El millonario noruego Tom Hagen (70 años) ha ofrecido una recompensa de diez millones de coronas, aproximadamente un millón de euros, a quien pueda aportar datos clave para dar con el paradero de su mujer, Anne-Elisabeth Hagen, desaparecida desde el pasado 31 de octubre de 2018.

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El abogado del empresario, Svein Holden, anunciaba así la decisión de ofrecer esa millonaria cuantía para encontrar a la mujer: "Tom Hagen teme que no encuentren a Anne-Elisabeth. Es por eso que hemos decidido dar algunos pasos para averiguar qué le sucedió", explicaba en el programa Åsted Norge del canal TV2.

El empresario, que cuenta con una fortuna que se estima en los 1.500 millones de euros y es una de las 200 personas más ricas de Noruega, según la revista Kapital, trata así de averiguar quién está detrás de la desaparición de su mujer, aunque para la Policía él sigue siendo el principal sospechoso.

Anne-Elisabeth desaparecía el 31 de octubre de 2018. Policía del Distrito Este de Noruega

La iniciativa de ofrecer una recompensa mientras la investigación sigue su curso ha generado críticas de varios exinvestigadores, que consideran que el millonario está boicoteando las pesquisas de la policía noruega. Es lo que defiende el escritor de crímenes Jørn Lier Horst, quien asegura que "Hagen sigue siendo el principal sospechoso y ahora promete diez millones de coronas a cambio de información. Es una forma de filtrar y clasificar qué información llega a la policía y controlar la investigación".

A pesar del recelo levantado, el abogado de Tom Hagen defiende que su cliente "sostiene firmemente que no tiene nada que ver con la desaparición", y añade que "en la situación actual, esta es nuestra mejor oportunidad para proporcionar información adicional sobre quién puede estar detrás de todo esto". Además, el letrado aclara que la oferta de una recompensa "no es una investigación privada. Si recibimos un borrador de información, se contactará a la policía para una mayor investigación".

Anne-Elisabeth Hagen desaparecía el 31 de octubre de 2018. Era el propio Tom Hagen quien alertaba a las autoridades al llegar a su casa a última hora de la tarde y comprobar que su esposa no se encontraba en el domicilio. El empresario encontró manchas de sangre en la alfombra y una nota manuscrita en la cama que ponía "Quiero 10 millones de euros".

Pese a que todo apuntaba a un secuestro, los investigadores se encontraban ante un callejón sin salida cada vez que intentaban seguir las pistas. Además, el supuesto secuestrador nunca hizo llegar pruebas de que Anne-Elisabeth estaba en sus manos.

Tom y Anne-Elisabeth llevaban 49 años casados cuando ella desapareció. dbstatic.no

En un principio, Hagen no estuvo en el punto de mira de los agentes, pues sus empleados confirmaron que había estado todo el día en la oficina, donde a pesar de su avanzada edad le gusta controlar personalmente sus negocios inmobiliarios. Pero en abril de este año el caso daba un giro y el empresario era detenido como principal sospechoso.

Tommy Broske, director de la investigación, afirmó entonces que la desaparición de Anne-Elisabeth "no fue un secuestro, ni hubo negociadores reales, ni negociación real". Según Brokse, "hay indicios de que hubo una voluntad de engañar a los investigadores". No obstante, la falta de pruebas para incriminar al millonario, quien insistió en su inocencia en los interrogatorios, hizo que fuese liberado 11 días después de su arresto.

Un día antes de que el empresario fuese puesto en libertad, la policía noruega detenía a otro sospechoso del caso. Se trata de un hombre de 30 años, cuya identidad no ha trascendido, experto en informática y criptomonedas y vecino del matrimonio Hagen en el distrito de Romerike.

La prensa noruega ha informado de que existen pruebas de que el sospechoso y Tom Hagen tuvieron varios encuentros para hablar sobre actividades comerciales relacionadas con la criptomoneda, una forma de pago en la que, según afirmó Hagen a los investigadores, el supuesto secuestrador le había exigido por correo electrónico nueve millones de euros a cambio de liberar a su mujer. Para los investigadores, este chantaje fue "un acto engañoso y claramente planeado". El informático, sin embargo, fue puesto en libertad dos días después de su arresto.

Actualmente, casi dos años después de la desaparición, nada se sabe del paradero de la esposa del famoso empresario. Un caso que ha generado un gran interés en el país nórdico, donde este tipo de delitos son muy poco comunes.

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