El periodo de confinamiento demostró que Paz Padilla (50 años) no puede quedarse quieta ni cuando el Gobierno decreta un estado de alarma histórico por una pandemia mundial. Pese a estar encerrada entre las cuatro paredes de su casa -con gallinero incluido-, no ha parado de fabricar mascarillas caseras, cocinar, hacer deporte, dibujar, pintar la caseta de su jardín... pero también le ha dado tiempo para pensar en las novedades para su tienda de ropa, No Ni Na, que creó junto a su hija, Anna Ferrer (23).

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La presentadora de Sálvame tenía agendado desde el pasado enero que la reapertura de su negocio sería en Semana Santa. Sin embargo, el coronavirus ha retrasado la cita hasta este pasado viernes 12 de junio. "Dada la buena acogida que tuvimos el año pasado, quería contaros que reabrimos la tienda en abril", comentaba en sus redes la humorista al inicio del 2020. Pero no pudo ser.

Paz Padilla y su hija, el día de la inauguración oficial de la tienda hace un año.

Fue el 14 de abril de 2019 cuando la tienda abrió sus puertas por primera vez al público. Cientos de habitantes y turistas de la localidad gaditana de Zahara de los Atunes se agolparon a la entrada del establecimiento para conocer el nuevo proyecto de la siempre exitosa Padilla.

Su ropa bohemia, con aires del Sur, juvenil y para todos los públicos firmó un gran cierre con la entrada del otoño. Sin embargo, también que hubo muchas críticas porque la mayoría de diseños eran de talla única y sus precios bastante altos: "No habéis pensado en la gente del día a día, no todo el mundo tiene un sueldazo", "Es carito todo, solo para pudientes. Mucha suerte"... se quejaban muchos de sus seguidores en las redes.

La pequeña tienda tiene una gama limitada de stock, de hecho todas son piezas casi exclusivas de las que solo tienen una o dos piezas. Tan acotada es la oferta que en la mayoría de prendas solo existe la 'talla única', un detalle que también ha sido muy criticado por los posibles clientes.

Paz y Anna han ejercido de 'modelos' de sus prendas a lo largo de este año.

Tampoco se queda libre de críticas el hecho de que para las personas que no residan o visiten Zahara solo puedan comprar con lo que ven en la página de No Ni Na de Instagram. En caso de interesarse por un producto, son remitidos a un número de teléfono móvil para hablar por WhatsApp con la responsable de ventas. Tanto la persona que contesta al mensaje como la que gestiona la red social también se han visto señaladas por los clientes por "ni siquiera preocuparse en contestar".

Una chaqueta vaquera por 79 euros, un vestido por 130 euros o pendientes a 80 euros son precios que unidos a los elevados gastos de envío no lo hacen accesible para la mayoría de bolsillos. Solo el envío asciende a 5'95 euros para la península, 6'95 euros para Baleares, mientras que para Canarias pone directamente que es "a consultar".

Con todos estos problemas en la mente de Paz Padilla y su hija, y tras cerrar la temporada el pasado 5 de octubre, aprovecharon los meses de invierno para dar solución a los dilemas de sus clientes. Y entre las decisiones que tomaron una de ellas fue la de casi triplicar las dimensiones de sus instalaciones para este nuevo año. ¿Para qué? Porque así pueden dar más oferta, tener más espacio para más tipos de ropa y diversas tallas y ofrecer una experiencia mejor.

Otra forma en la que han encontrado el modo de dar respuesta a la demanda de sus compradores es abriendo una tienda online. Para ello han creado una página web de No Ni Na que aún no está en funcionamiento pero lo estará en breve.

Toda esa gente que estos meses atrás se quejaba de que solo se podía comprar en Zahara o mediante un rudimentario mensaje de WhatsApp que casi nunca contestaba, ahora existirá una plataforma online tan completa como la de cualquier tienda de la competencia.

Además, al igual que ocurre en el perfil de Instagram de No Ni Na, parece que las modelos que aparecerán en el catálogo de la página web serán madre e hija luciendo cada estilismo en diversos escenarios y fondos de plató fotográfico.

Paz y Anna están poniendo mucho mimo en este negocio porque, tal y como ambas declararon al anunciar su aventura empresarial, "lo ponían en marcha para ayudar a su familia". Tanto es así que, de hecho, han sido varios miembros del clan los que han ejercido de dependientes y cajeros a lo largo del año mientras la presentadora y la influencer residían en Madrid.

[Más información: Paz Padilla, empresaria de éxito (otra vez): así planifica su próxima aventura en los negocios]