La paradoja del Congreso. El protocolo del juramento ha desatado el imprevisto, la bronca. Los diputados de PP, PSOE y Ciudadanos se han ceñido a la fórmula tradicional para acatar la Constitución. La única variante ha tenido que ver con el “juro” y el “prometo”. En Podemos se ha virado hacia un “por la democracia y los derechos sociales”. Vox ha elegido su ya mítico “¡por España!”. Junqueras, Rull, Turull y Sànchez se han autoproclamado “presos políticos”. Así se ha abierto la Caja de Pandora. Circo y jauría a partes iguales.

En cuanto el primer diputado separatista ha elevado su voz por la “república” y el “mandato del 1 de octubre”, Albert Rivera se ha puesto en pie. Ha pedido la palabra a la presidenta de la Cámara, que no se la ha otorgado. Aun así, el candidato de Ciudadanos ha denunciado el gesto de su adversario y ha exigido que el resto de cargos nacionalistas no pudieran imitarlo. La nueva presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha respondido con silencio.

A partir de ahí, los diputados debutantes de Vox, Santiago Abascal al frente, han intentado acallar los juramentos separatistas con golpes contra el pupitre. Una escenificación solo superada por Juan Carlos Girauta, que parecía el batería de Iron Maiden.

Cada diputado independentista se ha guisado su propio acatamiento. Los presos, conscientes de que alcanzarían su momento de mayor protagonismo, lo llevaban escrito en un papel. Turull, visiblemente nervioso, boli en mano, le daba los últimos retoques cuando estaba a punto de tocarle la vez.

Grabar con móvil las intervenciones

En contra de lo indicado por los tribunales, los separatistas han grabado con el móvil las intervenciones de los cuatro presos, lo que ha soliviantado todavía más a PP, Cs y Vox. Un diputado de este último partido se ha puesto en pie y ha gritado a Batet: “¡Que se están grabando!”.

Cuando Rull ha concluido su juramento, Rivera -sentado a sólo unos metros- le ha gritado: “¡La República ni existe!”. El de Ciudadanos, en concreto, muy alterado por lo que sucedía, ha añadido una coletilla a su acatamiento: “Sí, prometo defender la Constitución”.

Otra de las guerras, aunque ésta más soterrada, ha enfrentado a Podemos y Vox. Los de Iglesias exteriorizaban sus carcajadas ante la vehemencia de sus rivales. Esto exasperaba todavía más a la formación en el extremo derecho del tablero, que juraba in crescendo. Iglesias, en clara respuesta a Abascal, también ha incluido el “por España” en su alegato, que ha completado con el “por la democracia y los derechos sociales”.

"Por todo el planeta"

El único momento distendido en mitad del esperpento lo ha regalado Juancho López Uralde, ecologista integrado en Unidas Podemos, que ha jurado “por todo el planeta”.

Una vez jurados todos los diputados, Batet ha aseverado que todas las arengas se han enmarcado en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, lo que ha dejado ojipláticos a los parlamentarios de PP, Cs y Vox.

Batet, antes de que todo empezara, había pronosticado: “Estoy segura de que todos ustedes harán un uso pertinente de la palabra”.