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El testimonio de Iñaki Urdangarin (58 años) era uno de los más esperados en televisión. El que fuera marido de la infanta Cristina (60) se ha sentado este domingo, 1 de febrero, junto a Jordi Évole (51) para someterse a una de sus entrevistas más personales.

No era la primera vez que Urdangarin se sentaba en un plató tras salir de prisión. Ya se le pudo ver en la televisión de Cataluña, donde inició esta gira de entrevistas a razón de la publicación de sus memorias, Todo lo vivido: triunfos, derrotas y aprendizajes.

LaSexta ha sido la cadena elegida por el exduque de Palma para realizar sus primeras declaraciones en una televisión nacional, con una audiencia en toda España. Una entrevista dividida en dos partes, en formato de programa doble, que ha dejado numerosos titulares.

Durante la conversación, Jordi Évole hizo un recorrido por los principales episodios de su vida: desde cómo conoció a la infanta Cristina hasta sus días en prisión, pasando por su primera visita entre rejas o su relación actual con Ainhoa Armentia (47).

Iñaki Urdangarín en la entrevista de Jordi Évole para laSexta. Atresmedia

Para Urdangarin no fue una charla sencilla. Hubo momentos en los que sus ojos se humedecieron, aunque en todo momento mantuvo clara su postura. Pese a mostrar respeto por la Casa Real, considera que no se le dio la oportunidad de defender su inocencia.

Tras explicar lo que significó para él su matrimonio con la infanta Cristina y la creación de su familia, dejó claro que desde el principio su objetivo fue sumar y defender su inocencia ante las acusaciones del caso Nóos.

"Yo me siento culpable de no haber dado la vuelta a las acusaciones. Me sentí mal", ha confesado en uno de los momentos más delicados de la entrevista, asegurando que su vida comenzó entonces a mostrar su cara más amarga.

Pero no solo se sintió mal por él. "Me sentí muy mal por abandonar a mis hijos y estar mil días sin ellos", ha expresado. Y añade: "Me siento mal por los errores que he cometido, que no se traducen en la sentencia que tuve".

Eso sí, dejó claro que hubo intención de arreglar la situación: "Siempre hubo disposición de solucionarlo, pero no se nos permitió", ha afirmado en referencia a los errores cometidos en el Instituto Nóos.

Urdangarin fue contundente: "He sido el eslabón más débil. Atacarme a mí era mucho más fácil que hacerlo al otro lado", ha comentado a Évole.

La acusación, el exilio de su familia a Ginebra y posteriormente a Washington, y la falta de apoyo institucional condujeron a un desenlace inevitable: su entrada en prisión.

Iñaki Urdangarín en la entrevista de Jordi Évole. Atresmedia

La sentencia condenatoria

El 25 de febrero de 2012 marcó un antes y un después en su vida. Ese día declaró por primera vez ante el juez para defender su inocencia.

De aquel momento queda una imagen imborrable: su bajada a los juzgados de Palma, rodeado de cámaras. "Yo venía tiempo preparándome la frase que tenía que decir a los medios. Me he hartado de ver esa imagen y tengo ganas de olvidarla", ha confesado visiblemente emocionado.

Ese mismo año, Juan Carlos I (88) pronunció en su discurso de Navidad la famosa frase "la justicia es igual para todos". "Yo no creo que la justicia sea igual para todos, al menos en mi caso", ha afirmado Urdangarin.

"Cuando está en juego la imagen de la institución, la cosa cambia. Yo estaba defendiendo mi inocencia, mi imagen, la de mis padres y la de mis hijos", añade.

Varios años después, el 12 de junio de 2018, el Tribunal Supremo ratificó su condena a cinco años y diez meses de prisión.

Juan Carlos I durante el discurso de Navidad del año 2011.

"No se podía entender una sentencia condenatoria sin privación de libertad. Habría sido un escándalo si no entraba. Esa fue la sensación que tuvimos", explica.

Aunque ha reconocido que no desea a nadie pasar por una situación así: "Ni fuera ni dentro de prisión".

El apoyo de la infanta Elena

Los días previos a su ingreso en prisión los dedicó a estar con su familia. "Intentando hablar, resolver dudas y dejar las cosas ordenadas, porque yo iba a faltar", ha recordado.

La noche anterior a entrar en la cárcel la pasó en casa de la infanta Elena (62), uno de sus grandes apoyos y de la que fuese su mujer. "Me hospedé allí y al día siguiente me fui a prisión", ha relatado.

"Cuando se cierra esa puerta detrás de ti, dices: 'Esto se acaba'. Empieza una fase mucho más dura", ha expresado.

Uno de los recuerdos más duros fue la primera visita de su familia. "El primero en venir fue mi hijo Juan, acompañado de doña Elena. Fue muy duro. No les puedes tocar y eso duele", ha contado.

Iñaki Urdangarin en una fotografía de archivo. Gtres

Cabe destacar que por motivos de seguridad, le recomendaron ingresar en una prisión de mujeres, lo que supuso un aislamiento casi total. "La seguridad de mi integridad o la soledad, y se optó por la soledad", ha explicado.

Y añade: "La falta de comunicación era casi tan castigadora como la pérdida de libertad".

Un divorcio obligado

La situación derivada del caso Nóos también marcó su relación con la infanta Cristina. A los pocos meses de estallar el escándalo, Fernando Almansa (77) -emisario informal de la Casa Real en ese momento- viajó a Washington para reunirse con la pareja.

"Vino a solicitarnos que nos divorciáramos para poner un cordón sanitario a la institución. Que Iñaki se defendiera solo. Fue muy triste", ha explicado.

Según relata en su libro, Cristina reaccionó con firmeza: "¡Venís aquí a pedir la cabeza de mi marido!", ha recordado Urdangarin. "No nos planteamos divorciarnos. No íbamos a romper un proyecto con cuatro hijos", ha afirmado.

Juan Carlos I e Iñaki Urdangarin, en Barcelona en el año 2006. Getty Images

Días después, recibió una llamada del entonces príncipe Felipe (58) con la misma petición. "Intentó convencerme de que era lo mejor para todos", ha explicado.

Finalmente, el divorcio no se hizo oficial hasta 2023, años después de su entrada en prisión y sin tener nada que ver con aquellas peticiones casi obligadas de años anteriores.

Sin duda, su relato ofrece una visión distinta de cómo se gestiona todo desde dentro de la institución cuando la imagen está en riesgo.

Su relación con Ainhoa Armentia

El exduque de Palma se ha mostrado muy reacio a hablar de su nueva pareja. Sin embargo, Jordi Évole ha sido incisivo con esta cuestión, ya que las relaciones actuales reflejan cómo se encuentra una persona en el momento presente.

Urdangarin ha comentado que con Ainhoa se siente bien y que es su actual "compañera" de vida. "Con ella puedo ser escuchado, no ser juzgado. Un poco de aire fresco. Es una situación muy distinta", ha expresado.

Iñaki Urdangarin, junto a su pareja, Ainhoa Armentia. EFE

Además, ha confesado que ahora le seducen otro tipo de cosas. Y eso forma parte de la nueva versión de Iñaki en la que está centrado actualmente, alguien que "quiere buscar la sencillez de las cosas, el menos es más, volver al origen y tener un entorno más auténtico".

Parece que Ainhoa forma parte de esta etapa vital en la que se encuentra y cabe destacar que ha sido una de las pocas ocasiones en las que ha sonreído durante la entrevista al hablar de ella.

Esta entrevista de Iñaki Urdangarin con Jordi Évole, sin duda, marcará un antes y un después, donde la emoción, la autocrítica y la sensación de abandono han sido la tónica común de todo el relato.