La princesa Zariah junto a su marido, el príncipe Mohamed Bolkiah.
Luto en la Casa Real de Brunéi: muere a los 74 años la princesa Zariah, cuñada del sultán, en un momento convulso en la corte
La hermana de la reina Saleha, una de las damas de mayor rango en el sultanato, ha fallecido sólo tres días después de su cumpleaños.
Más información: De la pena de muerte por lapidación al turismo global: el plan del príncipe Abdul Mateen para lavar la imagen de Brunéi
Difíciles y dolorosas horas las que está viviendo la Casa Real de Brunéi. La Corte ha anunciado el fallecimiento, a los 74 años, de la princesa Zariah, hermana de la reina consorte Saleha y cuñada del sultán Hassanal Bolkiah (80 años).
Su partida se produce en una coyuntura especialmente delicada para la Casa de Bolkiah, que atraviesa un intenso escrutinio mediático tras la reciente decisión del monarca de despojar de sus títulos a la esposa del cuarto heredero al trono.
El deceso de la princesa tuvo lugar el pasado 6 de octubre a las 17:43 horas, según ha confirmado el comunicado oficial del Palacio. Zariah murió tan sólo tres días después de su 74 cumpleaños, como reza el Instagram oficial de la Institución.
Según la nota difundida, la princesa ha partido "dejando atrás una vida de recuerdos preciados y una familia que continuará manteniéndola cerca en sus corazones".
"Durante 56 años, ella y Su Alteza Real compartieron el viaje del matrimonio, criando a su familia y construyendo una vida juntos a través del paso de generaciones. Los años que compartieron seguirán siendo una parte apreciada de la historia de su familia".
Su muerte deja un profundo vacío en la estructura de poder del sultanato, así como también en el núcleo directo de la familia reinante, donde Zariah ocupaba un papel central como nexo entre la alta aristocracia y la línea sucesoria.
Siguiendo de forma estricta los preceptos de la tradición islámica y el protocolo de la corte, los funerales de Estado se celebraron al día siguiente de su fallecimiento.
El cortejo fúnebre, rodeado por todos los honores ceremoniales de la monarquía, se desplazó hasta el Mausoleo Real con la presencia de la cúpula del poder de Brunéi.
Durante las honras fúnebres se llevaron a cabo recitaciones religiosas antes de dar paso a uno de los ritos más solemnes del protocolo palaciego.
La reina Saleha, visiblemente conmovida, participó junto al sultán Hassanal Bolkiah en el vertido del agua ceremonial conocida como Aying Asah-Asahan sobre la tumba de la difunta, un gesto sagrado que posteriormente replicaron otros dignatarios de la dinastía.
Hija de Pengiran Pemancha Pengiran Anak Haji Mohamed Alam -una de las figuras históricas y militares de mayor peso en el país-, la princesa Zariah encarnó como pocas figuras la estrategia matrimonial con la que la dinastía Bolkiah ha preservado su inmensa fortuna.
El 9 de julio de 1970, Zariah contrajo matrimonio con el príncipe Mohamed Bolkiah, hermano menor del sultán y quien ejerció durante décadas como ministro de Asuntos Exteriores de la nación.
El sultán de Brunéi junto a su mujer.
Este enlace creó una singular arquitectura familiar: dos hermanos de la Casa Real -el sultán Hassanal y el príncipe Mohamed- quedaron casados con dos hermanas de sangre -Saleha y Zariah-.
Fruto de su matrimonio nacieron 10 hijos -cinco príncipes y cinco princesas-, entre los que destacan el príncipe Abdul Qawi y la princesa Tengku Amalin, emparentada a su vez con Casas Reales de la vecina Malasia.
Convulso momento
La muerte de la princesa Zariah coincide con un período de profunda agitación y tensión dentro del Palacio.
Apenas unos meses antes, el sultán Hassanal Bolkiah sacudió los cimientos de la institución al ordenar la retirada inmediata de todos los títulos y dignidades a la princesa Pengiran Raabi'atul Adawiyyah, esposa del príncipe Abdul Malik, cuarto en la línea de sucesión al trono.
Aquella drástica resolución, transmitida por la televisión estatal sin explicaciones pormenorizadas, se justificó oficialmente por comportamientos considerados "inapropiados" que habrían menoscabado el prestigio de la Corona.
En este delicado clima, la despedida con honores a la princesa Zariah devuelve momentáneamente la unidad a la dinastía reinante en torno al duelo por una de sus mujeres más influyentes.