Enrique Iglesias (44 años) y Anna Kournikova (38) tienen mucho que celebrar. Tras la llegada de su tercera hija a la familia, la pareja vive un dulce momento. Pero las buenas noticias llegaron ya en 2019. De hecho, puede decirse que el año pasado fue uno de los mejores para el cantante y la extenista en términos personales. No solo porque los mellizos Lucy y Nicholas (2) se convirtieron en los reyes de la casa ni porque conocieran su nuevo embarazo, sino porque consiguieron deshacerse, por fin, de su casa maldita de Miami.

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La citada mansión se encuentra ubicada en una urbanización cerrada en Bay Point, una de las zonas más lujosas de la capital de Florida. En esa misma zona es donde reside actualmente la pareja con sus tres hijos.

Enrique y Anna adquirieron esta propiedad en 2015 con la intención de que fuera el lugar en el que formaran una familia y crearan un hogar en el que asentarse. Además, tenían el deseo de que los abuelos de Kournikova vivieran con ellos y por eso decidieron hacer una gigantesca reforma en la casa. Añadieron habitaciones, renovaron las zonas comunes, tiraron paredes, ampliaron el jardín... todo para idear un enclave de lujo y con la mayor seguridad posible.

Esta reforma supuso un gran coste que debería haber inflado mucho el precio final de venta pero la realidad es bien distinta. La pareja compró la mansión por más de 4,5 millones de euros, la puso en venta por 4.850.000 euros y finalmente se ha vendido por menos de 3,8 millones.

Una pérdida de dinero, mayor al millón de euros, que parece no preocupar a la pareja ya que solo dos meses después de poner en venta la casa decidieron hacer un rebaja de 250.000 euros. Al ver la falta de compradores, un año después, en febrero de 2019 pactaron su reducción de precio más drástica, otros 500.000 euros menos. De esta forma, esa misma primavera ya consiguieron venderla.

La decisión de Iglesias y Kournikova de poner el cartel de 'Se vende' en la que iba a ser la casa de sus sueños llegó en 2018, una vez terminadas todas las obras. El cantante y la extenista observaron que la mansión era demasiada grande para la intimidad que buscaban, y empaquetaron todo para mudarse a la misma zona pero a una casa más acogedora para ellos cinco.

A pesar del gran tamaño del que se 'quejaba' la pareja, lo cierto es que la casa de Bay Point es toda una oportunidad para amantes del mar y el lujo. La vivienda cuenta con seis habitaciones y seis baños, entre los que destaca la suite principal creada con cristaleras, colores naturales y mucha luz, además posee una salida a la terraza con vistas.

Dispone dos amplios salones, uno en tonos tierra más interior y otro gran salón inundado de blanco y con puertas directas al exterior. La propiedad también muestra un bar personalizado que da una terraza envolvente con una cocina de verano y barbacoa deluxe.

Uno de los puntos fuertes de la mansión es el patio con césped, jardines, palmeras, arbustos y mucha vegetación y flores, porque la naturaleza es una de las grandes pasiones de la pareja. En esa misma zona hay un chill out y tampoco falta una piscina de gran tamaño -con jacuzzi incorporado-. Los inquilinos podrán dejar hasta dos coches en el garaje de la casa.

Pero el montante de cientos de miles de euros de inversión que hicieron Enrique y Anna en la reforma se puede apreciar sobre todo en el diseño interior del hogar. La distribución libre y amplia, los acabados de lujo, decoración minimalista en colores neutro y la comodidad más tangible en sus muebles es lo que más destaca dentro de la mansión del tándem hispanoruso.

Con esta venta se pudieron quitar una gran preocupación de encima, y es que ahora a lo que más atención presta la pareja es a sus tres pequeños. De ahí que lejos de poner sus ojos sobre los metros cuadrados que tenga una casa, lo que más valoren sea la seguridad, aspecto en el que más dinero invierten por el bienestar de sus hijos y por la protección máxima de su intimidad.

[Más información: La vida en familia de Enrique Iglesias y Anna Kournikova, rodeada de lujo y alta seguridad]