Habría que remontarse hasta 1994 para encontrar su primer partido como profesional. Ese es uno de los datos que confirman que Venus Williams (40 años) es una verdadera leyenda del deporte en general y del tenis en particular. Aunque su palmarés no luce tanto como el de su hermana Serena Williams (39), ha levantado en cuatro ocasiones la ensaladera de Wimbledon y el trofeo de campeona del US Open. A eso hay que sumarle cinco medallas (cuatro de ellas de oro) en los Juegos Olímpicos de Sídney, Pekín y Río de Janeiro.

Ese gen ganador, su espíritu competitivo y el poderío de su juego han hecho que la norteamericana sea un verdadero filón para las marcas publicitarias. Pero además de los éxitos en las pistas, Venus Williams ha ido alimentando sus cuentas bancarias con otros proyectos profesionales, como la empresa de diseño de interiores V Starr Interiors.

Desde muy jóvenes, tanto ella como Serena Williams han tenido que lidiar con la fama, un aspecto que puede dar pie a situaciones un tanto desagradables, pero que en el caso que hoy abordamos tuvo un impacto positivo: la visibilidad que dio a cierta enfermedad al hacer público que la padecía. Quizás sin el ejemplo de Venus Williams se hablaría menos si cabe del Síndrome de Sjögren.

Cronología

Venus Williams en el US Open. EFE

Corría el año 2011 y Venus Williams aún era una de las jugadoras con más pedigrí dentro del circuito femenino. Las quinielas apuntaban en la dirección de su hermana, Serena Williams, a la hora de vaticinar el triunfo en el último Grand slam de aquella temporada, el US Open, pero su papel en la edición precedente, donde llegó a semifinales invitaba a pensar que el trofeo podría ir a la otra Williams. Sin embargo, un contratiempo se cruzó en el camino de la tenista de Florida, y no tenía nada que ver con una lesión.

Williams abandonó de forma prematura ese torneo. "Recientemente me diagnosticaron con el Síndrome Sjögren, una enfermedad autoinmune que es una condición médica que afecta mi nivel de energía y me ocasiona fatiga y dolor en las articulaciones", informó a través de un comunicado. Rápidamente el gran público se interesó por una dolencia muy poco conocida, de hecho, se calcula que afecta solo al 2 por ciento de la población.



Efectivamente, como explicaba Venus Williams, el Síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune inflamatoria que causa resequedad, particularmente en los ojos y la boca. En función de varios factores, se distingue entre dos tipologías: primario y secundario. La forma primaria ocurre por sí sola y no tiene relación alguna con otras enfermedades, mientras que en el secundario se presenta junto a otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el lupus.

Venus Williams, en un partido en Wimbledon. REUTERS

Siguiendo con la sintomatología, se entiende perfectamente que una jugadora de tal poderío como el de Venus Williams tuviera que estar un tiempo en el dique seco. Este síndrome se caracteriza también por producir inflamación en las articulaciones, pudiendo derivar en artritis. Asimismo, también se pueden inflamar órganos como los pulmones, los riñones o el hígado.

Para su tratamiento, las recomendaciones médicas van, por un lado, encaminadas a la sequedad en determinadas partes del cuerpo, como las vías respiratorias o en los ojos, y, por el otro, antiinflamatorios no esteroideos. Eso sí, hasta llegar a ese punto los pacientes pasan por un complicado camino, ya que los especialistas coinciden en señalar la dificultad de establecer un diagnóstico adecuado de este particular síndrome.

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