Publicada

Sarah Ferguson (66 años) ha desaparecido en las últimas semanas de la escena pública mientras crece la presión mediática por sus viejos lazos con Jeffrey Epstein.

Los tres millones de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso del pedófilo han dejado constancia de la estrecha amistad que la ex duquesa de York mantenía con el millonario.

Su paradero hasta ahora es una incógnita, aunque según han publicado algunos medios británicos, la que fuera mujer de Andrés Mountbatten (65) habría disfrutado de unos días en los Alpes franceses con unos amigos antes de mudarse a los Emiratos Árabes.

También habría pasado por Doha (Catar), donde ha estado con su hija Eugenia (35), que trabaja como directora en la galería Hauser & Wirth.

Lo que es seguro es que está fuera de Reino Unido y sus planes empiezan a aclararse. Ferguson prepara un regreso calculado, distanciándose de su enmarido y tratando de reconstruir su imagen pública y sus fuentes de ingresos, como ha informado el Daily Mail.

Sarah Ferguson y el príncipe Andrés. GTRES

Su silencio no es simple ausencia, sino una estrategia de supervivencia tras la publicación de nuevos correos y documentos que la vinculan de forma más profunda con el financiero condenado.

A diferencia de las princesas Mette-Marit (52) y Sofía de Suecia (41), la que un día fuera nuera de la mismísima Isabel II no ha entonado el mea culpa. Y no se sabe si lo hará. De momento, está buscando un nuevo equipo de relaciones públicas para que la ayude con su vuelta.

¿Dónde vivirá?

Muchas incógnitas plantea su regreso a Inglaterra. La primera y una de las más importantes es dónde vivirá. Sarah Ferguson ha compartido hogar con Andrés durante casi 30 años, a pesar de ya no ser marido y mujer.

La expareja bien avenida residía en Royal Lodge, en Windsor, hasta que las últimas revelaciones del 'caso Epstein' obligaron a ambos abandonar la residencia. Al expríncipe Andrés se le vio abandonando la casa en la oscuridad de la noche hace unas semanas.

Su nueva vivienda se encuentra en Sandringham en Norfolk. De ella no hubo imágenes. La última aparición de la que se tiene noticia corresponde a su aparición familiar en el bautizo de su nieta Athena Mapelli Mozzi en el Palacio de St James, en Londres, en diciembre de 2025.

Royal Lodge, en Windsor. GTRES

Fuentes cercanas a Sarah Ferguson han revelado a la prensa británica que la madre de Beatriz y Eugenia no ha pedido una nueva propiedad real ni privilegios especiales, y que está “evaluando varias opciones”, incluyendo la compra o alquiler de una vivienda en el área de Windsor para establecer una base propia.

La posibilidad de instalarse con alguna de sus hijas tampoco se descarta. La princesa Beatriz comparte con su marido, el promotor inmobiliario de lujo Edoardo Mapelli Mozzi, y sus dos hijas, Sienna y Athena, una casa con seis dormitorios ubicada en los Cotswolds.

En esta zona, que se encuentra a unos 150 kilómetros de Londres, tienen casa rostros tan conocidos como el matrimonio Beckham, la presentadora estadounidense Ellen DeGeneres (67), la actriz Kate Winslet (50), la modelo Kate Moss (51), la diseñadora Stella McCartney (54), la actriz y modelo Liz Hurley (60), el músico Damien Hirst (60) y el actor Hugh Grant (65).

Sarah podría ocupar una pequeña propiedad anexa a la de su hija, en la misma parcela de campo, que cuenta con un dormitorio.

Fuente de ingresos

La siguiente duda que planea sobre la ex duquesa de York es cuál va a ser su medio de vida. De hecho, su vuelta a Reino Unido estaría más cerca precisamente por este motivo. Y es que Ferguson ya habría comentado a sus más íntimos que necesita dinero, sobre todo ahora con el cierre de su entidad benéfica Sarah’s Trust.

La fundación, creada en 2020 para apoyar proyectos dirigidos a mujeres, niños y comunidades vulnerables en todo el mundo, comunicó que la decisión se tomó “con pesar” tras “varios meses” de deliberaciones.

Otras organizaciones también han retirado su apoyo a la ex de Andrés por su implicación en los asuntos de Epstein. No queda otro que encontrar la manera para relanzar su carrera.

Sarah Ferguson con la princesa Beatriz de York. GTRES

Entre sus preocupaciones, por supuesto, también están sus hijas, quienes han sido enredadas en la telaraña de sus padres con el pedófilo. Un hecho que ya habría empezado a tener consecuencias para las princesas, cuyos nombres han sido borrados de algunas alfombras rojas y eventos de caridad.

El gran interrogante de todos, en cambio, es si la opinión pública permitirá esa reconstrucción. Su futuro dependerá de cómo gestione su retorno: cuán lejos se sitúe de Andrés, cuán sincera y completa sea su explicación sobre Epstein y cuánto apoyo reciba de sus hijas y de un entorno profesional renovado.

Aunque su relación con Epstein sea preocupante lo cierto es que ella no ha sido acusada de ninguna actividad criminal, a diferencia de su exmarido.