Si la semana pasada escribía maravillas de ese programa llamado La casa fuerte y os gustó lo que opiné, mejor que ahora no me leáis. Me ha pasado como a la relación de Iván González y Oriana Marzoli (28 años), que ha dado un vuelco de 180 grados tan vertiginoso como férreo. (No, mientras escribo estas líneas veo que han pasado de hacer el amor a gritarse y desearse la muerte) Delete. Bromas aparte, lo he pasado francamente mal viendo el programa de ese jueves. De hecho, he sufrido y lo he llegado a poner en mute.

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No puedo con tanta charca moral, con tanta bajeza humana, con tanta porquería emocional, con esa violencia física y verbal que emplean los concursantes. No, eso no es un reality para mí. Eso es un corral inmundo. Ese no es su espíritu, el espíritu de Telecinco que tanto defiendo. Antes del inicio del programa hablaba por teléfono con una amiga y me decía que no sabía por qué, pero que La casa fuerte era algo extraño que no tenía nada que ver con Gran Hermano ni con otros realities de convivencia con los que Telecinco se ha coronado, y sigue haciéndolo. 

Iván aclarando sus soeces comentarios sobre Oriana en directo. Mediaset

Yo trataba de defender el concurso, pero qué razón tenía. Esto se le ha ido de las manos a Telecinco. Es lo más zafio que he visto nunca. No es normal que se emitan, que se consientan comentarios y humillaciones como las que he visto esta noche. No solo consentirlas; alentarlas, aplaudirlas, jalearlas, ¡hacerlas premio! ¿En qué mundo vivimos? Algunas de estas expresiones, me van a disculpar, no las voy a poner aquí porque me incomodan de solo leerlas.

(Si se pierden, léanlo otra vez) Que si Fani dice que Oriana es una escort de lujo que cobra 2.000 euros por servicio -puntualización: esto no es que lo condene, ni mucho menos, pero es algo ruin cuando se saca como munición y se escupe enarbolando la dignidad-; Leticia Sabater (53) habla claramente de "prostituta"; Cristian dice que Iván va por ahí pavoneándose de que "le ha metido un rab... a Oriana y se ha quedado tranquila"; Iván contraataca diciendo que Cristian es peor que él, que ha llegado a decir que Oriana tiene el culo demasiado pequeño y que en el acto seguro que... ¡Basta, basta, basta! Se acabó. 

No puedo seguir. Y todo esto mientras se habla, en una thermomix extraña, de derechos de la mujer, de dignidades mancilladas y de mujeres que velan por la sororidad. ¡Ven el despropósito! Estoy encendido mientras escribo, enfadadísimo. Indignado de que nadie haga nada. Ahí tienen al señor Jorge Javier Vázquez (49), que se lo toma todo a cachondeo y solo se limita a decirles a los concursantes, cual padre que los pilla en falta leve, que para llevar tan poco tiempo de concurso "están poniendo las expectativas muy altas". Really, George? No doy crédito. 

Os dejo por aquí un extracto de la conversión entre Oriana y Fani: 

Fani: A mí lado eres una mierda, eres una rata. 

Oriana: Hay que ponerte un collar para que te relajes y te suelte calambrazos. Se te va la pinza, tienes problemas de ira. ¿Por decirte que eres una celulítica te pones así de loca? Contrólate. Además de loca, amnésica. Me has dicho que me dedico a la profesión más antigua del mundo, que soy escort y que estoy en una agencia, que llevo bolsos de firma gracias a salir con hombres. 

Fani: Te pedí disculpas, pero me dijiste tú a lo que te dedicabas. 

En fin. Entre medias, Maite Galdeano (51) gritándose viva con Ferre, quien la insulta como mujer y como persona. Y más, y más y más. Me voy a Twitter para comprobar si solo se me está yendo a mi la chaveta o es real. Y me encuentro, para mi tranquilidad, con mensajes denunciantes y alarmantes. Pero dos en concreto que me hacen creer en el ser humano. Van dirigidos a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. ¡Expediente sancionador YA! Que cierren el programa, pero una vez pagada una multa a la altura. Ah, y me encanta porque meten a Jorge Javier y su lamentable actitud en la denuncia. 

Y venga, ya que me pongo como un señor cascarrabias y bélico, otra cosa que no me ha parecido bien: el machismo de Iván González con Oriana Marzoli. Os cuento. Resulta que ambos, asaltantes, tenían que hacerse con el motín de 5.000 euros de Maite y su hijo Cristian (el cual finalmente no han conseguido. Y me alegro hondamente) Y en un momento dado, Jorge Javier le ha preguntado a Iván que qué haría con ese dinero.

Y él, romántico de los que ya no quedan, ha soltado: "Le compraría zapatos a Oriana y la invitaría a cenar". Esta, toda rubia y toda... bah, ya saben, ha dado palmitas arrobadas de amor ante ese príncipe azul que la colma... y bolsos. ¿Había dicho machismo antes? Qué disparate. Ellos no saben ni lo que significa eso.

[Más información: Expulsión para la nini de Oriana Marzoli en La casa fuerte: inculta, ¡tú sabes quién es Leticia Sabater!]