La princesa Mako de Japón (26 años), nieta mayor del emperador nipón Akihito (84), ha pospuesto la boda con Kei Komuro (26), un antiguo compañero de la universidad. La ceremonia se ha atrasado hasta 2020 debido a la "falta de preparación". 

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Se suponía que la pareja se comprometerían oficialmente en una ceremonia tradicional, llamada Nosai no Gi, el 4 de marzo, algo similar a una pedida de mano que se hace como una promesa de matrimonio ante los padres de ella. Posteriormente, pasarían por el altar el 4 de noviembre (una fecha que se anunció hace tres meses). Sin embargo, la princesa ha asegurado a través de la agencia Kyodo que esta decisión se debe a la "falta de tiempo" para hacer las preparaciones suficientes.  

Este compromiso ha sido muy seguido tanto fuera como dentro de su país, y es que este romance tiene todos los ingredientes de un cuento de princesas. Para contraer matrimonio Mako ha renunciado a perder sus derechos y deberes como miembro de la familia imperial nipona ya que su prometido es un plebeyo, cumplimento así una controla ley de esta institución que se aplica a las mujeres.

Una decisión apresurada

La princesa también aseguró a la agencia que informó de esta decisión al emperador y a la emperatriz Michiko, quienes han mostrado respeto por la decisión. "En mayo pasado hubo informes inesperados sobre nuestro compromiso", añadió, "creemos que hemos apresurado varias cosas". 

La princesa Mako saludando a la prensa. Gtres.

En este sentido, quiso poner de relieve la importancia que para ella tiene pasar por el altar. "Debo pensar sobre el matrimonio de manera más profunda y concreta, y dar el tiempo suficiente para preparar nuestro matrimonio, y lo que viene después del matrimonio". Aseguraron que la decisión se ha tomado por la "inmadurez" de la pareja y lamentan la situación. "Sentimos mucho pesar por causar un gran problema y una carga adicional para quienes nos han apoyado voluntariamente", dijo.

Asimismo, la princesa afirmó que quería posponer el matrimonio y otros eventos relacionados hasta 2020, ya que terminen sin problema una "serie de ceremonias importantes para la familia imperial", una referencia clara a la abdicación planificada del emperador el 30 de abril de 2019. 

La princesa y Kei Komuro se conocieron en la universidad donde ambos estudiaron al oeste de Tokio. En 2012 se produjo el primer acercamiento después de que los dos participaran en una sesión de orientación para estudiar en el extranjero, tal y como contó la propia Mako. 

En ese momento la pareja vivió un flechazo y es que comenzaron a salir antes de irse al extranjero, y ya en diciembre de 2013 el joven ya le pidió en matrimonio, a lo que la princesa contestó un rotundo sí. 

Ninguna relación con la disputa financiera familiar

Además de aclarar todos estos detalles, la pareja ha querido dejar constancia que esta decisión no ha tenido nada que ver con las recientes informaciones publicadas por los medios japoneses sobre una disputa financiera entre la madre de Komuro y su expareja. 

La familia real japonesa. Gtres.

El informe publicado revela que la educación del joven, que costó unos 4 millones de euros, fue sufragados por la ex pareja de la madre. Pero Takahary Kaji, un funcionario de la Agencia de la Casa Imperial, ha querido recalcar que el atraso de la boda no ha tenido nada que ver con este informe, y que "la intención de casarse de los dos no ha cambiado en absoluto".

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