Pablo Alborán (28 años) le confesará a Bertín Osborne (61) lo que ha ocurrido en estos últimos dos años. Y es que ya en 2015 se sentó a charlar con el marido de Fabiola (44) cuando el programa de Mi casa es la tuya se llama En mi casa o en la tuya y se emitía en TVE.

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Sin embargo, el presente del malagueño sí que tiene grandes diferencias con el de hace un par de años. Ahora el nombre de Alborán se ha asentado en el continente americano de norte a sur, donde ha logrado galardones muy destacados. Pero su carrera y su físico también han cambiado de forma evidente y siempre para bien. No obstante, sigue habiendo detalles en la vida de Pablo que muchos han pasado por alto y que le hacen ser quien es. Los analizamos.

La vida en rosa del bisnieto de un marqués

Pablo Moreno de Alborán Ferrándiz es su nombre real y quedaría perfecto para una persona que ostentara un título nobiliario, y a él esa posición le pilla bastante cerca. Y es que su bisabuelo, el almirante Francisco Moreno, recibió el título de primer Marqués de Alborán de la mano de Francisco Franco en 1950.

Pero no solo su familia paterna tiene una historia, ya que su madre es de nacionalidad francesa y siempre le cantaba las nanas en su lengua. Una de esas canciones que le dejaban adormilado era La vie en rose y una vez se hizo famosos subió al escenario para dedicarle esa melodía a su madre, que le miraba nostálgica desde la zona del público.

No puede vivir sin sus chuches

Se dice que nunca debemos perder el niño que todos llevamos dentro, pero sin duda, Pablo Alborán se lo toma en serio. No hay tentempié que le guste más que unos regalices, palomitas y Nutella, una merienda de tipo muy infantil pero a la que cualquier adulto caería rendido como es su caso. No obstante, cuando tiene conciertos y debe cuidarse, su opción perfecta para matar el gusanillo son la fruta fresca, el agua y un Actimel 0%.

Captura de la foto de Alborán en el cine. Redes sociales

Te mirará si te pones a su derecha

Con solo fijarse en las portadas de sus discos, en sus carteles promocionales o en sus entrevistas se percibe algo curioso: siempre muestra su lado izquierdo de la cara. Para Pablo, ese es su perfil bueno, por lo que, inevitablemente siempre tendrá su cabeza girada hacia su lado derecho y quien esté en el público en esa zona de su visión será observada por el cantante constantemente.

El perfil bueno de Pablo es su izquierdo.

Su mejor amigo tiene nombre de disco

Terral es el título de su tercer álbum con el que logró nada menos que ocho discos de platino. Pero esa palabra tiene todavía un significado mayor para Alborán ya que es el nombre de su mejor amigo perruno. El cantante tiene un labrador de color marrón chocolate con el que comparte decenas de imágenes en sus redes sociales y a quien le manda mensajes por lo mucho que le echa de menos cuando está de gira al otro lado del Atlántico.

Diana Navarro y Sergio Dalma, sus segundos padres

Los inicios de Pablo se conocieron gracias a Youtube, pero sus primeros pasos serios en el mundo de las discográficas los dio gracias a una madrina de excepción que nunca pensó llegar a tener: Diana Navarro (39). La cantante escuchó la versión de su canción Déjame de volverme loca por boca de Alborán y quedó enamorada de su voz, por lo que en ese momento se presentó a su lado como aval musical ante los directivos de las empresas.

Y su padrino es nada menos que Sergio Dalma (53). El compositor catalán dio el nombre del joven Pablo Alborán a los mandatarios de Warner para que confiaran en el y apostaran por su música. Gracias a ese gesto de Dalma, el malagueño pudo grabar su primer disco.

Sergio Dalma y Pablo Alborán, actuando juntos.

El gimnasio, uno de sus refugios

Pablo, en una sesión de gimnasio. Redes sociales

No hay más que verle para saber que su cuerpo está esculpido por horas de gimnasio. Cuando aún solo triunfaba en las redes sociales su figura era mucho menos voluminosa y sin marcar apenas músculo. Pero hoy esa imagen ha quedado atrás.

Alborán exhibe un aspecto fibroso y unos brazos musculados fruto de ejercitarse a menudo con las pesas y las máquinas de endurecimiento. Según muestra en sus redes sociales las sesiones de entrenamiento se han convertido en su refugio para cargar el cuerpo y la mente.

Tiene alma de repostero

Se podría decir que es 'el hombre que cantaba a los pasteles'. El intérprete no solo sabe desenvolverse en el escenario sino también entre fogones. Alborán se mete de vez en cuando en la cocina y sorprende a sus invitados con creativos postres. La manga pastelera y el rodillo no tienen secreto para él, por lo que construir divertidas tartas y demás delicias reposteras no le supone ningún esfuerzo. Hace justo un año compartió con sus fans una fotografía de él haciendo un pastel con forma de calabaza, ¿se atreverá con algo nuevo para este Halloween?

El año pasado por Halloween se atrevió con una tarta en forma de calabaza. Redes sociales

[Más información: Telecinco juega a especular con la vida sentimental de Pablo Alborán]