Son tiempos difíciles para la Casa de Glücksburg, que se ha visto envuelta, sin pretenderlo, en un escándalo que llega por partida doble y ha hecho tambalear sus cimientos.
La princesa heredera Mette-Marit complica el futuro de la Corona noruega al verse implicada en dos asuntos turbios de gran calado: por una parte,su relación con el pederasta Jeffrey Epstein y, por otro, el juicio que comienza este 3 de febrero contra su hijo, Marius Borg, que promete ser uno de los más mediáticos de la historia del país.
Aunque el joven no pertenece a la Casa Real —es el hijo que la esposa de Haakon aportó al matrimonio fruto de una relación anterior— sí es miembro de la familia de los futuros monarcas de Noruega, así que el caso afecta a la institución irremediablemente.
Los príncipes herederos con Marius Borg, en una foto de archivo.
Y es grave: el joven de 29 años enfrenta nada menos que 38 delitos penales, por cuatro violaciones, varios episodios de violencia y maltrato a sus exparejas, agresiones sexuales, amenazas, vandalismo y narcotráfico.
Menos de 48 horas antes de que diera comienzo el proceso, era detenido y acusado de agresión, amenazas con arma blanca e incumplimiento de una orden de alejamiento. La policía solicitaba cuatro semanas de prisión preventiva por riesgo de reincidencia y el juez lo concedía enviándole a la cárcel.
"El tribunal considera que existen motivos razonables para sospechar de los tres cargos de la acusación. Por lo tanto, es más probable que el acusado sea culpable que inocente según los cargos", ha dicho.
En medio de este clima tan tenso e inédito, Mette-Marit confirma que no estará presente en el tribunal y mantiene silencio respecto al proceso, aunque saber que su primogénito está encerrado ha sido un varapalo.
El príncipe heredero sí tomaba las riendas de la situación hace unas semanas para dar un comunicado claro por parte de ambos: "Pensamos mucho en todas las partes involucradas en este asunto. Esto les afecta a ellos, a sus familias y a quienes los aman. Nos preocupamos por ellos. Sabemos que muchos de ustedes están pasando por un momento difícil".
"Al mismo tiempo, es positivo saber que vivimos en un Estado de derecho. Estoy seguro y confío en que los responsables del juicio trabajarán para garantizar que se lleve a cabo de la manera más ordenada, correcta y justa posible", añade.
Hay que recordar que la princesa se ha visto envuelta en la escalada de destrucción de su hijo mayor e, incluso, se la ha acusado de encubrir de algún modo sus acciones y de utilizar su posición para minimizar las consecuencias de sus actos. Sobre esto sí se pronunció en su día, defendiéndose de lo que considera bulos.
"Quizá lo que más me molesta es que me critiquen por cómo lo hemos gestionado como padres, que no nos lo hayamos tomado en serio. Eso ha sido duro. También que me acusaran de cosas tan graves, algo que, por supuesto, no he hecho", ha dicho, hablando, además, en plural, lo que vincula de forma directa a Haakon.
El futuro rey de los noruegos quiere a Marius como un hijo, pues prácticamente lo ha criado. "Él no forma parte de la Casa Real y, en ese sentido, es libre. Le queremos, ya que es una parte importante de nuestra familia. Es ciudadano de Noruega y, por ello, tiene las mismas responsabilidades que todos los demás, pero también los mismos derechos", ha dicho.
El actual monarca, Harald de Noruega, tampoco ha podido mantenerse al margen, porque la gravedad de las acusaciones y el revuelo mediático —hay 190 periodistas acreditados para cubrir el juicio— tiene consecuencias en la imagen pública de la monarquía.
A sus 88 años, y aunque no ha hablado de abdicación, el clima existente pone piedras en el camino hacia una pronta cesión del trono al actual heredero.
Los reyes Harald y Sonia, con Haakon, Mette-Marit y sus dos hijos en común.
El futuro inmediato de la Corona se presenta complicado: el juicio durará hasta el 13 de marzo y se piden al menos 10 años de prisión para Borg. En este contexto, Mette-Marit podría convertirse en reina consorte con un hijo encarcelado; algo inédito hasta el momento en las monarquías europeas.
Resulta poco probable que esto afecte a la sucesión, pero no es una situación ni cómoda ni deseable para nadie en instituciones que exigen un comportamiento ejemplar, como lo es la monarquía.
Correos y encuentros con Epstein
Pero las malas noticias vienen de dos en dos para los Glücksburg. La princesa Mette-Marit vuelve a ser la piedra en el zapato de la Casa Real, esta vez por su vínculo con Jeffrey Epstein. En la desclasificación masiva de los documentos del caso de este condenado por prostitución de menores y abuso ha salido su nombre más de 100 veces.
Se trata de un buen número de emails que muestran una relación muy cercana entre ellos, incluso con comentarios que podrían interpretarse como flirteo, en un periodo comprendido entre los años 2011 a 2014.
Para muestra, un botón, en 2012, el fallecido magnate escribe a la princesa y le dice: "Estoy cazando esposa. París está resultando interesante, pero prefiero a las escandinavas".
La respuesta de ella es la siguiente: "Helado. Nevó ayer. París es bueno para el adulterio. Las escandinavas son mejor material de esposa. Pero, claro… ¿Quién soy yo para hablar?".
Hay más: los papeles demuestran encuentros en persona, como un viaje que hace la royal a la residencia de Epstein en Florida, en 2013.
El escándalo tras el descubrimiento de este material —también ha vuelto a verse afectado en él el príncipe Andrés de Inglaterra con nuevas fotos— ha hecho que la princesa noruega se vea obligada a dar explicaciones otra vez.
"Debo asumir responsabilidad por no investigar mejor el trasfondo de Epstein y por no darme cuenta lo suficientemente rápido de la clase de persona que era. Me avergüenzo. Quiero expresar mi profunda empatía y solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Jeffrey Epstein", expresa en su comunicado.
A decir verdad, no es la primera vez que Mette-Marit debe pronunciarse al respecto. En 2019, el diario DN ya reveló datos de su amistad con el empresario, cuyos tentáculos se extienden aún después de fallecido salpicando a muchos personajes públicos. A la princesa Sofía de Suecia también se la ha relacionado con él.
Entonces dio algunos datos de cómo se habían conocido, a través de amigos comunes, y aseguró: "Nunca habría tenido nada que ver con Epstein si hubiera sido consciente de la gravedad de sus actos criminales. Debería haber investigado más a fondo su pasado, y lamento no haberlo hecho".
Empieza, pues, una temporada difícil para Harald de Noruega, que el próximo 21 de febrero cumple 89 años. Aunque su edad y sus problemas de salud hacen que su posible abdicación se torne en un tema recurrente, él insiste en que prestó "un juramento al Parlamento y es de por vida". Es decir, que no dejará la corona hasta que muera.
La opción B no se presenta como idónea en este momento. Los príncipes herederos están en el ojo del huracán; la segunda en la línea de sucesión al trono, Ingrid Alexandra, sólo tiene 22 años; el tercero, Sverre Magnus, acaba de cumplir 20; y la cuarta, la princesa Marta Luisa, mantiene sus derechos dinásticos, pero renunció a sus deberes reales.
Así pues, tal y como prevé la constitución del país escandinavo, llegado el caso Haakon ejercerá la regencia hasta que llegue su momento... y el de Mette-Marit como consorte.
