Desde que Felipe de Borbón (52 años) y Letizia Ortiz (47) se dieran el 'sí, quiero' el 22 de mayo de 2004 han mantenido a rajatabla el concepto de lo que para ellos son sus vacaciones privadas. Durante los primeros días de agosto de cada año los actuales reyes de España se lucen, se exhiben, posan en el palacio de Marivent, en la Almudaina y en el Real Club Náutico de Palma. Pero llegado el momento, -su momento- se evaporan.

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Nunca jamás nadie ha podido confirmar a ciencia cierta dónde desconectan Felipe y Letizia del estricto protocolo que les exige el cargo. Ahora, 16 años después de la boda que cambió el rumbo de España, se han conocido cuáles fueron los destinos que el entonces heredero al trono y su esposa eligieron para sus primeras vacaciones privadas: su idílica luna de miel.

42.000 kilómetros de viaje

Felipe y Letizia en una de sus paradas de su luna de miel, Petra (Jordania). Gtres

Este domingo, The Telegraph ha desvelado los paradisíacos lugares a los que viajaron Felipe y Letizia para celebrar que ya eran marido y mujer. Una honeymoon de ensueño que duró algo más de dos meses, de mayo a agosto, en la que recorrieron un total de 42.000 kilómetros y que costó casi 500.000 dólares. Según el citado medio, el periplo fue pagado a medias entre el rey Juan Carlos (82) y su íntimo amigo Josep Cusí, un empresario naviero que desembolsó 269.000 de los 467.500 dólares que costó el total del viaje. 

En el mismo mes de su boda, Felipe y Letizia viajaron desde Madrid hasta Ammán, capital de Jordania. Allí no solo disfrutaron de las maravillas que ofrece el Reino hachemí sino que además fueron agasajados por el príncipe Hamzah y la princesa Noor que se casaban justo en esas fechas. Al quinto día, viajaron hasta Petra y después a Ágaba. Fue precisamente en la Ciudad Rosa del desierto jordano donde la prensa tomó las últimas instantáneas de Letizia y Felipe como dos turistas más. Desde ahí, ni rastro.

Felipe y Letizia en la Ciudad Perdida de Petra en mayo del año 2004. Gtres

A continuación, los entonces príncipes de Asturias viajaron hasta Camboya y luego a las islas Fiyi donde gozaron con las arenas blancas de sus playas y las cristalinas aguas del Pacífico. Para asegurarse de que nadie sospechase de su llegada y su presencia allí, Felipe y Letizia se registraron en los hoteles bajo el pseudónimo de señor y señora Smith. Un "alias poco imaginativo" -según el periódico inglés- y que hace alusión directa a la película Mr. and Mrs. Smith -en español Sr. y Sra. Smith- protagonizada por Brad Pitt (56) y Angelina Jolie (45), donde precisamente nació su amor. 

Brad Pitt y Angelina Jolie en una escena de 'Sr. y Sra. Smith'.

El filme, dirigido por Doug Liman y escrito por Simon Kinberg, cuenta la historia de John y Jane Smith, un matrimonio que conoce perfectamente las fortalezas y las debilidades de su pareja, excepto una. Quizá la más importante. Ambos son asesinos a sueldo que trabajan para diferentes empresas y como sicarios, paradójicamente, se les ha asignado matar al otro. 

La que en apariencia es la pareja perfecta -son insultantemente bellos y con éxito laboral- viven en una espectacular casa colonial del renacimiento en las afueras de la ciudad, apartados del mundanal ruido, en su particular 'palacio'. Para salvaguardar las apariencias, el señor y la señora Smith sociabilizan con sus vecinos, tan ricos como ellos, en fiestas exclusivas y eventos de la élite. 

Wakaya Club & Spa por 33.000 euros

Los recién casados Felipe y Letizia pernoctaron en el hotel más exclusivo de Fiyi, uno de los más caros del mundo. Se trata del complejo Wakaya Club & Spa. Tal y como consta en su sitio web, el exclusivo espacio está compuesto por dos villas y diez suites de lujo situadas en plena selva tropical y rodeado de arrecifes de coral. Entre sus ilustres huéspedes se encuentran Pierce Brosnan (67), Russell Crowe (53), Nicole Kidman (53) o Bill Gates (64), uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo. 

Wakaya Hotel Resort en las islas Fiyi.

Pese a la discreción que el entonces príncipe de Asturias buscaba, no tuvo problemas a la hora de dejar una reseña de despedida cuando abandonaron el hotel, cuya factura ascendió a los 33.000 dólares. "¡Qué paraíso tan maravilloso y remoto! Pasamos un tiempo espléndido aquí, lejos de la realidad ocupada y tan bien tratado por su personal siempre sonriente... ¡Una parte muy especial de nuestra luna de miel! Nuestros mejores deseos para todos en Wakaya", firmaron Felipe y Letizia, incluso con el título de príncipes de Asturias.

El diario británico que sostiene tener en su poder los documentos que confirman todos estos gastos, informa, además, de que los recién casados siguieron reservando y acudiendo a hoteles de lujo en otras etapas de su luna de miel. Desde el Raffels Le Royal en Phonom Penh hasta el Sheraton Denarau, un exclusivo resort ubicado literalmente frente al mar, a pie de playa. De ahí continuaron a Samoa, California y México. 

Una nueva bomba en Zarzuela

El rey Felipe junto a su padre, el emérito Juan Carlos. EFE

Esta bomba informativa que estalla una vez más dentro de Zarzuela y que hace tambalear los cimientos del palacio se suma a las polémicas que han manchado la imagen de la institución en los últimos meses. El pasado 8 de junio se conoció que la Fiscalía del Tribunal Supremo había comenzado a investigar el papel del rey Juan Carlos por unas presuntas comisiones abonadas por la adjudicación a empresas españolas de las obras del AVE a La Meca.

En marzo, en pleno estado de alarma decretado por el Gobierno por la grave crisis del coronavirus, el rey Felipe VI anunciaba que renunciaba a la herencia de su padre "que personalmente le pudiera corresponder" y que el rey Juan Carlos dejaría de percibir la asignación fijada en los Presupuestos de la Casa Real.

La decisión del jefe del Estado vino provocada tras conocerse que su progenitor se encontraba envuelto en nuevas irregularidades financieras. En esta ocasión, por dos cuentas offshore. La primera, Lucum, que custodiaba una cantidad de 100 millones de dólares (unos 65 millones de euros) que Arabia Saudí supuestamente habría pagado a Juan Carlos por mediar en la contratación del AVE a la Meca. La segunda, Zagatka, se utilizaba, presuntamente, para pagar viajes del emérito. Felipe VI aparecía como beneficiario único en ambas

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