La NBA no escapa a los efectos del coronavirus. Si el deporte europeo está en jaque por la propagación del COVID-19, ahora las competiciones en Estados Unidos comienzan a verse afectadas. Todo empieza por la mejor liga de baloncesto del mundo, donde los Golden State Warriors serán los primeros damnificados. 

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El partido de este jueves entre Warriors y Nets que se jugará en San Francisco será a puerta cerrada. "Debido a las crecientes preocupaciones sobre la propagación del coronavirus, y en consulta con la Ciudad y el Condado de San Francisco, el partido de mañana por la noche contra los Nets en el Chase Center se jugará sin aficionados", informó la franquicia. 

"Los aficionados con entradas para este partido recibirán un reembolso por el monto pagado", añadieron los de San Francisco. 

San Francisco toma medidas

La noticia coincide con el anuncio que han dado las autoridades de San Francisco para las próximas dos semanas: prohibidas las reuniones de más de 1.000 personas. Algo que afecta a los eventos deportivos de forma directa. 

Para abordar la crisis sanitaria la NBA ya ha tomado medidas en materia de prensa limitando a los periodistas los accesos a zonas mixtas y a los jugadores -deberán guardar dos metros de distancia-. Algo que cambiará notablemente la forma de trabajar de los medios de comunicación en el campeonato, ya que es habitual ver a los profesionales en los vestuarios junto a las estrellas después de los partidos. 

Ricky Rubio, ante los Warriors REUTERS

El periodista estadounidense Adrian Wojnarowski, de la ESPN, ya informó de que se estaba barajando celebrar los partidos a puerta cerrada en la dirección de la NBA. Además, también se baraja cambiar de sede hacia zonas donde no haya riesgo por el coronavirus o llegar a suspender jornadas de competición.

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