En unas semanas se cumplirán dos años desde que Kiko Hernández (42 años) se convirtió en padre. Una faceta que le ha cautivado y que aprovecha al máximo cada rato libre que tiene. El colaborador de Sálvame adora pasar tiempo con sus hijas y hacer planes aparentemente simples pero que divierten a sus pequeñas. Esta semana no ha faltado a la cita navideña más amena para los niños: acudir al espectáculo de Cortylandia.

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El madrileño confesaba este miércoles durante el programa vespertino de Telecinco que disfrutó del famoso show que El Corte Inglés ofrece cada Navidad en la fachada de sus centros más destacados de las ciudades españolas en las que están presentes. Kiko y sus dos hijas, Abril (1) y Jimena (1), se desplazaron hasta la calle Preciados, en el corazón de la capital, para ver los 15 minutos de espectáculo.

Este año se cumple el 40 aniversario de su creación y la representación de este final de 2018 lleva el nombre de Wow ya es Navidad. La temática trata la historia de unos perros y gatos de ciudad que están esperando el estreno de la película del año. Un total de 30 figuras robotizadas, que cantan tres canciones nuevas y finalizan el show con el famoso hit de Cortylandia.

Los espectáculos se estrenaron el pasado viernes 16 de noviembre, por lo que se ve que Hernández ha querido ser rápido y ser uno de los primeros en ver el show junto a sus hijas. Pero si lo desea podrá volver a verlo las veces que quiera porque el pase final será el 5 de enero.

Además, en estas fechas sus hijas disfrutarán de sus primeras vacaciones escolares por Navidad. Abril y Jimena cumplirán dos años en enero y ya son algo conscientes de la magia que existe con la llegada de Papá Noel.

Involucrado al cien por cien en la educación de sus hijas

Kiko se desvive por sus mellizas mucho antes de que nacieran. Ser padre era uno de sus mayores sueños y cuando supo que se iba a cumplir -gracias a la gestación subrogada- reformó toda su casa para que las niñas encontraran un hogar cálido y cómodo en el que vivir. Creó una enorme habitación para las pequeñas, con paredes en verde y decenas de peluches y juguetes a cada rincón.

Su casa es un templo dedicado a sus hijas, pero no es menos con el tema de la educación. El colaborador buscó uno de los centros bilingües más prestigiosos de Madrid para que sus pequeñas crecieran con la mejor calidad que estuviera a su alcance.

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