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Iñaki Urdangarin (58 años) está dispuesto a contar toda su verdad. Tras años viviendo el infierno del ostracismo a raíz de su condena en el caso Nóos, el que fuera marido de la infanta Cristina (60) plasma sobre el papel las experiencias que han marcado su vida.

En sus memorias, Todo lo vivido.Triunfos, derrotas y aprendizajes, de la editorial Grijalbo, recoge momentos tan importantes como su paso por la cárcel, su divorcio -rubricado en diciembre de 2023- y su actual relación con Ainhoa Armentia.

El libro, que sale a la luz el próximo 12 de febrero, ofrece un retrato muy íntimo de su pareja, a la que conoció tras perderlo todo: su mujer, su vida, y su reputación.

Su autobiografía, dice, no es una vendetta. Ni una forma de resarcirse del dolor y las derrotas. Es más bien un acto de conciliación consigo mismo. "Necesitaba contar mi historia", asegura.

Iñaki Urdangarin, junto a su pareja, Ainhoa Armentia. EFE

"Una energía nueva"

Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia se conocieron en 2021. Entonces, ambos eran compañeros de trabajo del despacho de abogados Imaz & Asociados, en Vitoria.

Aquel fue el primer empleo remunerado que consiguió el exjugador de balonmano tras obtener el tercer grado penitenciario. Fue en ese entorno de oficina donde, según el propio Urdangarin, la relación profesional derivó en una amistad muy estrecha. Con el tiempo, esta dio paso a una relación sentimental.

Para él, la figura de Ainhoa fue un soplo de aire fresco tras años en el infierno de la prisión. "Supuso una energía nueva en mi vida… Con ella, el mundo había dejado de darme miedo para empezar, otra vez, a parecerme un desafío emocionante", desliza en uno de los extractos a los que ha tenido acceso la revista ¡HOLA!

Para entender los inicios de este romance cabe recordar cuál era el contexto personal de Urdangarin. Hace casi cinco años, aún no era plenamente libre. El tercer grado le permitía salir a trabajar, pero debía dormir en prisión entre semana.

De hecho, cuando fichó por el gabinete debía pernoctar en la cárcel de Zaballa -en la localidad de Iruña de Oca (Álava)- de lunes a jueves. Por suerte para él, aquel periplo de ida y vuelta al presidio solo duró algo menos de cuatro meses.

Dejó de tener que dormir en la cárcel en junio de 2021, cuando Instituciones Penitenciarias le aplicó el artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario. A partir de ese momento pudo pasar las noches en su domicilio y fichar únicamente una vez por semana.

Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia, en una imagen de archivo. Europa Press

"Cerca de ella, el pasado ya no pesaba"

A todo esto se suma el hecho de que su relación con la infanta Cristina estaba rota. Es algo que llevaron en silencio, hasta que salieron a la luz las primeras imágenes de Iñaki y Ainhoa juntos en la portada de Lecturas, en enero de 2022.

Las fotografías de ambos en la citada revista, paseando de la mano por la playa de Bidart (Francia), puso sobre el tapete la cruda realidad del matrimonio, que se había dado el 'sí, quiero' en Barcelona el 4 de octubre de 1997.

Así pues, no atravesaba un momento fácil. Las cámaras de la prensa gráfica lo seguían casi a diario, tanto en sus idas como en sus salidas de su centro de trabajo. Todos y cada uno de sus pasos eran inmortalizados por los medios de comunicación. Minuto a minuto. Casi en tiempo real.

Esto explica que, una vez que atravesara el umbral del despacho de abogados, sintiera un cierto respiro. Dentro de las cuatro paredes de la oficina no sentía la presión de las cámaras y los fotógrafos.

Dadas las circunstancias, tener a su lado a Ainhoa Armentia supuso para él un verdadero aliciente. "Cerca de ella, el pasado ya no pesaba con tanta rotundidad", destaca en su libro.

"Su cariño y su comprensión fueron claves para que pudiera encontrar el camino de mi reconstrucción", asegura en sus memorias.

Ainhoa Armentia en una imagen de archivo. Gtres Gtres

"Una parte esencial de mi presente"

La presencia de Ainhoa Armentia aliviaba su pasado más reciente, el que había vivido entre rejas.

Iñaki Urdangarin fue condenado por su implicación en el caso Nóos, una trama de corrupción en la que, aprovechando su posición como yerno del rey Juan Carlos I, desvió dinero público a través del Instituto Nóos, la entidad sin ánimo de lucro que presidía.

Se le condenó por los delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude a la Administración, tráfico de influencias y dos delitos fiscales, lo que se tradujo en una pena de 5 años y 10 meses de prisión.

Entró en la cárcel de Brieva el 18 de junio de 2018 y quedó en libertad al completar la condena, el 8 de abril de 2024.

Ahora, la sombra de sus días en prisión ha quedado atrás. Junto a Ainhoa es capaz de mirar al futuro con ilusión: "Es una parte esencial de mi presente, ojalá de mi futuro y de mi felicidad actual".

Con ella comparte actividades cotidianas como practicar deporte, dar paseos por la naturaleza o disfrutar de pequeñas escapadas. Cosas que "dan sentido a la vida".

A día de hoy, el que fuera jugador olímpico de balonmano está convencido de que cada paso que le ha tocado dar "era necesario para llegar exactamente hasta aquí, al momento vital en el que me encuentro hoy".

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Gtres

La infanta Cristina, "importantísima en mi vida"

En sus memorias, Iñaki Urdangarin también dedica líneas a su exmujer y madre de sus cuatro y "maravillosos" hijos: Juan Valentín (26), Pablo Nicolás (25), Miguel (23) e Irene (20).

Precisamente a sus cuatro vástagos les da las gracias por su "fortaleza silenciosa" en los años más duros. Y muestra su gratitud por el "amor incondicional" que siempre le han dado.

Sobre la Infanta, sostiene que "sigue siendo una parte importantísima de mi vida, alguien a quien quiero, admiro y respeto". Para quien fue su compañera durante casi 25 años solo tiene palabras de reconocimiento.

Su exmujer es, según él, la responsable de "haber sostenido nuestra familia con una fortaleza admirable".

A pesar del divorcio, ambos mantienen una relación cordial: "Seguimos preocupándonos el uno por el otro, nos deseamos lo mejor, intentamos apoyarnos no sólo como padres, sino como amigos".

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Evolucionaron "de manera distinta"

Cristina fue su fiel compañera durante el proceso judicial del caso Nóos, y en su ingreso en prisión. No dejó de visitarlo y apoyarlo durante su tiempo en la cárcel de Brieva (Ávila) "con una dignidad que siempre admiraré, sin límites, y siempre le estaré agradecido por ello".

Fue un periodo en el que estaba "exhausta". Pero el via crucis acabó pasándoles factura. Durante ese tiempo se produjo un enorme desgaste en la pareja. Habían "evolucionado de manera distinta".

Y, al final, tomaron caminos separados. Iñaki Urdangarin lamenta ahora que su relación con Armentia se diera a conocer públicamente de una manera tan explosiva.

Cree que su "mala gestión de los tiempos y de la comunicación hizo que el asunto fuera demasiado doloroso para todos. Hacer sufrir de nuevo a Cristina y a mis hijos jamás formó parte de mi idea de empezar de cero".

Son muchas las lecciones que se ha llevado a base de golpes. De ahora en adelante desea "dar sentido a todo lo aprendido" y "pasar página".

Con el testimonio que ofrece en su libro quiere mostrarse tal y como es: "Así de vulnerable, así de imperfecto, con mis debilidades y mis fortalezas, con mis errores y mis aciertos".

No busca justificarse. Tampoco "buscar compasión" o "maquillar errores". En su relato vital solo pretende, insiste, "cerrar definitivamente una etapa". Y volver a "sentirme valioso".