Aimar Bretos (39 años) asumirá próximamente uno de los mayores retos de su carrera profesional al ponerse al frente de Hoy por hoy, el programa líder de la radio española, tras el anuncio de la salida de Àngels Barceló (62) después de 21 años al frente del formato.
Este histórico relevo sitúa al periodista donostiarra en la primera línea de la actualidad, un destino que, según ha confesado recientemente, empezó a fraguarse en su infancia en el norte, en el barrio costero de Gros, en San Sebastián, y los fuertes valores de su entorno familiar.
Su padre, un hombre muy creyente, impulsó una formación que llevó al periodista a estudiar en un colegio católico. En ese entorno, Dios y la Iglesia se convirtieron en el nexo de unión de un grupo de amigos que mantiene hasta el día de hoy.
"La iglesia, un punto de socialización"
"Estudié en los jesuitas de San Sebastián. La iglesia, más allá del padre espiritual, porque mi padre es muy creyente, significó un punto de socialización y del que surgió y creció en parte mi grupo", contó cuando fue de invitado a Ni tan bien.
En dicho espacio, el comunicador repasó sus orígenes y abordó con naturalidad su vínculo con la familia y la fe cristiana, elementos nucleares en su educación. La parroquia, tal y como reveló, fue el germen de su cuadrilla de por vida.
En una entrevista concedida a El Faro, de Mara Torres, también recordaba su adolescencia: "Yo era un chaval con el pelo bastante rubio, largo... Me sentaba en el muro de Sagüés, al final de la playa de la Zurriola, con mis amigos y mirábamos el mar. Hablábamos del cole, de las chicas... Aquel chaval tenía muy pocas cosas claras, pero las pocas que sí, las tenía muy, muy claras. Quería dedicarse al periodismo, a contar".
En esa misma conversación, Bretos se emocionó al evocar la figura de su abuela, una mujer clave en la construcción de su personalidad.
"Tengo el recuerdo de ser una de las primeras personas a las que vi hacer el acto consciente de leer, y me sorprendía", relató, rememorando con especial cariño cómo la familia se volcó con ella en su propia casa durante sus últimos años de vida, cuando padeció un alzheimer avanzado.
"Tengo un recuerdo precioso de la vida en familia, y sobre todo de los sábados por la tarde. No era momento de salir, sino de resguardarse en casa y jugar", destacaba.
Es el mayor de 5 hermanos
El periodista es el mayor de cinco hermanos (Aimar, Paul, Erik, June y Álex), una familia numerosa que transcurrió en un piso donde compartían espacio, risas y diferencias.
Mientras su hermano Erik se volcaba en el fútbol, Aimar prefería refugiarse en la lectura. La familia creció aún más con la llegada de Álex, un niño de origen etíope adoptado cuando el periodista tenía seis años.
La llegada del pequeño guardaba una anécdota entrañable: "De pequeño yo no me quería llamar así, quería llamarme Álex, y conseguí que le pusieran ese nombre a mi hermano cuando lo adoptaron en Etiopía. Mi hermano pequeño Álex es uno de mis mayores tesoros", confesó en el espacio de la Cadena SER.
A pesar de la distancia que le impone su carrera en Madrid, el periodista tiene claro que su prioridad es mantener los pies en la tierra y la presencia con los suyos.
"Intento ir al norte, a mis orígenes, siempre que puedo. No quiero ser el tío de Madrid que viene para bodas, bautizos y comuniones. Quiero estar más de lo que estoy", afirmó con rotundidad. Su infancia en Gros está repleta de postales saladas y certezas tempranas.
Una trayectoria ligada a la excelencia informativa
El salto de Aimar Bretos a la dirección de Hoy por hoy supone la culminación de una trayectoria periodística caracterizada por el rigor, la templanza y una asombrosa madurez frente al micrófono.
Formado en la Universidad del País Vasco, sus primeros pasos en el periodismo de relevancia nacional se dieron en la Cadena SER, una casa que se convirtió en su escuela y su hogar.
Durante años, demostró su solvencia en la redacción de los servicios informativos, especializándose en la edición de contenidos y en la cobertura de grandes acontecimientos políticos y sociales.
Su consagración definitiva ante la audiencia llegó al asumir la subdirección de Hora 25, donde su labor como mano derecha de Pepa Bueno (62) -y posteriormente su relevo natural al frente del histórico informativo nocturno- consolidó su estilo incisivo, pero respetuoso, en la entrevista política.
Con un sello propio basado en la repregunta precisa y la escucha activa, Bretos asume ahora el timón de la franja matinal de la radio española con el desafío de mantener el liderazgo y aportar la mirada analítica que aprendió a cultivar en su tierra natal.
