Casi todo en la vida de Violeta Mangriñán (26 años) discurre a velocidad de vértigo. Hace apenas tres años era una absoluta desconocida, una persona que podía caminar por la calle sin ser reconocida prácticamente por nadie. Sin embargo, desde su aparición en 2018 en la pequeña pantalla, nada ha vuelto a ser como antes en la vida de la valenciana.

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Su bautismo de fuego fue en uno de los programas con más recorrido de Mediaset, Mujeres y hombres y viceversa, donde ejerció como tronista después de haber sido pretendiente de Albert Barranco (25). Este giro es vital para comprender por qué Mangriñán cuenta con cifras dignas de una celebrity en las redes sociales: más de un millón de cuentas la siguen en Instagram, donde publica prácticamente todo lo que le sucede en su día a día.

Esa es la razón por la que cada paso que da es sinónimo de debate. La compra de un coche de alta gama, sus operaciones de estética, la relación con su actual pareja… Prácticamente no queda un rincón de su vida privada que no sea de dominio público, y si existe lo reserva para Mtmad, donde su vlog Ultravioleta, cuenta con muchos adeptos.

El paso de Violeta Magriñán por 'Mujeres y hombres y viceversa' la convirtieron en una persona conocida. Gtres

Preocupación

En lo que ya habrán reparado todos esos seguidores es que uno de los temas habituales de los post de la valenciana están relacionados, directa o indirectamente, con la salud, y no, no es que la extronista ejerza como coach nutricional o se ofrezca como monitora deportiva. Una luxación de hombro de su pareja, el italiano Fabio (29), con quien mantiene un tórrido romance desde su paso por el reality Supervivientes; o las secuelas de una intervención para eliminar el rastro del acné y unos agujeros de piercing, han sido algunos de los asuntos que más revuelo han causado.

Sin embargo, no es ninguno de estos temas lo que nos lleva hoy a hablar de Violeta Mangriñán, sino la confesión que hacía semanas atrás en Instagram. Al parecer, la extronista sufría muchas bajadas de tensión y se sentía más cansada de lo habitual, por lo que decidió visitar a su médico. El diagnóstico, el siguiente: "Tengo una enfermedad autoinmune en las tiroides. Lo que hace es que un día de buenas a primeras se pueden disparar y me da hipertiroidismo o hipotiroidismo".

La joven ha reconocido que padece una enfermedad en la tiroides. Gtres

Mangriñán reconoció que sus niveles de tiroides estaban bien y que solo debía cuidar su dieta, evitando la sal yodada, y acudir a revisión médica dos veces al año. En efecto, según señalan los especialistas, una de las causas más comunes de los trastornos en la producción de hormonas por parte de esta glándula, tanto por exceso como por defecto, puede estar causada por una enfermedad autoinmune. En el caso del hipertiroidismo, es decir, cuando la tiroides fabrica un exceso de hormonas, una de las razones puede ser la denominada como enfermedad de Graves, por la cual los anticuerpos del sistema inmunitario estimulan esta glándula para producir demasiada T4.

En el otro lado de la balanza, el hipotiroidismo también es habitual que tenga como punto de partida una enfermedad autoinmune. En este caso se denomina tiroiditis de Hashimoto y tiene como sintomatología que los anticuerpos atacan a los propios tejidos. En este caso, no se sabe muy bien qué es lo que desencadena esta enfermedad, aunque algunos estudios apuntan a una relación entre la herencia genética y un desencadenante ambiental.

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