Ya es hora de que te encierres en el baño y dejes arrugarte en la bañera sin condiciones de ningún tipo. Para eso, nosotros te asesoramos en lo que será el baño de espuma perfecto para relajar cuerpo, mente y alma. Bueno, realmente no podemos asegurar nada para la cabeza y el espíritu, pero por probar… 

Como dicen las chicas de Pauline en la Playa, “quien me quiera, que me compre una bañera”.

Temperatura del agua

No dejes que el agua que corre por el grifo esté a más de 35º. En serio, cuando metas el pie en la bañera no volverás a querer darte un baño de espuma en mucho tiempo si descuidas la temperatura del agua. Recuerda que no vas a cocerte, si no a relajarte.

La espuma

Es muy importante que tu bañera esté llena de espuma. Sentirás la piel suave durante todo el proceso porque el calor del agua y el vapor abrirán tus poros y estará más receptiva a las propiedades de los geles. Además, ¿qué es un baño sin espuma?

Existen geles pensados para crear un baño espumoso. Los hay de todos los olores, lavanda, flores de cerezo, rosas, miel, romero… Sólo es cuestión que te pases por cualquier droguería o tienda especializada en cosméticos o productos de baño.

L’Occitane, por ejemplo, tiene una serie de jabones perfumados para esa sesión privada entre tú y la bañera. Aunque si la pereza te posee o no quieres gastar, entonces la solución la encontrarás en tu bote de gel normal. Sé generosa y aprieta bien el envase para crear toda la espuma posible. 

Sales

¿Si tenemos espuma, hace falta sales para el baño que te vas a dar? Por supuesto que sí. En China, hace alrededor de 2.700 a.C, se publicó una descripción de los tipos de sales y sus empleos.

Hipócrates ya indicaba que el uso del agua salada servía para curar algunas dolencias. Así hasta nuestros días, por eso es bueno tener un saquito de sales de baño. Además, las sales suelen ablandar la piel encallecida y ayuda a la exfoliación. Puedes encontrar algunos en Cocunat, la tienda online de cosméticos sostenibles. Y si no, ve a la despensa y coge el tarro de sal gorda, a veces incluso es mejor. De hecho, ya que vas a la cocina toma también una pizca de azúcar para exfoliarte el cuerpo. 

Mascarilla

Tanto para el pelo como para la cara. Ya que vas a estar un buen rato en la bañera, mejor aprovechar el tiempo y aplicar antes una máscara de arcilla en la cara y tu mascarilla habitual en el pelo.

Espacio limpio

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No menos importante es que el espacio esté bien recogido para despejar mejor tu mente. Que no te abrume las toallas tiradas por el suelo, la ropa esparcida por el baño, el retrete con la tapa levantada, el espejo sucio… No, no. Mejor tómate un tiempo antes para ordenar bien el baño. No decimos que te pongas los guantes y cojas el estropajo, pero tu mente se relajará más si ve un espacio ordenado y limpio.

Música

Imprescindible. Quizá tengas radio en el baño, aunque muy desgraciadamente los transistores van desapareciendo de las casas, consecuencia de las nuevas tecnologías. Si no tienes radio, siempre puedes coger el portátil y ponerlo bien cerquita de la bañera (cuidado con las distancias, tampoco queremos que se moje) y elijas tú tu lista de reproducción.

Para ello, coge una silla y llévala al baño así podrás tener cerca el ordenador y cambiar de canción si la que suena no te convence. Será ideal que tengas también a mano una toalla pequeña para secarte las manos cada vez que quieras utilizar el ordenador.

Escribir

Sabemos que un baño de espuma crea un ambiente de inspiración, pero lo cierto es que tus dotes de escritora no son para ese momento por una razón lógica: ¿agua y papel? Tu diario que quede en tu mesita de noche y ya escribirás cuando te dispongas a meterte en la cama, el baño es un sitio peligroso para tus folios.

Tiempo

Lo cierto es que no hay una norma establecida, es tu baño y puedes permanecer en él todo lo que se te antoje. Aunque normalmente a los 20-30 minutos ya estarás aburrida o incluso empezarás a coger frío porque el calor del agua habrá desaparecido. Así que si quieres seguir en tu bañera más de 20 minutos, te aconsejamos que vayas retirando agua poco a poco y vuelvas a abrir el grifo por la parte caliente.

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