Hasta hace unos años, Ariadna Cross (37 años) solo era conocida por ser la hija de Fructuoso Sánchez, artísticamente conocido como Fortu (66), el que fuera el carismático líder de la banda Obús. Si alguien le tenía perdida la pista al cantante burgalés, fue su propia hija la que le colocó de nuevo el primer plano mediático, y no precisamente por algún éxito musical.

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La participación de Ari Cross en la edición 12+1 de Gran Hermano hizo que Fortu se convirtiera en un habitual de los platós, aunque casi sin saberlo estaba dando el relevo de la fama a su hija. No es de extrañar, por tanto, que ocho años después de aquella aparición en el reality por excelencia, Ariadna se haya convertido por sí misma en un personaje relevante.

Así lo atestiguan los miles de seguidores que tiene en Instagram, una red social donde a menudo no duda en contar algunos de sus aspectos más íntimos, si es que quedaba alguno por conocer tras el desnudo protagonizado en la famosa revista Interviú en diciembre de 2017, donde además lucía el resultado de la operación estética a la que se había sometido para mejorar el aspecto de su nariz.

Problemas de salud

Gracias a Instagram hemos podido conocer algunas experiencias poco agradables de Ariadna con los médicos. El primero de ellos tuvo que ver con un corte que se produjo en un dedo. La doctora que la atendió optó por aplicar un poco de "pegamento cutáneo", según dijo la hija de Fortu. A las pocas horas, y tras sufrir un dolor intenso, tuvo que ser atendida por su padre dado que la herida se había abierto. Cross no dudó en calificar a la doctora de "inútil".

Ese problema, afortunadamente, fue pasajero, nada que ver con el asunto que hoy convierte a Ariadna Cross en la protagonista de esta sección. Hace varios años le fue diagnosticado un angioma cerebral, lo que le obliga a someterse a chequeos médicos cada cierto tiempo para comprobar que no existe ninguna complicación, ya que alguna variación, por pequeña que sea, puede tener graves consecuencias.

El angioma cerebral es una patología caracterizada por la malformación vascular provocada por la agrupación de capilares dilatados, dicho de otra manera, es una enfermedad que está relacionada con los vasos sanguíneos que irrigan el territorio encefálico. El hecho de que a Ariadna Cross se le diagnosticara hace relativamente pocos años es porque, según explican los expertos, esta patología suele originarse entre los 20 y los 30 años.

Ariadna Cross acude a continuas revisiones médicas para controlar su patología. Instagram

El gran riesgo al que se expone Ariadna y todo paciente que sufra un angioma cerebral (también llamado hemangioma cerebral o malformaciones cavernosas) es que existe un riesgo de que se produzca un derrame cerebral. Esa es la razón por la que se deben someter a chequeos médicos con cierta periodicidad, tal y como explicó la hija de Fortu en un post de Instagram: "Me voy ahora al Gregorio Marañón porque me toca resonancia del coco loco. Para el que no lo sepa y me pregunte, pues bueno, ya os cuento... Tengo un angioma en el cerebro".

Después de pasar por la consulta, Ariadna Cross dio algunos detalles más al respecto: "Ya he salido de la resonancia. Estoy viva. Espero que esté todo bien, que no tengan que hacerme nada, que ya me dejen en paz y dejen de hacerme resonancias porque lo paso fatal...", comentaba. "Aunque estaban como muy serios. No sé, a mí eso me raya. Pero bueno, seguro que no es nada y es que eran así...", aseguraba a medio camino entre la broma y el temor.

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