Irene Montero (31 años) vivirá este 11 de junio con gran tristeza. Hace exactamente un año, su padre, Clemente Montero, moría tras luchar contra una larga enfermedad. El fallecimiento ocurría el mismo día en el que la política de Unidas Podemos acudía a unos desayunos por motivos de trabajo y respondía ante los medios de comunicación sin conocer el trágico desenlace de su progenitor.

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Aquel lunes, y a pesar de ser consciente del delicado estado de salud de su padre, la sorpresa de su muerte se produjo en pleno día laborable para la portavoz de Podemos, que se encontraba en el centro de Madrid, a apenas 6 kilómetros de la vivienda en la que fallecía Clemente, en el barrio de Moratalaz. El padre de Irene era natural de Ávila, concretamente de la localidad de Torredillas, y había trabajado toda su vida en el mundo de las mudanzas. Estaba tremendamente unido a su hija, tanto que fue quien le ayudó a financiar el polémico chalé de La Navata, para que construyera allí su hogar familiar junto a Pablo Iglesias (40) y sus mellizos, algo de lo que nunca pudo ser testigo el abuelo paterno de Leo y Manuel.

Desde ese día, Irene permaneció en silencio y sin aparecer por el Congreso de los Diputados los próximos tres días. Sin embargo, y tal y como publicó JALEOS, el funeral de Clemente Montero se produjo un día después de su muerte en el cementerio de La Almudena. La política acudió de luto riguroso, con una vestimenta teñida entera de negro y un rostro que reflejaba su pesar. Irene se mostraba destrozada, con los ojos llorosos. En la capilla estuvo arropada en todo momento por su pareja y sus familiares y amigos.

No fue hasta el 14 de junio cuando al fin fue capaz de compartir sus sentimientos en redes sociales con una fotografía de su infancia. En ella aparece con apenas 4 o 5 años a lomos de su padre en una playa de arena dorada. Para expresar su duro momento optó por replicar unos versos de Benedetti: "Ahora recorro tramo a tramo // nuestros muchos acuerdos // y también nuestros pocos desacuerdos // y siento que nos quedan diálogos inconclusos // recíprocas preguntas nunca dichas // malentendidos y bienentendidos // que no podremos barajar de nuevo [...] El hecho es que llegaste // temprano al buen humor // al amor cantando // al amor decantado // al ron fraterno // a las revoluciones // pero sobre todo llegaste temprano // demasiado temprano // a una muerte que no era la tuya // y que a esta altura no sabrá que hacer // con // tanta // vida".

Llegó así uno de los días más tristes de la vida de Irene, que se unía al dolor de su madre, Adoración Gil, que se quedó viuda y con una hija embarazada de seis meses. De hecho, ese estado de buena esperanza de la política era lo que sostenía de algún modo la felicidad de madre e hija. Pero dos semanas después del fallecimiento de su padre, Montero experimentaba otro difícil momento: el nacimiento prematuro de sus mellizos.

El 3 de julio llegaban al mundo los pequeños Iglesias Montero con 26 semanas de gestación. Tras tres meses bajo los cuidados del equipo de Neonatos del Hospital Materno Infantil del Gregorio Marañón, los bebés recibieron el alta y se trasladaron al hogar familiar en el chalé de Galapagar. Poco después de que los cuatro se instalaran en casa, el 1 de diciembre, Clemente Montero hubiera celebrado su cumpleaños, una fecha que habría doble festejo en el hogar de los Iglesias Montero; por una lado, por celebrar la salud de los bebés, y por otro, el aniversario del abuelo; sin embargo, el día resultó triste debido a la marcada ausencia. Aún así, la política no se olvidó de él y quiso dedicarle una publicación en redes sociales con una foto en la que aparecen ambos unidos de la mano: "Soplamos las velas por ti", dicta el mensaje.

De octubre al 23 de marzo, durante la baja por maternidad y paternidad que han ido alternándose Irene y Pablo, la madre de la portavoz de Podemos en el Congreso ha estado muy atenta de los pequeños. Un periodo durante el que, además de atestiguar el buen y saludable avance de los menores, recibieron por sorpresa la próxima llegada de una hermana para Leo y Manuel, solo 8 meses después del nacimiento de estos. Será en otoño cuando conformen una familia numerosa; por lo que no es de extrañar que ya hayan querido contratar a una salus, una profesional que ayuda a los padres con los cuidados básicos e higiene de sus hijos, sobre todo por la noche, a la que pagan 100 euros por jornada.

Entre niños, biberones, pañales y cuidados del embarazo, Irene recordará profundamente a su padre este martes, en el primer aniversario de su muerte. Una triste fecha en la que seguro compartirá algún mensaje dedicado a su progenitor, y les hará saber a sus pequeños quién era su abuelo materno.

[Más información: Pablo e Irene contratan a una salus para el cuidado de sus mellizos por 100 euros la noche]