El pasado martes, 16 de febrero, saltaron todas las alarmas en el palacio de Buckingham. El duque de Edimburgo (99 años) hizo saber a los médicos de la corte que se "sentía mal" e inmediatamente fue trasladado al prestigioso hospital King Edward VII como "medida de prevención". El último comunicado real ha anunciado que tras más de una semana ingresado, el esposo de la reina Isabel II (94) deberá permanecer en el centro de salud "algunos días más".

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Felipe de Edimburgo, aquejado por una infección, está continuamente atendido y controlado por el personal del hospital. Y es que el King Edward VII no es un hospital al uso, ya que se trata de una organización muy exclusiva que está ligada a la realeza y a las Fuerzas Armadas desde su creación en 1899. Con solo 56 camas, el centro ofrece una atención absolutamente personalizada por los líderes en cuidados de enfermería y salud.

Pero no solo sus médicos son los número uno en su ámbito. Los chefs que se encargan de las comidas de los pacientes también son los mayores expertos en su campo. "Si aún no ha probado la comida en el Hospital King Edward VII, puede ser difícil imaginar lo buena que es", expresa la web oficial del centro.

Los prestigiosos chefs del hospital King Edward VII.

La alimentación en el exclusivo hospital nada tiene que ver con la imagen que se tiene de la habitual comida de estos lugares, la propuesta del King Edward VII es más propia de un hotel de lujo. "Toda nuestra comida es preparada en el lugar por nuestro jefe de cocina Mark Heard y su experimentado equipo, utilizando solo los ingredientes más frescos. Con un menú que cambia a diario y satisface todos los requisitos dietéticos (incluidas las opciones para diabéticos, sin gluten, halal y kosher), tendrá muchas opciones para elegir al pedir su desayuno, almuerzo y cena de tres platos", detalla el centro.

Cada comida ser entrega en la habitación privada para que el paciente la disfrute en paz y ayude a su recuperación. Los menús son de calidad suprema y con opciones casi infinitas para que los enfermos se deleiten con su comida. Disfrutan de "un desayuno continental e inglés completo, con una selección de productos matutinos caseros, como las famosas conservas del chef"; después "un almuerzo ligero: un menú posterior a la operación que le ayuda suavemente a recuperar el apetito"; otro "almuerzo: una excelente selección de opciones frías y calientes para aquellos con apetito, incluidas sopas caseras frescas". Para finalizar el día, "la cena diaria: un extenso menú de cena de tres platos". Por otro lado, siempre pueden contar con un catálogo de sándwiches y por supuesto, como buen hospital inglés, se sirve a las cinco en punto el té con pastel tanto para los pacientes como para sus familiares e invitados de forma gratuita.

Algunos de los suculentos platos que prepara el centro hospitalario para sus pacientes.

Mezcla de lujo y beneficencia

Cuando un paciente llega a las puertas del King Edward VII recibe la ayuda de un profesional que le recibe para bajar del coche y ayudarle a portar las bolsas, maletas o enseres que tenga. Lo acompaña hasta su habitación y le ofrece alguna bebida para que su llegada sea amena. Ya nada más llegar, el hospital atiende con todos los lujos a sus reputados pacientes.

A pesar del actual estatus de lujo que rodea al hospital actualmente, la historia del centro tiene unos orígenes muy humildes y de gran trabajo por parte de dos hermanas que solo querían ayudar a los más necesitados. Así se puede leer en la biografía del hospital.

Una paciente a la llegada al hospital.

"Nuestro compromiso con la atención excepcional a los pacientes se remonta a 1899, cuando las hermanas Agnes y Fanny Keyser se dedicaron a sí mismas y a su hogar a cuidar a los oficiales enfermos y heridos que regresaban de la Segunda Guerra de los Bóers. Bajo el firme liderazgo de la hermana Agnes, su hogar en Keyser, 17 Grosvenor Crescent, Belgravia, continuó como un hospital para oficiales después de la guerra, estableciendo el modelo para el alto nivel de atención personalizada de nuestra institución. Gracias al arduo trabajo de las hermanas, el rey Eduardo VII se convirtió en su primer patrocinador y recibió el generoso apoyo del público. Hoy en día, sigue siendo el hospital elegido por cualquiera que busque el mejor tratamiento médico privado en Londres".

Por esos orígenes centrados en la ayuda social, el centro detalla que "el hospital es una organización benéfica. Prosperamos con un espíritu de filantropía, con generosas donaciones que nos mantienen a la vanguardia de la atención médica y nos permiten brindar el mejor servicio a nuestros pacientes". Entre sus pacientes más comunes se encuentran los colectivos más expuestos al dolor: "Nuestra conciencia caritativa nos mantiene dedicados a brindar los más altos niveles de atención subsidiada a los Veteranos de las Fuerzas Armadas".

[Más información: Se desvela el motivo del ingreso hospitalario del Duque de Edimburgo]