Con la resaca aún latente de su programa número 2.000, El Hormiguero volvió a la rutina habitual, eso sí, con un invitado que siempre da mucho juego: Bertín Osborne (64 años). El presentador atraviesa un momento dulce en una de sus facetas, la de cantante, gracias a un álbum, Yo debí enamorarme de tu madre, que ya es Disco de Oro. Por si este fuera un argumento escaso, también tiene una visita importante al Teatro Real de Madrid el próximo 1 de junio con motivo de la gira de este trabajo.

Pero antes de que el invitado entrara en el plató, lo primero que llamó la atención fue ver a Pablo Motos (53) apoyado en dos muletas para caminar.  "Me han tenido que operar de la rodilla, tenía una rotura de menisco. Era bastante fea, porque se sale la rodilla del sitio y fastidia todo, ligamentos, cartílago… Por eso quiero tener unas palabras con el doctor Ángel Villamor. Te trata bien físicamente y psicológicamente, te dice las cosas de forma positiva pero sin ocultarte nada y en el quirófano está acostumbrado a trabajar bajo la presión de tratar a grandes deportistas. Sobran las palabras. Me operaron este viernes y aquí estoy", relató el presentador.

Después de esas palabras de agradecimiento llegó el turno de recibir a Bertín Osborne, quien tardó muy poco en bromear con el estado de Motos: "Yo estoy mejor que tú, por lo menos no estoy cojo", comentó poco antes de sacar a relucir sus achaques y de hablar de un amigo común: "De las rodillas estoy fatal, el doctor Villamor me conoce perfectamente, soy como un mecano, hace poco me ha colocado todo. Me falta el cartílago de una rodilla y el ligamento de otra, pero juego al padel todos los días".

Pablo Motos disfrutó con las ocurrencias de Bertín Osborne.

Los problemas físicos dejaron de ser protagonistas para hablar de lo que había llevado a Osborne al talk show de Antena 3. "Quiero felicitarte porque eres disco de oro. Me llama la atención que en este momento, que en la listas de éxitos todo es reggaeton, tengas tanto éxito con este estilo", aventuró Pablo Motos. Como era de esperar, el invitado aseguró estar “muy contento”, antes de confesar que "el reggaeton no sé ni lo que es". Si alguien pensaba que lo decía en broma, sólo tuvo que esperar unos segundos para salir de dudas. Preguntado por nombres conocidos dentro de ese estilo, como Maluma (25), el cantante comentó lo siguiente: "¿Bud Bunny canta reggaeton? Menuda tontería, creía que era el conejo. El tío viene tuneado tela", valoró mientras miraba una foto del puertorriqueño.

Traspasando fronteras

Volviendo a su disco, Osborne viene de México, antes de afrontar una gira que se compondrá con 80 conciertos, algo que para él no es un problema. "Me lo paso de miedo. Me divierte mucho, me invento cosas, cambio músicos… ahora, por ejemplo, voy al Teatro Real y me traigo cuatro mariachis y un pianista que está considerado entre los cinco mejores del mundo".

Sin salir de ese asunto, Motos aprovechó para recordarle que cuando ha estado en el teatro no ha sido mucho de ensayos. "Muchas cosas se hacen sobre la marcha, para qué vas a ensayar, eso es para los músicos, vas a la prueba de sonido y vale. Ya me lo sé", destacó antes de contar una anécdota de un programa en Antena 3, donde no leía el guion y se sentaba en la grada a leer el Marca.

Sobre el escenario, Bertín Osborne se lo pasa bien, pero lo bueno, según sus propias palabras, llega después: "Tienes la adrenalina a tope. El momento que más disfruto del día es la cena de después, una copita, relajado, soy de pelotazo. Me gusta el vino, español, nada de mariconadas con el francés. Cuando salgo por ahí bebo mezcal, hay que ponerlo de moda, no te pega y no deja resaca ni nada".

Como el ámbito musical no es el único en el que triunfa, a Bertín Osborne también le preguntaron por la nueva temporada de Mi casa es la tuya. Motos sacó a relucir un cotilleo: el supuesto enfado del equipo de producción por no poder hacer una fiesta en Miami cuando grabaron con Alejandro Sanz. El invitado se mojó rápidamente: "Eres un cotilla. No dejé hacer la fiesta, porque el año pasado ya hicimos una en mi casa. Todos se fueron al hotel, y yo me pasé varias horas limpiando".

Después de una breve incursión por las aventuras del cantante en su canal de YouTube, Bertín Osborne y Pablo Motos se metieron de lleno en el charco político. Para abrir boca, su visión de Pablo Casado (38), Albert Rivera (39) y Santiago Abascal (43), a quienes tuvo en su programa en las semanas previas a las elecciones del 28-A. "Ninguno se parece en nada al otro. Uno me pareció brillante, Pablo Casado; Albert Rivera me dio la impresión de que es el que más experiencia tiene; y Santi es lo que ves. Creo que se llevan bien. Quería hacer a los cinco a la vez, supongo que la gente querría verlo, aunque no estén de acuerdo en nada, tomando algo y brindando por el futuro del país".

El análisis de los partidos de derechas dejó paso a un asunto que sacó el lado más indignado de Osborne: "Tiene narices que a Pep Guardiola (48) le obligaron a quitarse el lazo amarillo en el banquillo en Inglaterra y aquí los tenemos en el Congreso. En el extranjero nos dicen las cosas cómo hay que hacerlas. Nos hemos vuelto locos todos. No es cuestión de ley, es de educación, vas a un sitio donde representas al pueblo español, te guste o no te guste. Me parece alucinante".

El cantante tuvo que desmentir varios rumores.

Una vez que había cogido carrerilla, Pablo Motos preguntó a su invitado por otro asunto de actualidad, las críticas de Unidas Podemos a Amancio Ortega por donar dinero a la Sanidad española. "No me hables sobre ello. Ya quisiéramos tener en este país diez Amancios Ortegas que no habría paro. Con esa millonada se podría comprar barcos, casas… ¿Algún mamarracho podría criticarle? Vamos, no me jodas. Ojalá que todos estos que le critican no tengan un cáncer y tengan que usar esa maquinaria. No han hecho la o con un canuto, no han trabajado en su vida y vienen a tocarle las narices a un tío como este. Es de una gilipollez galopante", espetó.

También tuvo para el expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont (56): "Sí que iría a Bruselas a ver Puigdemont, a saber qué tiene ese hombre en la cabeza. Hay una ley, te guste o no te guste, y si no te gusta cámbiala. Por ejemplo, a mí me gusta a 200 por hora con el coche, si junto a un millón de personas que quieran lo mismo, ¿forzamos a que se cambie?", aseveró.

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