recuerdan a las vividas hace unos días en Liverpool cuando los 'reds' se proclamaron campeones de la Premier League después de 30 años o similares a las acontecidas en Nápoles cuando el equipo de Gattuso alzó la Copa. A muchos se les olvida demasiado pronto todo lo vivido en los últimos meses y que el riesgo y el virus siguen acampando a sus anchas por las calles. 

El incidente más grave

La locura total de la celebración del título se prolongó hasta altas horas de la mañana y desembocó en algunos disturbios callejeros. Algunos aficionados decidieron continuar con su irresponsable algarabía en una discoteca de la ciudad de Vitoria, la cual no pudo hacer frente a la avalancha de gente que superó el aforo permitido para el local. 

Hasta allí se tuvo que desplazar la policía, tras la llamada de los dueños del establecimiento, para intentar hacer frente a la aglomeración de la gente. El resultado del despropósito fue de un detenido y de dos ertzainas heridos en los disturbios que se ocasionaron al intentar vaciar el local. 

Una auténtica vergüenza que hace a muchos plantearse si realmente merece la pena reactivar competiciones deportivas para que terminen así. El hecho de que toda la fase final de la Liga Endesa se haya disputado en Valencia bajo las más estrictas medidas sanitarias y que no haya terminado con un partido en el Buesa Arena, no ha servido para que algunos se piensen las cosas dos veces antes de provocar el caos. 

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