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Paz Vega entregó el premio a los Javis
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Paz Vega saluda a Javier Calvo
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Javier Cámara, con la Concha de Plata
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Los Javis, en plena promoción internacional de 'La bola negra'
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Fernando Guallar
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Loreto Mauleón
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Nerea Garmendia
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Greta Fernández
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Miguel Ángel Muñoz
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Amaia Aberasturi
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Samantha Siqueiro
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Lucia Caraballo
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Gabriela Andrada
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Lucía de la Fuente
El Festival de San Sebastián no se ha despedido en silencio: se ha apagado con el crujido metálico de los flashes y un despliegue de sobriedad cromática que tardará en olvidarse.
La clausura de esta 74ª edición ha confirmado dos certezas en el Palacio Kursaal: que la alfombra roja patria ha aprendido a hablar el idioma del glamour sin levantar la voz y que la noche pertenecía, de principio a fin, a nombres propios como Paz Vega (50 años), Javier Cámara (59) y Javier Calvo (35) junto a Javier Ambrossi (42), más conocidos como Los Javis.
Tras nueve días en los que San Sebastián ha sido el epicentro cinematográfico global, por sus calles han desfilado desde Naomi Watts y Brad Pitt hasta Orlando Bloom o Marion Cotillard, sin descuidar el impacto de Penélope Cruz, la gala final presentada por Loreto Mauleón (38) y Fernando Guallar (37) ha entregado su palmarés.
La Concha de Oro viaja al Reino Unido de la mano de Tender Loving Care, de Mike Leigh, mientras Javier Cámara (59) amarró la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto por su trabajo en 5 minutos más.
Sin embargo, la gran marejada de la noche la provocaron Los Javis. La bola negra, su película más ambiciosa, ha certificado su condición de fenómeno sociológico al alzarse con el Premio del Público antes de encarar la recta final hacia las salas comerciales.
"Nuestra primera obra de teatro tenía 15 espectadores. Ver las salas de cine llenas de gente, sobre todo de gente joven, es algo muy emocionante. Nosotros intentamos cuidar cada detalle para ver si el milagro sucede, y parece que esta vez nos está sucediendo. ¡Viva el cine español!", reivindicó un emocionado Javier Calvo sobre el escenario, respaldado por una ovación unánime.
Antes de las estatuillas, la moda impuso sus propias reglas a través de un código binario irrefutable: el blanco y el negro. Entre los aciertos de la velada, tres mujeres marcaron el compás visual de la alfombra.
Paz Vega dio una lección de anatomía textil. La actriz y cineasta sevillana, inmersa en un periodo de reestructuración personal tras su separación de Orson Salazar (49), demostró que el trabajo y la elegancia pura son la mejor respuesta ante la marejada.
"Estoy bien, recolocando la vida. Con proyectos, con mucha ilusión y muchas ganas de hacer cosas. Las cosas pasan en la vida por algo, todo es un aprendizaje. Ahora toca remontar y ahí estoy", reconocía, sincera, a los micrófonos de Televisión Española.
Sobre la moqueta, Vega convirtió el blanco en un ejercicio de simetría: un diseño largo de líneas puras, cuello de inspiración camisera y un escote en V abismal que alargaba la figura sin estridencias. Un drapeado estratégico en la cintura y el destello discreto de joyas plateadas hicieron el resto.
A su lado, la donostiarra Marta Etura (48), que ejercía este año como presidenta del jurado del Premio Irizar al Cine Vasco, apostó por la contención absoluta. Con un vestido blanco de corte casi nupcial —tirantes finos, silueta recta y una modesta cola en la caída—, Etura demostró que la ausencia de volumen o pedrería suele ser la decisión más audaz de la noche.
Junto a ellas, nombres como Nerea Garmendia (46) y Miguel Ángel Muñoz (43) arriesgaron en la misma paleta cromática, cerrando una edición que combinó el peso institucional del cine con una pasarela impecable de resistencia y estilo.
