El juicio por el polémico caso de presuntos abusos sexuales en la última edición de Gran Hermano en su versión estándar (GH Revolution) está a punto de comenzar después de que la jueza ordenase su apertura hace ahora tres semanas. A la vez que se conocía esta noticia, se podía saber que la fiscalía solicitaba dos años y medio de cárcel para José María López (27 años), el presunto abusador, y la acusación particular, es decir, los abogados de Carlota Prado (27), la víctima, exigía una indemnización de 100.000 euros tanto supuesto agresor como a la productora. 

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Este lunes 2 de marzo, el diario El País ha publicado las imágenes del primer interrogatorio a los responsables de Zeppelin TV. Los vídeos datan del 16 de noviembre de 2018 y las personas que aparecen en él son Florentino Abad, productor ejecutivo y Súper habitual de la casa, Álvaro Díaz, director general de la productora y María Robles, la Súper de guardia aquella noche.

Carlota Prado y José María en la casa de Guadalix de la Sierra.

Las versiones que expusieron presentan contradicciones en tres puntos fundamentales del 'caso Carlota': cuánto alcohol se les da a los concursantes, quiénes tienen la potestad de llamar a la seguridad y cuál es el protocolo de actuación ante casos que puedan derivar en delitos: desde peleas físicas a abusos sexuales.

1. Alcohol

La noche en la que sucedió todo, el 3 de noviembre de 2017, se celebró una fiesta en el chalé de Guadalix de la Sierra donde se hace el programa Gran Hermano desde hace más de veinte años. La jueza preguntó por el consumo de alcohol y los directivos de la productora no se pusieron de acuerdo en sus versiones. Floren Abad aseguró en su interrogatorio que se le sirve "una copa a cada concursante. Si hay 12 personas, metemos 12 copas. No les decimos que tomen una cada uno". Álvaro Díaz, por su parte, habla de "una o dos copas".

María Robles, la Súper de aquel momento, llega a acusar a los concursantes de ocultar alcohol de otras fiestas: "Algunos concursantes tenían tendencia a ocultar alcohol. [...] Se podían ocultar minichupitos, no las jarras que nosotros metemos y luego salen, pero ellos a lo mejor guardan un culito en algún sitio". Hay algo en lo que sí se ponen de acuerdo: nunca hubo tequila en la casa. Este dato es relevante teniendo en cuenta que es lo que Carlota afirma haber bebido esa noche: cuatro chupitos de tequila. 

2. Seguridad

José María López acariciando a Carlota Prado.

Todos convergen en que la responsable de aquella noche era María Robles, encargada de hacer las funciones de Súper de fin de semana en el descanso del Súper del día a día, Florentino Abad. Pero, ¿estaba entre sus funciones avisar a la seguridad si ocurría una escena como la que terminó ocurriendo? "No", respondió Robles.

Hay un punto llamativo y es que Robles no supo qué contestar cuando se le preguntaba quién tenía ese poder: "Ahora mismo me pone en un aprieto". Por su parte, Floren Abad fue bastante más tajante: "La potestad la tiene el responsable que está en ese momento. María la tiene". Exactamente en ese punto se encuentra también el director general, Álvaro Díaz: "La responsable aquella noche era María Robles".

3. Protocolos

Al contemplar el principio de la escena, María Robles pensó que aquello era contenido para el programa. "Les presto atención porque no es habitual que dos concursantes abandonen una fiesta tan rápido. Van a discutir o algo pasa", declaró. Y continuó: "Lo que percibo es la cabeza de Carlota moverse descontrolada, ella con los ojos cerrados. No está siendo consciente. A él no le veo".

Sin saber exactamente cómo actuar ante esta situación, Robles decide llamar a Floren Abad, quien le aconseja que intervenga por megafonía: "Lo que podía hacer, irrumpir por megafonía y ver si Carlota estaba consciente o no". La juez pregunta también a Abad sobre la existencia de un protocolo de actuación en este tipo de casos y él responde: "Nunca hemos llegado a ese extremo".

Recapitulación del caso Carlota

Los hechos por los que los responsables de la productora Zeppelin TV, encargada de realizar el programa Gran Hermano en sus versiones anónima, VIP y DÚO, fueron llamados a declarar tuvieron lugar en la madrugada del 4 de noviembre de 2017. La noche del día 3, el reality organizó una fiesta temática en la que facilitaron bebidas alcohólicas a los concursantes que, tras haber perdido la prueba semanal, apenas contaban con comida.

Avanzada la madrugada, Carlota Prado, que se encontraba en un claro estado de embriaguez, fue llevada por su entonces pareja a la habitación donde, según la acusación de la fiscalía, estaba completamente inconsciente en la cama.

Carlota Prado visionando sus imágenes en el confesarionario.

En ese momento, José María López abusó presuntamente de ella bajo las mantas. Una escena que fue grabada y visionada por el equipo encargado de vigilar a los concursantes durante la noche. A la mañana siguiente, la organización de Gran Hermano llamó al murciano al confesionario y lo expulsó "por una conducta intolerable". A continuación, la productora presentó una denuncia en la comandancia de la Guardia Civil del municipio madrileño de Colmenar Viejo. 

Posteriormente, convocaron a Carlota Prado para relatarle lo ocurrido y le mostraron las imágenes en las que aparecía ella misma siendo presuntamente víctima de un abuso sexual. El pasado mes de diciembre se filtraron estas imágenes de la joven en el confesionario, provocando que gran parte de los anunciasen retirasen su publicidad de la edición vigente -en aquel momento Gran Hermano VIP 7-. Hasta la fecha, no hay previsión de que exista una nueva edición con el infalible sello de Gran Hermano, el niño mimado de Telecinco en sus últimas dos décadas. 

[Más información: Hablamos con el abogado de José María López (caso Carlota): "Mediáticamente estamos condenados"]