Boris Izaguirre (54 años) es un hombre delicado, apasionado y renovado que sabe vivir el momento a bocanadas, y las buenas etapas cuando llegan. Está en un dulce y excelso instante tanto personal como profesional. Se nota nada más hablar con él. No puede pedir más a la vida, y tampoco está en disposición de hacerlo. Lleva 14 estables años de relación sentimental junto a su marido Rubén Nogueira; un amor que ambos han sabido regar con la intensidad justa, marcando los márgenes y, por qué no, con algunos sacrificios. Necesarios e higiénicos. 

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Izaguirre confiesa a JALEOS que ha cerrado sine die su aventura americana en Miami, pese a ser toda una celebridad allende los mares, para "no fastidiar mucho a esta casa, a este mundo tan hermoso, tan protector, que Rubén ha creado para mí, que es nuestra relación". Asegura entre risas maduras que, como las grandes estrellas del celuloide, ha abandonado Hollywood por amor. Pero no solamente en el terreno amoroso goza de éxito sin cuartel este presentador venezolano, también en el laboral. Este miércoles TVE estrena la tercera temporada de Lazos de sangre y él no puede estar más feliz. 

Boris Izaguirre en una imagen promocional de 'Lazos de sangre'. Gtres

La televisión, esa traicionera pareja de baile a veces, ha vuelto a contar con él después de "abandonarlo" a su suerte hace un tiempo. Tiempo de tormentas, como se titula su libro, pero también de reinventarse. Es consciente de que es alguien suertudo y lo va a disfrutar. Le gusta el programa, le gusta lo que hace y, encima, esta temporada tiene a su lado a Rocío Carrasco (43), el gran fichaje estrella de Lazos de sangre. Boris está en su salsa. Cuenta que su relación con Rocío no fue fácil al principio, cuando él colaboraba en Crónicas Marcianas y ella con María Teresa Campos (78) en Día a día. Su divorcio con Antonio David Flores (44) no era el escenario idóneo para llevarse entre el ruido, pero todo eso quedó atrás un día que se cruzaron en un pasillo de Telecinco. Atiende a este medio tras el último ensayo del programa. 

Boris, ¿ahora es más de tele que de libros?

Fíjate, mi última novela, Tiempo de tormentas, ha marcado un antes y un después para mí. En mi narrativa y en mi trabajo. Me siento muy liberado, tanto como para postergar cualquier tipo de aventura literaria. Quiero descansar de eso. La televisión, de pronto, me ha rescatado, me ha dado una nueva oportunidad. Durante un tiempo, me abandonó, me perdió, me hizo desvariar o quedarme estancado. Pero con el tren o supersónico AVE que significó MasterChef Celebrity volví, me reencontré. Solo hay gratitud. Y estoy concentrado muy mucho en este tipo de proyectos, en los televisivos. 

Boris y su marido Rubén Nogueira en una imagen de archivo. Gtres

De hecho, ha dejado Miami por Madrid 

Sí, me vine. Estamos en España tanto Rubén como yo. La aventura de Miami ha sido estupenda, me doy cuenta de que le debo muchas cosas, pero también me di cuenta de que insistir en pasar otro año más fuera fastidiaba mucho a esta casa, a este mundo tan hermoso, tan protector que Rubén ha creado para mí, que es nuestra relación. Escogí por amor y abandoné Hollywood para estar aquí en Madrid feliz, protegido y bien guiado por él. 

Vuelve a la televisión este miércoles

Sí, y en riguroso directo. Este año vamos con más ganas. A mí me parece que es un programa que ha probado dos temporadas muy exitosas. Conmigo solo una, y me parece que, sinceramente, en esta tercera temporada hay muchas más ganas. Ganas de dar un buen espectáculo. De conseguir que estos datos de audiencia sean mejores de lo que son.

'Lazos de sangre' se ha consolidado en TVE 

Ciertamente se ha consolidado, pero no dejo de tener ganas, anhelos, sueños. De ser todavía mejor. De ser más programa, más espectáculo, que el debate tenga más debate, polémico. Un muy buen entretenimiento, al fin, pero con elementos de un buen programa de televisión, que esté vivo. 

Más vida en directo, ¿no?

De repente, puede haber jaleo, claro que sí. Yo lo contemplo, así es como yo entiendo el debate. Siempre dentro del marco del personaje o la saga que estamos tratando cada semana. Las vidas de estos personajes han experimentado una evolución en el país. Como Sara Montiel, cuya carrera ha atravesado por distintos estadios y que su último fuera más controvertido. Como si hubiera hecho daño a lo que había realizado antes, o no. De eso se habla. O Carmen Sevilla (89), la novia de España. ¿Realmente fue feliz? ¿Qué pensaría ella hoy en día de su carrera si tuviera la posibilitad de hablar y pensar? 

Boris en una imagen reciente. Gtres

Hablemos de su nueva compañera, Rocío Carrasco

Antes de esto teníamos una relación muy curiosa. Siempre nos hemos gustado, siempre nos hemos buscado. Pero empezamos nuestra relación, digamos, de una forma un poco abrupta. Rocío era colaboradora de María Teresa Campos en la mañana de Telecinco y nosotros estábamos en Crónicas marcianas todas las noches. Teníamos unas apasionadas discusiones sobre el divorcio y la separación con Antonio David. Es una etapa de su vida muy traumática, pero yo creo que ella lo llevaba de una manera muy admirable todos los días. Y a mí eso me encantaba. Muchas veces la defendía más a ella y atacábamos bastante a Antonio David. Al punto de que cuando él se hizo colaborador del programa pidió que yo no estuviera en esa entrevista con Javier Sardá (62).

¿Cuándo se vieron por primera vez Rocío y usted?

Un día en los pasillos de Telecinco nos encontramos. Fue maravilloso porque ella vino con todo el encanto y la sabiduría. Ella es hija de una de las grandes figuras del espectáculo de este país. Ella conoce el mundo del espectáculo muchísimo mejor que cualquier otra persona. Creo que la actitud que adopta ante este tipo de cosas es siempre cómo la habría enfrentado su madre. Fue un encuentro perfecto y desde entonces nos hemos tenido ganas en el buen sentido (Risas). Estamos encantados de que se haya creado este lazo entre nosotros. 

¿Cómo la ve en la actualidad?

Ella está muy animada, muy excitada con el proyecto. Hablamos con mucha frecuencia. Yo quiero que ella esté cómoda y que se sienta feliz. Ella va a venir a hablar de lo que conoce y de lo que pueda aportar desde el punto de vista de alguien que ha vivido muy de cerca con muchas de las personas de las que hablamos en el programa. Se ha creado mucho morbo. En la rueda de prensa lo percibí desde el minuto uno. Rocío es una estrella del espectáculo. Una estrella si no tiene misterio no lo es nunca, y ella lo tiene. Yo jamás la he visto de otra forma. Mi propio lenguaje corporal y mis formas cuando estoy con ella son diferentes, como si estuviese con una estrella.

¿Es cierto que usted hizo mucho en el cierre del fichaje?

Como la Casa Real, no lo voy ni a desmentir ni a confirmar. (Risas) Me lo estoy pasando muy bien con esta situación.  

Es inevitable preguntarle por el fallecimiento de Rosa María Sardá

Muy triste. Terenci Moix y ella eran grandes amigos y Javier nunca nos presentó a su hermana porque yo creo que ella pensaba que éramos pésima compañía para su hermano. Un día Terenci lo intentó y vino a cenar con toda esa reticencia de la que yo me daba cuenta. No le debía gustar nada Crónicas y que fuésemos una parte importante de Javier. Esa noche ella se rio y con los años nos invitó a Rubén y a mí a su casa y era divina. Era divina, la gran mujer, la diva. Sabía del show lo que no está escrito en este país. Más que Sara Montiel, más que la Jurado... 

¿Alguna anécdota?

Ella dirigía a Javier, aunque él ya fuera el director. Le daba todas las ideas. En Crónicas marcianas íbamos todos uniformados para evitar el lío de sastrería y Javier iba con un traje oscuro casi negro. Eso fue idea de Rosa María. Me entristeció horriblemente que se enfermara, pero sabía que iba a librar esa batalla muy decidida. Ella era consciente de que no iba a estar en escena como ella quería. Fue una persona increíblemente valiente. 

Boris junto a Ana García Obregón en un acto en 2001. Gtres

Otra tragedia, ¿ha podido hablar con Ana Obregón?

Estoy convenido de que tanto Ana Obregón (65) como Alessandro Lequio (60) a medida que avanzaba todo iban pensando cualquier tipo de desenlace, vivían pendientes de ese hilo. Algo muy horrible y trágico. Nosotros, los que hacemos televisión ahora, le debemos a Ana Obregón la forma de hacer televisión. Ella inventó ese desenfado, ese carisma.

Son viejos amigos, ¿no?

Nosotros nos conocemos desde hace muchos años, desde el 95. Yo fui el guionista de sus primeras Campanadas. La admiro. Es una luchadora. Le mandé un mensaje desde el desasosiego de algo tan insondable. Ella no pudo reaccionar al principio y le mandé otro mensaje con desesperación y me respondió 'sí, yo estoy. Es insoportable, pero sé que todos estáis pendientes'. Lo va a superar, nos va a sorprender. Ana es un rol en el mundo, y va a seguir su rol. Eso sí, saldrá con tiempo, no podemos estar ahí sacudiéndola todos los días. 

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