Han pasado nueve años desde que Laura Campos (35 años) se proclamase como ganadora indiscutible de Gran Hermano 12, gracias al fiel apoyo de las 'carpeteras', que vivieron y sufrieron la relación que mantuvo la madrileña con Marcelo Ciriaco, conocido como 'El Malaguita'.

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Antes de entrar al concurso, trabajaba como manipuladora de piezas aeronáuticas para la compañía Airbus, donde llegó a ser nombrada delegada sindical por sus compañero. Se ganó la simpatía del público durante la edición gracias a su naturalidad y a su forma de comportarse. Espontánea y divertida, Laura fue la única concursante de todas las ediciones del programa que rompió en directo con su novio, asegurando que se había enamorado de otro.

Sus comienzos fueron seguidos y criticados por millones de espectadores,. Mientras Laura y Marcelo daban rienda suelta a su pasión dentro de la casa de Guadalix de la Sierra, por todos era sabido que la de Parla entró al reality con una relación estable con su novio Samuel, con un piso recién comprado y planes de boda.

Laura Campos y Marcelo Ciriaco en una imagen de archivo.

Nadie daba un duro por esta unión, que protagonizó numerosas broncas en las que los insultos y malas formas incluso llegaron a poner en entredicho si existía algún tipo de maltrato psicológico por parte de ambos. Pero los concursantes hicieron oídos sordos y apostaron por esa polémica relación, que duró diez meses.

Poco después de abandonar la casa, en el caso de Laura lo hizo como clara ganadora, la pareja fue reclamada por una gran parte de las discotecas españolas, que querían contar con su presencia en el mundo de la noche. Los bolos han formado parte de la vida de Campos hasta el año 2016, cuando esta se quedó embarazada de su primer hijo, fruto de su relación con Fran Perea. Y no, no es el cantante.

Laura y Fran se conocieron hace cuatro años y medio, y lo cierto es que él se mostró bastante insistente en conocer a Campos, y por eso decidió contactar con la madrileña a través de Facebook. Estuvieron unos días hablando, y él optó por desplazarse hasta Málaga para conocerse en persona. Ahí comenzó todo. 

Laura Campos y Fran Perea.

Su amor se afianzó al máximo, y a pesar de que por el momento no se han comprometido, en julio del 2016 anunciaron la mejor de las noticias: estaban esperando su primer hijo, en este caso una niña a la que pusieron de nombre Triana.

Pese a que su embarazo resultó un tanto complicado, puesto que tuvo muchas náuseas y pasó todo el verano sin poder moverse, todo compensó cuando vio la cara de su pequeña, que ya tiene dos años y medio:"Es lo más bonito que me ha pasado en la vida. Cuando estaba embarazada tenía miedo, pero la verdad es que me considero una madraza porque me apaño fenomenal con ella. Gracias a Dios con el premio de Gran Hermano me puedo permitir no trabajar y poder cuidar de mi hija", confesó hace unos meses en una entrevista para Telecinco.

"La gente te lo pinta muy bonito, y es verdad que lo es y tendría a mi hija una, dos y mil veces más, pero también es muy duro. Eres madre las 24 horas del día, aunque no hayas dormido. Yo siempre he tenido mucho tiempo para mí y ahora no tengo tiempo para nada. Bajo a la calle con un moño, sin maquillar... voy hecha un asco, pero mi hija va siempre monísima. Pero me da igual, ahora es todo ella", asegura Laura.

Laura Campos y su hija Triana en una imagen de Instagram.

Desde que salió del concurso, la vida de Laura Campos ha cambiado por completo. Ahora está centrada en el cuidado de su hija, en su pareja, y también en sus redes sociales, donde se muestra muy activa. En la actualidad, y tal y como muestra a través de su cuenta de Instagram, está volcada en proyectos como asesora de vida saludable. Aunque por el momento no pretende volver a la televisión, no descartaría ir a Supervivientes, cuando la niña sea más mayor. 

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