Pedro Carrasco se sentiría muy orgulloso al ver que su única nieta siente interés por la profesión que le llevó a ser toda una leyenda de su época. El onubense fue a finales de la década de los 60 y comienzos de los 70, uno de los deportistas españoles más famosos del momento. Popularidad que le llegó tras desplegar su talento sobre los rings de boxeo, actividad que ahora comienza a practicar la propia Rocío Flores (23 años) . 

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Vencedor en el año 1971 del Campeonato del Mundo en Peso Ligero, el primer marido de Rocío Jurado fue toda una institución en lo que respecta a esta modalidad. Carrera que ahora quiere conocer de cerca y en primera persona la joven, que ha mostrado a través de las redes sociales sus inicios en el deporte donde su abuelo fue el rey. En estas imágenes ella misma confirma que esta podría convertirse en su mayor afición.

Ataviada con ropa deportiva y desprendiendo la simpatía con la que habitualmente se dirige a sus seguidores, la hija de Rocío Carrasco (43) ha dado a conocer que ha comenzado a boxear en un gimnasio de Málaga, ciudad en la que vive junto a su padre, Antonio David Flores (44), y sus hermanos, David (21) y Lola Flores (8). Práctica con la que dice estar encantada, ya que, según sus palabras, ha sido siempre una gran aficionada. "Bueno familia, acabo de salir de la primera clase que he hecho de boxeo, que los que me conocen saben que me encanta", decía la nieta de 'La más grande', totalmente entusiasmada tras el entrenamiento. 

Rocío Flores desde su cuenta de Instagram contando su nueva afición deportiva. Instagram

"Ha sido brutal, bestial, es una cosa que te engancha un montón. La verdad es que esta ha sido la primera clase de prueba, no la he podido grabar mucho por eso, pero como voy a venir más a menudo las iré grabando para que vayáis viendo la evolución y lo que vamos haciendo", confesaba Rocío Flores, que revelaba así que su idilio con los guantes de boxeo promete. Una actividad que, según anuncia ella misma, irá mostrando en su cuenta de Instagram.

El 'Marinero de los puños de oro', apelativo con el que se conocía a Pedro Carrasco, falleció en 2001 cuando su nieta tan solo contaba con cuatro años. Esta desaparición no ha evitado que Rocío le siga teniendo muy presente. Antes de su muerte, era habitual ver al boxeador cuidando de sus nietos, una unión muy fuerte que ha dejado marcada a la joven de por vida. Algo que también sucedió tras el fallecimiento de Rocío Jurado, episodio que para la exsuperviviente significa el momento en el que su familia se rompió. Un desmoronamiento del que hasta ahora no ha habido ningún atisbo de reconstrucción. 

Pedro Carrasco consiguió alzarse con el título de Campeón del Mundo en peso ligero en 1971. Gtres

Los años han pasado y la genética combativa de Carrasco parece emerger en la personalidad de su nieta, algo que no solo demuestra en los combates. La joven se ha enfrentado mediáticamente durante los últimos meses a las teorías que existen alrededor de la mala relación que existe entre ella y su madre. Circunstancias muy difíciles de lidiar y de las que ha salido casi siempre airosa, a pesar de su corta edad.

Quiere mantener la figura que consiguió en Supervivientes

Además de por seguir la tradición familiar por parte de su abuelo materno, el entrenamiento de Rocío Flores se debe a que está haciendo todo lo posible por mantener la figura que trajo de Honduras tras su paso por Supervivientes 2020. La joven llegó a España con 15 kg menos, una pérdida notoria de peso con la que dice estar muy contenta. 

Desde que terminó su periplo en la isla, la joven ha optado por mantener hábitos de vida saludable y evitar todo aquello que la hizo ganar kilos en antaño. Fuerza de voluntad con la que ha conseguido mantener a raya sobrepeso con el que participó en el citado reality de Telecinco.

[Más información: Rocío Flores confiesa lo primero que haría si volviera a ver a su madre]