Siempre he sido muy de árboles caídos. Y hoy, aunque mis amigas digan que estoy loca,  quiero romper una lanza a favor de mi adorada Cristina Cifuentes (53 años), la única política con glamour del universo patrio. Yo que no escribo de política, me siento en la obligación de loar la gracia con la que llevaba las mules, el colorido que otorgaba a su rostro el uso del rojo y el azulón, su color fetiche, y el estilazo con el que lucía los pantalones palazzo.

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He llamado a los múltiples modistos que la conocieron y la quisieron vestir. Están todos de puente. Está claro que el PP ha filtrado el famoso vídeo, pero yo me pregunto: ¿no sería la puritita envidia de Soraya Sáenz de Santamaría (46) lo que la ha hundido y no cuestiones de revanchas o conspiraciones políticas? ¿Os la imagináis vestida con unos pantalones palazzoY eso dicho con todo mi respeto hacia la vicepresidenta y su loable inteligencia.

Cristina junto a Aguirre. Gtres

Aunque circulen memes por millares acusando a Esperanza Aguirre (66), yo me inclino más por la manita derecha de Mariano Rajoy (63). Y ahora os contaré que el post que escribí en mi blog, es uno de los que más visitas recibió. Estaba dedicado al extraordinario sex appeal de la expresidenta de la Comunidad Madrileña, una magnífica jugadora de golf, que, por lo visto erotiza mucho al personal y ha conseguido que términos como "el culo de Esperanza Aguirre" sea de lo más buscado en las redes. Espe tiene su morbo y su público, y unos broches impresionantes que Cristina intentaba copiar sin éxito. No podía tenerle envidia como Soraya. También ella es rubia y regia. No me consta que le quitara ningún broche. Aunque yo mataría por uno verde con una libélula que solía combinar con un vestido negro.

Sin embargo, nadie llevaba los batines floreados con la gracia y el estilo con los que los lucía ella. La última vez que la vi fue en el desfile de Palomo Spain, en el Teatro Real… ¡Y era tan encantadora! No me gustaban sus pelillos, rubios, tan castigados por el tinte y demasiado largos para su edad. Pero ya se sabe, todas las mujeres relacionadas con los cargos de poder en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen problemas estéticos capilares. Solo hay que acordarse de Ana Botella (64), de cuyas raíces mal teñidas Isabel Preysler (67) casi se ríe en pleno cogote en una fiesta. La única que se libraba era Espe a quien le abrían una peluquería a las 6 de la mañana.

¿Y quien las va a suceder? A mí me gustaría que se quedara definitivamente Ángel Garrido (54), que tiene buena planta, una mata de pelo tremenda, no es ni de Botella ni de Cifu sino de él mismo, empezó en Vallecas como mi adorado Luis Pastor  y encima practica paracaidismo… Aunque la dispersión sea la facultad primordial de los grandes talentos voy a centrarme, como me recomendaron dos mujeres muy listas. No me voy a ir por los cerros garridos por mucho que me recuerde el presidente en funciones a Ramón Langa en sus mejores tiempos. Volvamos a Cifu… Si se marcó un Winona (46)…. ¿Qué hay de malo?

Yo misma, que supongo que padezco algo de megarexia, porque me veo divina a pesar de los kilos que me sobran, sé reconocerlo. Lo más gordo fue lo del Máster, y al final ha dimitido por dos frasquitos de cremas, que encima, dicen por ahí, eran unas cochinas muestras en las que todo el mundo mete los dedos, cuentan. Vaya usted a saber.

La expresidenta. Gtres

Tampoco está bonito, y esto lo sé de buena tinta porque se lo comentó Nacho González (57) a algún empresario a quien conozco antes de entrar en la cárcel, que Cristina celebrara en la Delegación de Gobierno el cumpleaños de su sobrinito, utilizando las instalaciones como si fueran su palacete propio, pero no nos vamos a poner exquisitos. A lo mejor el niño tenía madera de político y había que empezar a enseñarle desde pequeñito. Más trabajo cuesta imaginar, creer o soñar que esta mujer borrara todo resto de supuestos antecedentes penales o rastros policiales cuando estuvo en la delegación, o que la moto no estuviera asegurada en condiciones cuando ocurrió el accidente… Se dicen tantas cosas. Una pista para las compañías de seguros que se quieran forrar con el primer meme. Se sospecha que sus enemigos van a seguir soltando artillería pesada. Y a Cifu le puede pasar como a Pedrito y al lobo. ¡Ay, madre!

Cuánto me acuerdo de la fallecida Pilar Miró, la madre de Gonzalo. Lástima que este muchacho solo suele hablar en los photocalles y hoy no hay ninguno. Calviño y Alfonso Guerra (77) se la cargaron por unos trajes de Loewe que ella no quería llevar cuando era directora de Radio Televisión Española. Jamás le preocupó vestir bien, pero le dijeron que la partida dedicada a vestuario era perfectamente legal y que tenía que crearse un look en consonancia con el puesto. Se la jugaron. Y hasta dijeron que había colado unas bragas. Aquello me hizo sentir pena, rubor, pudor, vergüenza, como la contemplación de la pira en la que están quemando a Cristina por las famosas cremas.

Cuando lo grave, repito, era lo del Máster. Se han cargado el prestigio de una universidad pública española. Con Bolonia, somos un país donde los máster, semigratuitos en otros lugares se han convertido en un medio para arruinar la vida a muchos miles de estudiantes. Unos no pueden pagarlos, o si pueden hacerlo, no consiguen asistir porque tienen que trabajar para poder abonarlos.

Y por dos cremitas, unos alfileritos de Vudú de nada -lo cuenta El periódico-, me la apedrean. También, según el citado medio, circulan dossieres de sexo, dicen que alguien habría mandado una carta a la mujer de González avisándola de que había tenido algo con él. Con lo mona que estaba ella con su batita de colores en la fiesta de Palomo Spain, creo que la misma que sale en la foto del meme de Mango. Hasta me tomé un cóctel hablando con Cristina. Ay, que penita. Un detallito de propina: la hija de Cifuentes ha trabajado para Gucci, como la esposa de Cristiano Ronaldo (33).  Las dos están convencidas de que se está cometiendo una injusticia con su marido y con su mamá. Que hay agravios comparativos con Messi (30) y con otros muchos políticos y tienen muchísima razón. 

[Más información: Las acusaciones de cleptomanía contra Cifuentes en el colegio mayor: "Desaparecían pendientes y bolsos de marca, solo podía ser ella"]