Así es Alpenstock, la obra que regala entradas a los militantes del PP.

Así es Alpenstock, la obra que regala entradas a los militantes del PP. Aitor Rodero

Escena Teatro y Política

Si votas a Albiol, entras gratis al teatro y se ríen de ti

La compañía catalana Obskené regala entradas para ver una farsa que habla de limpiar el país.

Tras cuatro elecciones catalanas en tan solo cinco años, hablar de la campaña de 2015 parece hoy cosa de un pasado remoto. Los últimos acontecimientos llamados DUI y 155 fagocitan la memoria, pero si decimos Limpiando Badalona es fácil recordar con precisión uno de los eslóganes más polémicos y controvertidos (cuanto menos) de los que ha utilizado el Partido Popular. Con este lema se presentó Xavier García Albiol a las municipales ‘jugando’ con la ambigüedad entre limpiar la suciedad de las calles y limpiar/expulsar a los inmigrantes.

De nuevo en campaña, la perla xenófoba del hoy candidato autonómico del PP vuelve a la palestra gracias al teatro. En concreto gracias a Alpenstock, una farsa para limpiar el país de inmigrantes, políticamente incorrecta y cargada de “humor asesino”, que se puede ver hasta el 7 de enero en el Teatre Tantarantana de Barcelona. La compañía Obskené ha decidido invitar a ver la obra a todos los militantes del PP que presenten su carné. Todos podrán pasar gratis a disfrutar de esta comedia que de tan bestia y real es delirante. “Nos encantaría que Albiol viniera a verla y para animarlo hemos decidido invitar a todos los militantes. Así fomentamos la cultura y nos sacrificamos como compañía ofreciendo estas entradas gratuitas porque vale la pena”, explica el director del montaje, Ricard Soler.

Así es la obra Alpenstock

Así es la obra Alpenstock Aitor Rodero

Confiesa Soler que, de momento, no ha acudido ningún militante del PP a ver la obra. Aun así, les anima. “Creo que hay que tener sentido del humor y reírse de uno mismo, aunque a veces dudo de la inteligencia de algún militante de este partido, pero ese es otro tema. No solo nos reímos del PP sino de muchas más cosas. A todo les va a tocar”, matiza. Porque, en realidad, Alpenstock es una farsa que habla de la extrema derecha, del ultraconservadurismo, la xenofobia, el racismo, el machismo y el nacionalismo. Eso sí, matiza, hay guiños al nacionalismo catalán, pero no se alude en ningún momento al independentismo ni a la situación que vive Cataluña en la actualidad. “No es una reflexión sobre la situación política concreta de Cataluña sino una más ancha sobre la situación que vive Europa, que da pánico”, matiza.

Limpia, fija y da esplendor… a tu país

Alpenstock es una comedia loca y absurda protagonizada por Fritz y Greta (Armand Villén y Lara Salvador), un matrimonio ultraconservador que vive tranquilo en el Tirol hasta que una día ella compra un detergente en un mercado cosmopolita y todo se volverá del revés porque ese producto no sirve para desinfectar. Es el menos indicado no ya para que Greta tenga la casa impoluta sino para matar a los microbios extranjeros y dejar el país esterilizado y bien limpio.

Creo que hay que tener sentido del humor y reírse de uno mismo. No solo nos reímos del PP sino de muchas más cosas. A todo les va a tocar

Es una caricatura dura sobre esta Europa donde la extrema derecha está subiendo en todos los países y donde el racismo y el machismo es imperante. Es una crítica feroz a esas tendencias políticas desde un humor negro y asesino”, explica Soler. De hecho, el autor francés Rémi de Vos escribió esta comedia en la primera década de este siglo como respuesta al ascenso de la extrema derecha en su país. La parió en Austria y su primera lectura tuvo lugar en Atenas el mismo día que Jean-Marie Le Pen pasó a la segunda ronda de las elecciones presidenciales francesas.

La obra cayó en manos de Soler en París en 2010 gracias a un librero. Reconoce que da miedo la actualidad de todas las barbaridades de las que se ríen desde el escenario. “Por eso nos decidimos a hacerla: para, desde la risa, poder hablar de esto porque últimamente no se puede hablar en estos términos ya sea por el terrorismo o por la situación política porque si abres la boca, puedes acabar en prisión. Cada vez hay más cuidado a la hora de hablar, pero es muy necesario. Son temas que tienen que estar encima de la mesa”.

Alpenstock

Alpenstock Aitor Rodero

Con un trío arquetípico teatral (hombre, mujer y tercero en discordia, al que da vida Enric Cambray), no solo el racismo y la xenofobia se suben al escenario sino que Soler ha querido subrayar especialmente el machismo de este matrimonio ultraconservador. “Ella misma se declara una mujer simple y dice, literalmente, que tiene que tener su casa limpia para no despertar la cólera legítima de su querido esposo. Está completamente abducida por la estructura patriarcal y esto lo dejamos muy claro siempre desde el humor y la ironía. Lo que pasa es que va despertando y viendo que si dejas el racionalismo y te dejas llevar por las emociones, puedes ser más feliz”, añade el director.

Pero no solo hay temas tan actuales como el ascenso de la extrema derecha o el nacionalismo en Alpenstock sino que también se habla de esa sociedad de chicle rosa de la máscara y del simulacro. De la sociedad de la pose y la apariencia con banda sonora de Barbie Girl, de Aqua, y de la fina manipulación del discurso conservador. “Fritz hace un discurso super nacional cuando habla de limpiar el país y de la pureza de la raza y dice cosas que nos suenan mucho como cuando habla de la mayoría silenciosa. Dice que el mundo está lleno de personas honestas, que son la mayoría silenciosa, y que un día se van a despertar y su grito mayoritario finalmente hará mucho ruido para racionalizar un cambio pero en el buen sentido conservador. Se desenmascara el discurso de esa derecha racista que roba eslóganes a la izquierda como la idea de cambio para promover un cambio que va justamente en el sentido opuesto”.

También, agrega Soler, el autor ha utilizado su humor negro para retratar a los inmigrantes. Todos son iguales, llegan del mismo país, tienen el mismo nombre y el mismo acento. “Como en la campaña del Limpiando Badalona, los trata a todos por igual sin ninguna característica propia. Como una masa que viene a infectarnos y a la que se podría aceptar pero no desde una posición intercultural sino multicultural, es decir viéndolos como algo exótico, casi como animales de zoo, que aceptamos mientras no tengamos que mezclarnos con ellos”.