Enrique San Francisco fue la imagen de los buenos y los malos años del espectáculo. Fue la cara de las tropelías, los desmadres y los chascarrillos. Por su vida, llena de altibajos, pasaron las situaciones más surrealistas que un espectador puede imaginar. 

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Detenciones, accidentes, relaciones y pasiones. Estás son las historias más inauditas del actor. 

Dando tumbos por hostales 

A los 13 años empezó su aventura madrileña. Siendo un adolescente viajó a la capital para convertirse en actor con mil pesetas en el bolsillo. Una pensión, en la que también vivió Imanol Arias (64 años), fue su hogar al principio. 

El actor durante la presentación de 'Arte'. Gtres.

Se fraguó una relación con hostales y pensiones. Durante un tiempo vivió entre habitaciones alquiladas y hostales mientras intentaba hacerse un hueco en la gran ciudad. Cuando cumplió 17 años conoció a su padre, el actor Vicente Haro, y dejó los alquileres para vivir con él. Aunque poco tardó en abandonar el hogar paterno y a los dos años se independizó. Durante un tiempo, sus hogares eran los que tuviera con sus parejas, como Rosario Flores (57) con la que compartió casa. Rondaba entre pensiones y hostales. En sus últimos años de vida Enrique San Francisco vivió en una hotela de la localidad madrileña de Pinto.

Su amor por los niños

En su vida sentimental sólo cuatro mujeres fueron realmente importantes. Dos de ellas tenían hijos y él los crió como si fueran propios. En alguna ocasión confesó el sentimiento de nostalgia por no tener hijos propios porque lo que más le gustaba en el mundo eran los animales y los críos. 

La mili y el Ejército 

El año que murió Franco, Enrique San Francisco entró a la mili en Canarias. Él fue quien pidió entrar al servicio obligatorio, cuando fue a reclamar su sitio le detuvieron. Le habían estado buscando y no le encontraron, eso bastó para que le detuvieran antes de entrar a la mili. 

Cuando acabó el servicio obligatorio, entró voluntariamente en la Legión y se alistó como francotirador. Fue su madre la que le dio un tirón de orejas. Ella se presentó delante del actor y le convenció de que abandonara el Ejército. Después de sus experiencias militares decidió viajar y se fue a Estados Unidos

Preso por pelear con un mono

El actor pasó varias veces por el calabozo. También conoció las cárceles internacionales, en concreto la de Nepal. San Francisco estuvo viviendo durante un año en el país asiático. Cuenta que él era consciente de que la vaca era un animal sagrado pero desconocía la fe hacia el mono. 

En una ocasión estaba él comiendo, con un plato encima de la mesa cuando saltó el mono directo a la comida. El animal agarró el contenido del plato, ahí fue cuando el actor le pegó. En ese mismo momento aparecieron dos agentes y le llevaron al calabozo. Allí pasó cinco días, hasta que pagaron la fianza. 

No fue la única vez que estuvo en una cárcel en Nepal. La segunda fue por un paquete de galletas que compró llenas de gusanos. Cuando fue a reclamar, pegó al dependiente y los agentes volvieron a meterle en el calabozo. 

Año y medio en silla de ruedas 

El humorista fue un amante confeso de las motocicletas. En 2002 sufrió un grave accidente. Estaba montado en su moto en Madrid, en la plaza de Neptuno, cuando un coche le chocó contra la parte trasera del vehículo. 

Quique San Francisco en un acto contra la fibrosis. Gtres.

El impacto fue tal que San Francisco se enfrentó a una operación de once horas y tuvo que quedarse durante siete meses tumbado. Las consecuencias del accidente no terminaron ahí, tuvo que estar un año y medio en una silla de ruedas antes de enfrentarse a la rehabilitación y pasar el mismo tiempo con muletas. Durante ese periodo se enfrentó a ocho operaciones, necesarias para quitar los clavos y las placas de la primera intervención quirúrgica. Llegó a llevar 17 clavos en la pierna. 

En búsqueda y captura

Uno de los episodios más curiosos ocurrió cuando le detuvieron por estar en busca y captura. Según contó, cuando todavía estaba en silla de ruedas por el accidente, fue a una comisaria a renovarse el DNI. Al salir del recinto había cuatro policías esperándola, allí le anunciaron que sobre él pesaba una orden de búsqueda y captura. 

La situación parecía grave. Pero no fue así, el humorista reía al contar que la orden se le impuso por no presentarse en una citación frente al juez. "Me intentaron meter en el coche de policía, pero no entraba, les dije que me tenían que incorporar entre los cuatro policías nacionales y meterme a lo largo en el coche", contaba en El Hormiguero. Al entrar a la comisaria los policías le recibieron sin sorpresa y saludaron: "Pero Enrique, ¿otra vez?", dijeron los agentes. 

Robar a un amigo de madrugada

Jorge Sanz (51), uno de sus grandes amigos, fue el invitado de Mi casa es la tuya. Allí el actor destapó algunas de las historias que vivieron juntos. Según contó, cuando estaban de gira por España, Quique San Francisco tenía la costumbre de entrar en la habitación de su compañero sin su permiso. Hasta que Sanz decidió dormir en hoteles distintos. Pero para el humorista no fue suficiente, siguió entrando en su habitación. Recuerda que una noche, en Salamanca, se despertó a las cuatro de la mañana y se encontró a Enrique San Francisco agitando sus pantalones para sacar dinero. 

[Más información: Las terribles adicciones de Enrique San Francisco y otras cosas que no sabías]