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Tras disfrutar de cuatro días de navegación y ambiente náutico en las regatas de Sanxenxo, Juan Carlos I (88 años) ha puesto rumbo a Francia para sumar un nuevo hito a su trayectoria.

El monarca emérito ha recibido este domingo el Premio Saint-Simon por su libro de memorias, Reconciliación, una obra autobiográfica escrita a cuatro manos junto a la historiadora gala Laurence Debray.

Durante la emotiva ceremonia celebrada en la localidad de La Ferté-Vidame, al oeste de París, el padre de Felipe VI (58) ha presentado el volumen como un "último legado" dirigido a todos los españoles, aprovechando la ocasión para reafirmar sus raíces y su sentido de pertenencia a España a pesar de su residencia habitual en Abu Dabi.

Juan Carlos I: "Este premio me consagra en la categoría de aquellos hombres que optan por dar testimonio en lugar de guardar silencio" EFE / EP

"Recibir este galardón es un honor que me conmueve profundamente. Lo recibo con mucha gratitud por mí, pero también para esa España que tanto amo y a la que, viva donde viva, perteneceré siempre. Gracias", ha proclamado en un discurso pronunciado en un perfecto francés.

El enclave del acto guardaba una estrecha vinculación histórica con el duque de Saint-Simon, el célebre memorialista de la corte de Luis XIV que da nombre a este prestigioso reconocimiento literario creado en 1975.

La infanta Elena ha viajado a París para acompañar a su padre. EFE

Arropado por su familia en Francia

En esta cita tan especial, el emérito ha estado rodeado por una nutrida representación de su círculo íntimo. Un total de seis mujeres que son clave en su entorno más próximo.

La infanta Elena, junto a su sobrina, Irene Urdangarin. GTRES

Su hija, la infanta Elena (62), ha viajado hasta el país vecino acompañada por sus nietas Victoria Federica de Marichalar (26) e Irene Urdangarin (21).

También han querido estar presentes en el homenaje otras mujeres de gran relevancia en la vida del Rey: su sobrina María Zurita (50), su ahijada Adélaïde d’Orléans y la autora de sus memorias, Laurence Debray, con la que mantiene una estrecha relación de amistad.

Irene Urdangarin y Victoria Federica. GTRES

Al acto no han faltado tampoco personalidades del ámbito de las artes y las letras y rostros bien conocidos como la historiadora y aristócrata francesa Amelie de Borbón y Parma, o Álvaro y Antonella de Orleans-Borbón.

Estos dos últimos pertenecen a una de las ramas más influyentes de la nobleza hispano-francesa (la Casa Real de Orleans-Borbón) y son figuras muy cercanas a la familia real española.

La infanta Elena, Irene Urdangarin y Victoria Federica han arropado al rey Juan Carlos en la entrega del premio. GTRES

La única ausencia destacada entre sus hijas ha sido la de la infanta Cristina (61), quien no ha podido acudir al encontrarse realizando un viaje de cooperación internacional.

Juan Carlos I ha recibido la distinción de manos del escritor y miembro de la Academia Francesa Marc Lambron, tras la decisión unánime del jurado, que calificó el texto como un "testimonio excepcional".

Se trata del segundo galardón que sus memorias cosechan en territorio francés, tras alzarse el pasado mes de abril con el Premio Especial del Jurado del Libro Político en la Asamblea Nacional.

El rey Juan Carlos I en París, junto a Laurence Debray (a su izquierda) y la historiadora francesa Amélie de Borbón-Parma. GTRES

Un testimonio "antes que callar"

Durante su intervención, el exjefe del Estado ha querido reflexionar sobre los motivos que le llevaron a romper su silencio y plasmar sus vivencias sobre el papel, asumiendo los riesgos de la exposición pública.

Victoria Federica. GTRES

"Este premio me consolida en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que callar. Es una elección más temeraria que sensata la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad", ha subrayado.

"Aquí estoy, gracias a vosotros, investido como rey memorialista. Una categoría bastante poco común y que faltaba entre mis numerosas condecoraciones", añadía.

El rey Juan Carlos ha recibido el Premio Saint-Simon por sus menorias. EFE

Asimismo, ha trazado un paralelismo entre su retiro en los Emiratos Árabes Unidos y la etapa final del propio duque de Saint-Simon, quien redactó sus recuerdos tras retirarse de la vida cortesana.

"Necesité la distancia y la tranquilidad que me brindaba esta nueva tierra de acogida para replantearme mi destino. Entre dudas y heridas, pero muy lejos de la amargura, decidí hacer un último legado a los españoles: escribir mi parte de verdad, con autenticidad y sinceridad", ha explicado.

Juan Carlos I presenta sus memorias como legado y admite: "Fue más temerario que prudente". EFE

El monarca ha cerrado su intervención recordando su vínculo afectivo con el país galo y su lengua, a la que definió como su primer idioma y actual lengua de escritura.

Un emotivo broche de oro para una obra que, tras ser editada en Francia y España, continúa su recorrido internacional con su reciente traducción al árabe.