A principios de semana, Ana García Obregón (65 años) llegaba a Palma de Mallorca acompañada de sus hermanas después de la misa funeral que organizó en Madrid en memoria de su hijo Álex Lequio. Han sido meses y semanas muy duras, en las que todo el aliento que se le daba a esa madre era insuficiente tras la temprana muerte de su hijo. Ana no tenía ganas de nada ante la perspectiva del verano, pero gracias a la insistencia familiar, que no ha sido nada fácil, se ha animado a desplazarse a la residencia de veraneo en La costa de los pinos

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Allí, en El Manantial, el refugio de 1.000 metros cuadrados con vistas al mar que poseen los García Obregón, Ana goza de un cambio de aires que le beneficia. De entrada, se aleja durante un tiempo de su casa en La Moraleja, en la que tantos recuerdos le sobrevienen de su único hijo. JALEOS ha podido conocer que gran parte de la familia ya se encuentra en Palma y que todos, al unísono, tienen una única misión: entretener y animar a Obregón para que no se deje arrastrar por los lacerantes recuerdos

La actriz a su llegada a Palma de Mallorca. Gtres

Sus hermanas le proponen salir a pasear e ir de compras por Mallorca, visitar esas tiendas de toda la vida que tanto le gustan a Ana y cuyos dueños se han convertido en buenos amigos de la intérprete. En estos días, la presentadora ha visitado establecimientos en los que se ha comprado algunas prendas, animada y alentada por su hermana. Según ha podido conocer este medio, "Ana está recibiendo un gran cariño en Palma no solo de sus amigos, sino también del público mallorquín". Ella intenta atender a todo el mundo, con un gesto, una mueca como sonrisa, aunque a veces el dolor lo hace imposible. Se desliza a este medio que en las inmediaciones de la casa de Ana Obregón hay prensa apostada y que este verano el seguimiento a la familia será más intenso que de costumbre. Captar una fotografía de Ana Obregón es el objetivo principal de cualquier paparazzi. Ana lo entiende y respeta, como siempre lo ha hecho, pero "no tiene ánimos" para mostrarse como antaño, ni qué decir en traje de baño. No quiere que la capten en la playa. 

Para ella el mar simboliza felicidad y tiempos dorados, y no es lo que siente ahora. Solo pide que se la respete y que no se la inmortalice a traición. No tiene duda de que se la respetará. Sus días en Mallorca se van a traducir y reducir a estar en familia, enclaustrada a más no poder en la casa de verano. Con sus hermanas y sus sobrinas, abrazando a sus padres, dejándose querer. Este año no hay escapadas entre amigos a Ibiza. Atrás quedan aquellos periodos estivales en los que Ana Obregón era figura indispensable de las noches de lujo y glamour. Nada queda de todo aquello; no quiere ni oír hablar de actos públicos ni eventos sociales. Si antes era reacia, ahora más. Aún no, todavía no. Su entorno lo tiene claro: "Para eso todavía queda, hay que darle tiempo y espacio"

Álex junto a su abuelos, sus primas y su madre en el verano de 2019. Instagram

Ana atraviesa el peor momento de su vida. La muerte de su único hijo, víctima del cáncer, ha supuesto un revés y mazazo irrecuperable que jamás imaginó vivir. En marzo de 2018, a Álex Lequio le fue diagnosticada la enfermedad y fue el inicio de una pesadilla tanto para él como para sus padres, que no dudaron en viajar hasta Nueva York para que recibiera tratamiento. Una batalla que el "gladiador" Álex también libró en Madrid y Barcelona, ciudad esta última donde fallecía el pasado 14 de mayo por el Sarcoma de Ewing que padecía.  

'El Manantial', el refugio de los Obregón

Corrían los años setenta cuando el padre de Ana Obregón, el constructor y empresario Antonio García de la Parra, levantó en uno de los acantilados de Costa dels Pins la imponente casa familiar de veraneo, El manantial. Con más de 1.000 metros cuadrados y vistas al mar, esta casa atesora grandes recuerdos familiares. "Cuando llegamos aquí éramos apenas unos veinte, además del Eurotel. Descubrí la Costa de los Pinos a través de un primo hispano-inglés de Ana", aseguró en 2013 el padre de la actriz en el medio mallorquín Última Hora.

Durante esa entrevista, Antonio García continuaba explicando la construcción: "La empresa que construyó el Eurotel, con la que nosotros habíamos trabajado, nos dijo que se vendían unas parcelas. Compré tres, más esta que está al lado, con lo cual reuní 8.000 metros cuadrados y 140 metros de acantilado, ¡una maravilla, vamos! La casa la terminamos en 1969 y la inauguramos en 1970". En ella, todos los numerosos miembros de los García Obregón han disfrutado a más no poder y Obregón se ha hecho varios reportajes fotográficos para las revistas del corazón. 

La propia actriz ha presumido en más de una ocasión de ese espléndido refugio mallorquín: "Creo que la casa tiene más de mil metros construidos y la terraza mide doscientos cincuenta metros de lado a lado. Tiene siete dormitorios tipo suite, cada uno con su baño y todos con vistas al mar. Mi padre construyó esta casa hace cuarenta años y se ha ido ampliando con el paso del tiempo, pero sin romper la estética, toda blanca y con suelo azul turquesa". Además, desde todas sus perspectivas el casoplón ofrece una hermosa panorámica de la bahía de Cala MillorSea como fuere, una casa imponente en la que la terraza de más de 250 metros de largo ha sido la más fotografiada en estos últimos años. Con vistas al mar, comedor, chill out y piscina. 

[Más información: La historia que hay detrás del vestido que Ana Obregón llevó al funeral de su hijo]