Nadie puede negar que Alejandra Rubio (20 años), la hija de Terelu Campos (54), ha pasado unos meses bastante agitados tanto sentimentalmente como a nivel profesional. Desde que la joven decidiese aparcar temporalmente los estudios para centrarse en el mundo de la televisión, su vida ha dado un vuelco de 180 grados. De estar bajo el paraguas de su poderoso apellido, arrellanada en el anonimato voluntario y disfrutando de su primer gran amor, Álvaro Lobo (26), Rubio vio cómo todo se desajustaba. 

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Su salto a los medios de comunicación, como colaboradora de La isla de las tentaciones primero y, después, en Viva la vida y Animales Nocturnos, imprimió un gran cambio en ella. Todo, añadido al confinamiento decretado por la pandemia, y nada fue igual para ella. De entrada, rompió con el Dj y se dejó inmortalizar con un joven llamado Tassio de la Vega (28). De hecho, con él comenzó el verano en Ibiza, parecían una pareja enamorada y arrobada, pero aquello duró tan solo días. Entre medias, Alejandra se quedó sin trabajo en televisión y, soltera de nuevo, dio el campanazo anunciando una vuelta con su ex, Lobo. 

Álvaro Lobo y Alejandra Rubio ordenando la casa donde hacen vida. Europa Press

Todos estos acontecimientos han transcurrido en escasos meses y ahora, tras el verano, iniciando curso en septiembre, la vida de la joven vuelve a estar tranquila y sosegada. Parece que Alejandra ha encontrado su sitio. JALEOS ha podido conocer por parte de su entorno, la "gran estabilidad" por la que atraviesa la joven: "Alejandra ha madurado mucho y se ha dado cuenta de muchas cosas en este tiempo". Han sido meses de barullo, pero también de reflexión. Insiste alguien que la conoce que ella misma se ha percatado de sus errores. Esos que tanto le advertía su familia. En concreto, desea subsanar dos: el sentimental y el académico.  

Su historia de amor con Lobo acabó de muy malas maneras por ambas partes, y ellos lo saben. No fue una ruptura elegante, y Alejandra asume su parte de culpa, "no supo ver que a veces merece la pena luchar", se apostilla. Álvaro es un hombre tranquilo, muy casero, de gustos sencillos y la nieta de María Teresa Campos (79), todo lo contrario. Le gusta salir, el ruido, vivir, disfrutar de la noche y esto, unido a su incursión en televisión, acabó con todo amor y toda paciencia. "A principios de verano se dio cuenta de que había perdido a Álvaro y de cuánto lo quería. Lo echaba de menos", confiesa una fuente de total solvencia. 

Lobo y Alejandra Rubio en archivo. Gtres

Se vieron, hablaron y acordaron intentarlo sin prisas, a fuego lento. Esa era la idea, pero aseguran a este periódico que a los días él ya estaba durmiendo en la nueva casa de Alejandra. Han disfrutado de un verano "muy para ellos, de casa". Están remodelando la casa y poniéndola al gusto de ambos. Su relación está más sólida que nunca y ambos quieren que esto funcione. Están poniendo de su parte. Esperan a que el ocio nocturno se reabra para volver a la discoteca donde trabajaban, Oh my club; él como Dj, y ella como Relaciones Públicas. Además, según la información que se maneja, están tan felices que "no descartan" tener hijos en un futuro, más bien a largo plazo. 

Lobo ha entendido y aceptado, se continúa explicando, que Alejandra quiera dedicarse a la televisión. De hecho, la joven "está muy interesada" en participar como colaboradora en las nuevas ediciones de La isla de las tentaciones. Es un formato que le gustaba mucho, tanto como Animales Nocturnos, el espacio de Cristina Tárrega (53) que se canceló por escasa audiencia. De momento, asume que todavía le quedan unas semanas de descanso, más allá de su reincorporación semanal a Viva la vida, que será en breve. Lo que sí le ha prometido a su abuela y madre es que retomará, ahora de verdad, los estudios. Es la mayor preocupación de su familia, y Álvaro la anima. 

El misterio de su 'desaparición' 

A finales de julio, Alejandra acudió el domingo 26 al plató de Viva la vida donde colabora y confirmó la recuperación de su noviazgo con Lobo luciendo una sonrisa pícara en la cara. Y desde entonces su rostro solo se ha podido ver en las redes sociales, y de manera muy puntual. La joven ha estado más de 20 días 'desaparecida' de la vida mediática. Pero no solo eso. También ha dejado de lado su vida social; y es que, las salidas con amigos, en terrazas o clubs, a los que tenía acostumbrados a los fotógrafos de la prensa, han desaparecido por completo. 

La más joven del clan Campos ha estado más de tres semanas encerrada en casa, en una especie de cautiverio elegido. En un principio, cuando con el pasar de los días no existían fotos ni apariciones de Alejandra, comenzó a rumorearse que la hija de Terelu estaría en cuarentena rigurosa tras contagiarse de coronavirus. Esta teoría explicaría por qué se ha visto en varias ocasiones a Carmen Borrego (53), y al marido de ésta, José Carlos Bernal, llevándole la compra a casa de su sobrina. 

Además, las semanas que han transcurrido para poder ver por primera vez a la joven fuera de casa avalarían este rumor. Sin embargo, la colaboradora se mostraba misteriosa al toparse con los periodistas a la entrada de un centro médico de análisis clínico el pasado lunes 10 de agosto. "No voy a decir nada", decía Alejandra, e insistía: "Hoy no es buen día". Cinco días después de estas declaraciones, la joven volvía al hospital y se volvía a encontrar con los micrófonos y con la misma pregunta sobre su misterioso cautiverio:"He estado de vacaciones". Y no quiso dar más explicaciones al respecto.

En estas semanas, la joven solo se ha dedicado a subir Stories de publicaciones con frases filosóficas, compartir canciones con mensajes claros y selfies sola o acompañada de su novio actual, Álvaro Lobo. Una actitud que ha extrañado a sus acérrimos fans, que están habituados a verla rodeada de amigos, en la calle y mostrando sus looksEstamos ante una nueva Alejandra Rubio. 

[Más información: Alejandra Rubio, 'desaparecida' durante 20 días: así ha sido su polémico cautiverio]