Rocío Flores (23 años) se ha tenido que enfrentar este martes a 'El puente de las emociones' de Supervivientes 2020. En este, la hija de Rocío Carrasco (43) y Antonio David Flores (44) debía cruzar los peldaños de la culpa, el distanciamiento, el arrepentimiento y el perdón. Así, ha vuelto a sincerarse sobre el aspecto más doloroso de su vida: la relación con su madre.

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Sin poder contener las lágrimas, Rocío comenzaba pidiendo perdón públicamente a su hermano pequeño al sentir que le había fallado: "Hay algo de lo que me culpabilizo todos los días cada vez que me levanto. Es en una etapa de mi vida no haber podido estar con mi hermano cuando quizás más me necesitaba", se lamentaba.

La joven explicaba el motivo de su arrepentimiento: "No haber podido estar con él y no haber podido ayudarle como hice siempre. También me culpabilizo mucho sobre todo cuando era muy pequeña y me tenía que hacer responsable de cosas que a lo mejor por edad no me correspondían".

En este punto, Rocío hacía una referencia velada a su madre, confesando que intentó mediar entre ella y su hermano por el bien del pequeño: "Intentas que haya ese punto de inflexión, esa conexión, no por mí, sino por el que viene detrás de mí y no lo consigues... Para mí era desganador. Decir: 'No puedo cambiarlo, no puedo hacer nada por que haya esa conexión entre ellos y poder ayudar al pequeño'", revelaba.

Poco a poco, la concursante iba entrando en materia hasta hablar abiertamente, una vez más, de la necesidad de tener un acercamiento con su madre, transformando su dolor y resentimiento en tristeza: "No tengo que perdonar a nadie, cada uno sabe lo que hace somos mayores, quizás no es el 'te tengo que perdonar por no haber estado', sino 'echo de menos el que estés', me falta esa parte", confesaba.

La nieta de Rocío Jurado ha recalcado que la ausencia de su madre ha marcado su adolescencia y su vida actual: "El llevar tantísimos años sin hablar con ella, el fracaso en cada intento y el ver la relación que a lo mejor puede tener mi padre con su madre o la de amigas... Es muy doloroso porque el tiempo nunca vuelve. Puedo dar gracias de que tengo a Olga, que es mi segunda madre, pero siempre falta la segunda parte".

Carlos Sobera (59) se interesaba por esos fracasos al intentar acercarse a Rocío Carrasco, por lo que preguntaba a la joven si cree que hay una tercera persona que impide a su madre levantar el teléfono. Rocío Flores respondía afirmativamente, aunque sin mencionar ningún nombre: "Lo sabes tanto tú, como yo, como todo el mundo", concluía.

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