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En la mañana de este martes, 3 de febrero, Marius Borg Høiby (29 años), hijastro del futuro Rey de Noruega, se sentará en el banquillo del Tribunal del Distrito de Oslo. El joven se enfrenta a un total de 38 cargos.

Durante el juicio no estarán presentes ni su madre, Mette-Marit (52), ni su padrastro, el príncipe Haakon (52). Sin embargo, según ha trascendido en la prensa noruega, ambos, acompañados de su hija, Ingrid Alexandra (22), han visitado a Marius Borg horas antes del juicio

En la noche de este lunes, 2 de febrero, se desplazaron hasta un hospital del este de Noruega donde se encontraba el joven. Según informa VG, el hijo mayor de Mette-Marit fue trasladado a este centro, en el que ha sido examinado por un médico.

Dicho medio ha respaldado su información con una fotografía de la Familia Real en la puerta del hospital.

Una imagen que se ha producido poco después de que un juzgado de Oslo dictara prisión preventiva de cuatro semanas para Marius Borg, detenido el pasado domingo, día 1, acusado de agresión, amenazas con arma blanca e incumplimiento de una orden de alejamiento.

Se trata de un gesto de carácter privado, pero con enorme repercusión pública, por tratarse del hijo mayor de la princesa heredera, fruto de una relación anterior a su matrimonio con Haakon.

La visita, además, ha tenido lugar en un contexto de máxima tensión, con el país pendiente de los detalles del caso y con la Casa Real intentando mantener un equilibrio entre el apoyo familiar y la distancia institucional.

Que acudan los tres -el heredero, su esposa y la futura Reina- a acompañar a Marius en el hospital, a pocas horas de que se siente en el banquillo, subraya que, en la intimidad, sigue siendo ante todo un hijo y un hermano.

Hasta el momento, ni la abogada defensora de Marius, Ellen Holager Andenæs, ni la Casa Real se han pronunciado al respecto.

Marius Borg Høiby en una imagen de archivo. Gtres

Marius está acusado de 38 delitos. Entre ellos cuatro casos de violaciones a distintas parejas mientras dormían, seis de conducta sexual vejatoria, y otros de agresiones, amenazas, drogas, daños, alteración del orden público y de tráfico.

Cuando fue imputado el pasado junio, la lista de delitos era de una veintena, que aumentó a 32 al hacerse pública la acusación en agosto y a 38 hace unos días, tras nuevos interrogatorios y registros.

"Se trata de actos muy graves que pueden dejar huella y destruir vidas. La pena máxima para los delitos mencionados en la acusación es de cárcel de hasta diez años", dijo el pasado 18 de agosto el fiscal, Sturla Henriksbø.

El joven, que ha admitido tener problemas con el alcohol y otras drogas, además de padecer problemas psíquicos, ha reconocido solo los delitos de violencia contra una mujer, amenazas a un hombre y haber transportado varios kilos de marihuana hace seis años.

La Familia Real noruega y Marius Borg en un acto institucional. Gtres

Más de una decena de personas figuran como agraviadas, entre ellas varias exparejas del joven, como las influencer Sophie Elise Isachsen, Caroline Nitter y Anniken Jørgensen y la actriz Mia Gundersen.

Un juicio sin precedentes

El juicio contra Marius Borg se prolongará durante unas siete semanas, hasta mediados de marzo. Es uno de los procesos más mediáticos que se recuerda en el país.

Cerca de 200 periodistas se han acreditado para seguir cada detalle de un caso que ha puesto en el foco no solo al acusado, sino también a la a la monarquía noruega.

La expectación es tal, que el tribunal ha habilitado entradas diferentes para Marius, las víctimas y los profesionales implicados, con el objetivo de proteger la intimidad de las partes y mantener el orden.

La Casa Real, en jaque

Desde hace meses, el príncipe Haakon se mueve en una línea finísima entre su papel de padre y padrastro y su responsabilidad como figura institucional.

En una declaración poco habitual, ya dejó claro que ni él ni la princesa Mette-Marit tienen intención de estar presentes en la sala durante el juicio y que la Casa Real no comentará el desarrollo del proceso, subrayando que Marius, al no formar parte de la monarquía, es un ciudadano como cualquier otro, con los mismos derechos y obligaciones.

Marius Borg junto a Mette-Marit y Haakon de Noruega en una imagen de archivo. Gtres

La visita al hospital, sin embargo, remarca la vertiente más humana de esta historia: los padres que acompañan a su hijo previo a una experiencia judicial que puede acabar con una condena severa y en prisión.

Aunque Marius no forma parte de la Casa Real ni tiene título, es evidente que la monarquía noruega vive la peor crisis de su historia, alimentada en los últimos días por nuevas informaciones que vinculan a la princesa Mette-Marit con Jeffrey Epstein.