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Tras décadas al frente de los informativos, Pedro Piqueras ha encontrado en Altea el lugar perfecto para disfrutar de una vida mucho más tranquila. El periodista lleva muchos años vinculado a esta localidad de la Costa Blanca y, tras su retirada de la televisión, ha decidido convertirla en su refugio.

De hecho, él mismo ha definido este rincón alicantino como "la definición de la tranquilidad o disfrutar de la vida", en declaraciones en una entrevista en À Punt.

Con cerca de 24.600 habitantes, Altea está considerada una de las localidades más bonitas de la provincia de Alicante. Su imagen es inconfundible gracias a las casas encaladas, las calles empedradas y las buganvillas que decoran balcones y fachadas.

Altea. E.E.

Estos elementos crean un paisaje típicamente mediterráneo que ha seducido durante años a artistas, escritores y viajeros.

El mayor tesoro del municipio es su Conjunto Histórico, uno de los mejor conservados de la Comunidad Valenciana. Pasear por sus estrechas callejuelas supone descubrir pequeñas plazas, miradores con vistas al mar, talleres de artesanía y galerías de arte que han convertido a Altea en referente cultural.

El casco antiguo mantiene gran parte del trazado de la antigua villa amurallada levantada en el siglo XVII, conservando un encanto que parece haberse detenido en el tiempo.

Coronando el municipio se alza la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, fácilmente reconocible por sus espectaculares cúpulas de tejas azules y blancas. Conocida como la "cúpula del Mediterráneo", es uno de los monumentos más fotografiados de toda la la Costa blanca y un magnífico mirador.

La Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, en Altea (Alicante). Cedida

Altea también presume de un litoral privilegiado, con playas y calas de aguas cristalinas que invitan al baño durante gran parte del año. Arenales como La Roda, Cap Negret, La Olla o Mascarat combinan aguas transparentes con un entorno mucho más tranquilo que el de otros destinos.

Estos lugares en Altea son ideales para practicar snorkel, kayak o simplemente disfrutar del paisaje.

Otro de los grandes atractivos de la localidad es la perfecta combinación entre mar y montaña. A pocos kilómetros se encuentran espacios naturales como la Sierra de Bernia o el Parque Natural de la Serra Gelada, que ofrecen numerosas rutas de senderismo con vistas impresionantes.

Este contraste entre el azul del mar y el verde de las montañas es una de las señas de identidad de Altea.

Altea. E.E.

La gastronomía completa la experiencia. Los restaurantes del municipio destacan por sus arroces tradicionales y por su pescado fresco procedente de la bahía.

No es extraño que Pedro Piqueras haya elegido este rincón para iniciar una nueva etapa lejos de los focos. Entre sus calles blancas, el sonido del Mediterráneo, las playas de agua cristalina y un casco histórico, Altea representa ese refugio donde el periodista encuentra la calma.