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Puede que pocos recuerden este detalle: el vínculo entre ellos era tan estrecho que se querían como si fueran de la familia. Es más, Valentino llegó a decir que Anne Hathaway (43) era "como una hija" para él.

Esto explica las lágrimas de la actriz en el funeral del diseñador italiano, fallecido el pasado lunes, 19 de enero, a los 93 años. Rota de dolor, ha sido incapaz de reprimir el llanto.

Vestida de riguroso luto, y ocultando su dolor tras unas gafas de sol negras, la estadounidense ha llegado a la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, en la Plaza de la República de Roma.

Allí se ha celebrado el último adiós al diseñador italiano. Y allí, por una vez, se ha dejado ver no como una estrella de Hollywood, sino como una mujer que ha perdido a uno de sus grandes amigos. Cabizbaja. Y sumamente triste.

Anne Hathaway, con su marido, Adam Shulman, en el funeral de Valentino en Roma. GTRES

El dolor de Anne Hathaway

Hathaway, protagonista de películas como Los Miserables o El diablo viste de Prada, ha viajado hasta la capital italiana junto a su marido, el actor Adam Shulman (44).

Ambos han accedido al interior del templo vestidos de negro y con el semblante serio. La emoción de Anne Hathaway iba in crescendo a medida que se acercaba al templo.

Cuando por fin se encontraba a solo unos pasos de la iglesia no ha podido contener sus emociones. Y es que la sola estampa del escenario ya era, de por sí, conmovedora.

Las calles, abarrotadas de gente. El ambiente, una mezcla entre un silencio solemne y el susurro de quienes, curiosos, se agolpaban en las inmediaciones de la plaza para ver llegar a amigos y seres queridos del mítico diseñador.

Y la iglesia, decorada con flores blancas. Esas que tanto gustaban a Valentino Garavani, escogidas con toda la intención en esta tonalidad: una de las favoritas del modisto junto con su mítico 'rojo Valentino', clave en la identidad de su marca.

Anne Hathaway, en el último adiós a Valentino. GTRES

Valentino, muy unido a Hathaway

La relación entre Anne Hathaway y Valentino Garavani se remonta a dos décadas atrás. Se conocieron en 2005, cuando el italiano y su socio y expareja, Giancarlo Giammetti (83), hicieron un cameo en el rodaje de El diablo viste de Prada.

Tras el rodaje, Anne confesó haberse sentido "deslumbrada" al tratar con ellos en el set. A raíz de aquel rodaje comenzó una amistad que se mantuvo hasta los últimos días de vida del diseñador.

A lo largo de más de dos décadas, el vínculo entre ellos ha sido una mezcla de colaboración profesional y un vínculo casi familiar. Tan bien se llevaban que Hathaway se convirtió en una de las grandes musas de la casa.

También pasó a ser una invitada habitual a sus desfiles de Alta Costura. Y una presencia fija en sus fiestas más exclusivas. Todo aquello era consecuencia de la excelente relación entre ellos. Se entendían a las mil maravillas.

Anne Hathaway, el día de su boda con Adam Shulman, en 2012, con un vestido de Valentino. GTRES

Valentino diseñó su vestido de novia

Valentino la describió públicamente como "una muy buena amiga". Y a alguien a quien amaba como si fuera "una hija". Por eso no sorprendió a nadie que él fuera el elegido para diseñar su vestido de novia en 2012. Fue uno de los trabajos más icónicos de su relación.

Aquella no fue la única ocasión especial en la que compartieron tiempo juntos. Más de una vez, Hathaway fue una de las invitadas más destacadas en eventos privados y públicos del maestro de la costura.

La intérprete ha vestido Valentino en múltiples grandes alfombras rojas. En 2013 protagonizó uno de los looks más comentados de la Met Gala con un vestido vintage de archivo de Valentino. Incluso pidió perdón públicamente al no vestir la firma en los Oscar de ese año, una muestra inequívoca de lo estrecha que era la colaboración.

En 2025 volvió a lucir un Valentino de archivo en los WWD Honors y fue la encargada de presentar un premio a Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti, lo que volvía a situarla como musa e íntima del genio creador.

"Mi querido y apreciado amigo"

Tras su muerte, la artista compartió en sus redes sociales lo que Valentino significaba para ella. "Durante los últimos veinte años, ha sido un honor extraordinario haber conocido, amado y haber sido cuidado por el gran Valentino Garavani", decía en su cuenta de Instagram.

"Era un diseñador querido y de renombre mundial, un titán, pero también era mi querido y apreciado amigo, el que me enviaba flores por mi cumpleaños, el que hizo que mi mundo fuera mucho más agradable", añadía.

Y recordaba que cuando se casó, él se ofreció de inmediato a diseñar su vestido nupcial: "Un gesto tan generoso que aún me emociona".