"Una es más auténtica cuando más se parece a lo que ha soñado de sí misma". Mario Vaquerizo (44 años) lleva por bandera esta frase de la película Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar (70), cuestión que le ha conducido en varias ocasiones a pasar por quirófano. La cirugía estética es una de las grandes pasiones del representante, que nunca ha dudado en ponerse en las manos de un cirujano para conseguir modificar su aspecto cuando lo ha considerado oportuno. Tal y como ya anunció la semana pasada, el madrileño se ha sometido a una nueva operación de la cual reconoce estar muy satisfecho.

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Mario Vaquerizo en una foto de archivo.

"Me voy a hacer una reducción pectoral, y lo digo así porque la gente piensa que me quiero poner tetas, pero no. Me voy a quitar una grasita que se me ha acumulado en esa zona, algo normal en los hombres que se van cumpliendo años", decía el lunes pasado el marido de Alaska (55) durante su intervención en el programa Anda ya de los 40 Principales. Al parecer, Mario no estaba muy contento con la apariencia de su pecho a consecuencia de la ginecomastia, una afección que consiste en el agrandamiento de las mamas en varones a consecuencia de la concentración de materia grasa. Un problema meramente estético al que Vaquerizo ha dicho adiós. 

Para su reducción pectoral Vaquerizo ha tenido que estar alrededor de dos horas en quirófano, tiempo en el que ha recibido sedación total. "Te sedan al estilo Michael Jackson y después vuelves divino", decía el líder de Nancys Rubias días antes de su intervención, haciendo gala una vez más de su peculiar sentido del humor. 

Este martes, ya operado, Mario ha comentado cómo se siente. Un postoperatorio en el que está obligado a llevar una faja en la zona trabajada y que, según él, no le está molestando lo más mínimo a pasar de las altas temperaturas registradas estos días en Madrid. "Quería quitarme un poco de grasa", ha dicho en la radio el polifacético esposo de la vocalista de Fangoria, que está deseando que pasen estos días de recuperación para volver a lucir palmito. Una afición que cada verano le lleva a protagonizar varios posados en bañador que acaba subiendo a sus redes sociales para deleite de sus fans. 

Alaska y Mario, asiduos a los quirófanos

El matrimonio ha reconocido en muchas ocasiones ser unos apasionados de la cirugía estética, afición de la que dan fe sus continuos cambios físicos. La pareja no tiene reparos en revelar las operaciones plásticas a las que se han sometido, y es que llevan muy a gala cada uno de sus retoques. La voluminosa figura de Alaska, su impoluta piel o su diminuta nariz son algunos de los rasgos que ha conseguidos a golpe de bisturí, mientras que su marido debe, en parte, su esbelta estampa y su rostro esculpido a las expertas manos de su cirujano. Unos procedimientos con los que dicen sentirse muy bien y que muestran con orgullo. "Hay gente que se conforma con lo que le han dado, pero yo no. La cirugía estética me ha salvado la vida", ha dicho Vaquerizo en defensa a su postura, una filosofía de vida que apunta a que esta no será la última vez que veamos al celébrity pasando por quirófano.

Alaska y Mario en su chalé de Madrid.

[Más información: Alaska, irreconocible: descubrimos todos sus retoques estéticos]